En las zonas más periféricas y marginadas de la Ciudad de México los proyectos de movilidad no llegan y el transporte publico es escaso e ineficiente. Esto genera peores condiciones de vida para sus habitantes que en su mayoría son familias trabajadoras, lo que ha orillado a las personas a crear sus propias alternativas en condiciones de precariedad.
Caso emblematico son las diferentes colonias que conforman Cuautepec, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Para estos barrios los autobuses públicos pasan con poca regularidad y para las zonas más altas, muchas veces no llegan. En el caso de los taxis concesionados y tipo Uber, los choferes no se animan a subir porque las pendientes pueden ser tan pronunciadas que sus autos no logran remontarlas. A todo lo anterior se suma la inseguridad que se vive en la zona.
Ante esta problematica, la salida (que no resuelve el problema hasta el final) es que los dueños de Volkswagen Sedan, el popularmente conocido como “Vocho”, ofrecen el servicio de tranporte privado a las familias. A pesar de que la gigante automotriz alemana dejó de producir este modelo hace 15 años, en Cuautepec son bienes muy cotizados, primero por su enorme eficiencia y durabilidad, así como por su tracción trasera que permite subir calles muy empinadas.
Precariedad de las familias, ganancia de gobiernos y empresas
Como se podrá notar, a pesar del discurso de Claudia Sheinbaum de “Ciudad de derechos”, la realidad es que las condiciones de movilidad siguen siendo muy precarias para muchas partes de la capital del país. A los dueños del transporte concesionado no les interesa ofrecer el servicio a las colonias más retiradas porque no representa una ganancia, por lo que se deja a su suerte a los que viven en esas áreas. Asimismo, como el gobierno de la Ciudad invierte pocos recursos en los camiones RTP, éstos llegan irregularmente a lugares como Cuautepec.
En lo que respecta al Vocho, si este auto se dejó de producir no fue porque fuera de mala calidad, muy por el contrario, fue precisamente por ser una máquina de primera calidad que ya no representó un negocio. Como el Vocho resiste duras condiciones, su motor tendía a fallar poco, su consumo de combustible es bajo y las refacciones eran considerablemente baratas, no se desechaba a la velocidad necesaria para que se produjeran más y por lo tanto no resultaba rentable para los capitalistas.
Como se podrá notar, lo que se privilegia es la ganancia de unos pocos sobre el bienestar de la inmensa mayoría. La salida pasa por la nacionalización de todo el transporte público concesionado y que se ponga bajo el control de los trabajadores y usuarios; con esta medida sería posible diseñar planes para unir a las partes de la metrópoli peor conectadas. En lo que refiere a los automóviles aplica el mismo principio: que fueran los obreros de las fábricas quienes dirigieran la producción con el fin de crear máquinas funcionales para las necesidades de la población y no para que unos cuantos puedan acumular capital. |