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6 de abril de 2025 Twitter Faceboock

Derechos Humanos
¿Dónde están las compañeras? Violencia de género y tortura
Fany Valladares | Vocal de Género y Sexualidad FEUV

El 30 de agosto es el día del Detenido Desaparecido y nos encontramos en vísperas de un nuevo 11 de septiembre, cumpliendose 42 años del golpe cívico-militar encabezado por Pinochet y respaldado por la derecha. La tortura, la desaparición y la muerte fueron el fuerte de los métodos que utilizaron los aparatos de inteligencia para llevar adelante el asesinato y la desaparición de miles de personas. Las mujeres, sin duda, fueron el blanco más vejado por los agentes y los militares: las violaciones, las amenazas, los ratones en la vagina, entre tantas formas de someter a nuestras compañeras, muchas a las que aún no se les conoce su paradero.

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Tortura y vejaciones

Un par de semanas quedan para conmemorar 42 años del golpe cívico-militar llevado a cabo el 11 de septiembre, encabezado por Pinochet, el cual recibió el respaldo de la derecha, el sector de la iglesia más conservadora y Estados Unidos. La tortura, las ejecuciones y la desaparición eran los métodos con los cuales la DINA, la CNI y los militares sometían a los militantes de izquierda, sus familiares y amigos. Las mujeres, fueron vejadas con los métodos más crueles que pueden existir, donde además, para esto aplicaba la subordinación hombre>mujer para llevar a cabo una excruciante sesión de tortura: perros adiestrados que las violaban, ratones en la vagina, violaciones por parte de los mismos agentes y militares, mangueras con agua por la vagina y el ano, introducción de palos de escoba y objetos, simulacros de fusilamiento, hostigamiento, maltrato físico y psicológico, insultos menoscabantes llenos de misoginia.

Muchas de estas mujeres estaban embarazadas al momento de ser detenidas y torturadas, muchas murieron con sus hijos aún en el vientre, otras con las fuertes torturas los perdieron, mientras los que lograron nacer, fueron a parar con otras familias en el extranjero o bien, se desconoce su paradero. “[…] embarazada de cinco meses, fui detenida y hecha prisionera. Estuve un mes y medio incomunicada en la Cárcel del Buen Pastor, y sometida en el Regimiento Arica a vejámenes y torturas, entre las cuales debo, como denuncia, mencionar: […] instada a tener relaciones sexuales con la promesa de una pronta liberación; obligada a desvestirme, acariciada en los pechos y amenazada de recibir las visitas nocturnas del interrogador; golpes de electricidad en la espalda, vagina y ano [...]” Así señala una mujer en un testimonio extraído del Informe Rettig, quien fuera detenida en 1973 en el Regimiento Arica de La Serena.

“Por violación de los torturadores quedé embarazada y aborté en la cárcel. [...] Me obligaron a tomar drogas, sufrí violación y acoso sexual con perros, la introducción de ratas vivas por la vagina y todo el cuerpo.”. Así señaló Lelia Pérez a una entrevista con la radio Universidad de Chile el año 2013. De la misma forma, centenares de mujeres más fueron sometidas a este tipo de torturas y humillaciones, visto desde una perspectiva en que el actuar de los agentes y los militares era tremendamente machista y misógino, y por medio de estas prácticas pretendían poner a las mujeres “en su lugar”, pues la política no era un lugar para ellas. “Puta marxista”, “maraca comunista”, “perra mirista” eran una de las tantas expresiones que se utilizaban como forma de humillación, donde primeramente, les quitaban la condición de seres humanos, y segundo, propiciando la connotación negativa por ser mujeres. El informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura dedicó una sección para la violencia sexual ejercida en la Dictadura, contando con el testimonio de al menos 3.400 mujeres, de las cuales 316 reconocieron que fueron violadas. No se descarta que muchas más hayan sido víctimas de violación, pues es un tema muy sensible de abordar fácilmente.

No es de extrañarse de parte de un régimen conservador y machista, que además, nos legó una constitución con una serie de privaciones a las mujeres y la diversidad sexual, Constitución cuyo ideólogo fue Jaime Guzmán, abiertamente homofóbico y machista, quien teorizó en contra de los derechos de las mujeres y la diversidad, herencia que se mantiene hasta hoy pues la Constitución pinochetista del año 80’ sigue vigente, fuertemente defendida por la UDI y Renovación Nacional y la iglesia: los “provida”.

La violencia de género y el legado de opresión

La violencia de género ejercida por el régimen militar no sólo se expresaba en los tormentosos métodos de tortura por los cuales sometían a nuestras compañeras, sino también en el tipo de sociedad que pretendía forjar este régimen conservador, se ejercía la violencia de género como un mecanismo de control, re-estructurando el rol de la mujer, por ejemplo, con la defensa de “la familia”, una cuestión ad-hoc a la sociedad patriarcal, que venía a fortalecerse mucho más con este régimen, sumado a la gran relevancia de la iglesia que estaba de acuerdo con la Dictadura, donde se impusieron mucho más fuerte los cánones y la moral cristiana.

Bajo este mecanismo de control y estructuración social, sumado al sistema capitalista y el neoliberalismo que arrasó en el país, es como, por ejemplo, se penalizó el aborto el año 1989, una desición tomada por los militares y el Cardenal Medina, hasta 1989 el Código Civil consideraba a la mujer casada como "incapaz relativa". Se dudaba abiertamente de las mujeres en sus habilidades intelectuales para hacerse cargo de la administración de los bienes familiares, se implementó el actual código laboral de carácter antiobrero, que perjudica mucho más a las mujeres quienes al día de hoy viven la precariedad laboral más chocante y son parte del 70% del subcontrato en Chile. A su vez, la Constitución del año 1980 se levanta sobre la base de constructos morales cristianos, tal como planificó Jaime Guzmán, lo que justificaría el legado de opresión que vivimos hoy, producto de la herencia de la Dictadura y que además, se reproduce por medio de la violencia institucional del Estado.

¿Y qué dice de esto la derecha “provida”?

“Hay que entender el contexto”, asegura la derecha. La derecha que se declara “provida” a toda costa, la que se opone al aborto, a la Ley de Identidad de Género y quien se opuso al Acuerdo de Unión Civil. La derecha, en el momento en que se efectuó el golpe, salió a aplaudir tal “acto heroico” de los valientes soldados que “salvaron a Chile del marxismo-leninismo”. Los valientes soldados que ejecutaron y desaparecieron personas como un medio para exterminar a quienes fueran militantes de la izquierda chilena.

La derecha justifica las violaciones con perros, las humillaciones, la violencia física y psicológica, ¡justifican la violencia de género por medio de la tortura!. Hoy, cínicamente se declaran provida, porque sólo Dios es quien debe decidir si el niño nace o no, no así la mujer. El no poder tener derecho a decidir sobre nosotras es otro tipo de violencia, los abortos clandestinos y la penalización por abortar, también. Se nos priva de un derecho sólo porque a la derecha no quiere ofender a Dios. Más que providas, son profeto, pues sólo les importa que nazcan niños por la gracia de dios, y luego que nacen, pues que se encargue la familia de él, si el feto sale fleto, pues es una aberración antinatura. A muchas de nuestras compañeras las hicieron abortar por medio de las torturas ¿y qué dicen?, nada.

La derecha que defiende fuertemente el legado de la dictadura, por medio de la criminalización de los movimientos sociales, como al pueblo mapuche, donde salen a apoyar a los camioneros pidiendo a gritos que el Estado haga algo “con esos terroristas de la Araucanía”, tirando panfletos de Patria y Libertad mientras llegaban los camiones a La Moneda, la derecha que quiere negar a toda costa la gratuidad universal de la educación, la derecha que respalda a las Fuerzas Especiales, las que además de reprimir, acosan a las compañeras que eran detenidas y además, les realizaban tocaciones sin consentimiento, esa derecha que niega el proyecto de aborto terapéutico, que niega la Ley de Identidad de Género, donde, además, la UDI es el principal vinculado en casos de corrupción ¿éstos son los que quieren legislar por sobre nosotras e imponer su moral?

Es importante la organización por derribar la herencia de la Dictadura, y por exigir verdad y castigo por los detenidos desaparecidos, por nuestras compañeras, por sus hijos. Pan y Rosas viene dando una enorme lucha por el derecho al aborto legal, por recuperar algo que nos negó la Dictadura, porque tampoco nos parece suficiente el Proyecto de aborto terapéutico para sólo un 3% de las mujeres que abortan al año, el aborto debe ser un derecho para todas, un derecho gratuito garantizado por el Estado, porque no queremos más abortos clandestinos ni penalización por abortar. Luchamos por la justicia a nuestras compañeras y compañeros desaparecidos en dictadura, exigiendo castigo a todos los criminales y violadores de DD.HH, pero sin privilegios ni en cárceles de lujo, como fue el caso del criminal máximo Manuel Contreras. Es imprescindible además instalar fuertemente la demanda por una educación gratuita, pero además laica, no sexista ni heteronormativa en los espacios educativos, pues una educación gratuita que siga reproduciendo el machismo, la heterosexualidad obligatoria y el patriarcado no cambiaría la situación. Es una lucha llena de desafíos, pero es un tremendo paso para barrer con el legado de opresión que vivimos hoy por parte de la Dictadura.

 
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