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4 de abril de 2025 Twitter Faceboock

A 42 AÑOS DEL GOLPE
La esencia reaccionaria de la Democracia Cristiana ayer y hoy
Amelia H.

Dentro de los sectores políticos que jugaron un papel clave en llevar adelante el Golpe Militar de 1973, el Partido Demócrata Cristiano, conocido como Democracia Cristiana (DC), tuvo un rol fundamental en impulsar la ofensiva reaccionaria y golpista contra las conquistas de la clase trabajadora, y sectores populares y las políticas implementadas por la Unidad Popular. La DC fue abiertamente golpista y propició la entrada de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, y con esto, la brutal masacre hacia el pueblo trabajador.

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El Partido Demócrata Cristiano (PDC), conocido como Democracia Cristiana (DC) se formó en julio de 1957. En su creación participaron la Falange Nacional y el Partido Conservador Social Cristiano y grupos escindidos del Partido Conservador que formaban la Federación Social Cristiana. Desde sus inicios se constituyó como un partido conservador ligado a sectores de corte reaccionario; y durante el comienzo de los años 70 y el posterior Golpe Militar, su rol fue fundamental para la avanzada de la derecha y la clase empresarial.

La DC, previo al Golpe de Estado, se planteó como uno de los partidos opositores al programa político de la UP y al avance de la clase trabajadora y sectores populares. Esta oposición se expresó, primero, en el apoyo al Partido Nacional para evitar la elección de Salvador Allende en 1970, y segundo, en una serie de hechos concretos que incitaron a la acción de los militares y el posterior Golpe.

Desde que Allende asumió, la DC poseía la mayoría electoral en ambas Cámaras del Congreso Nacional, sus dos presidentes eran democratacristianos: Eduardo Frei Montalva y Luis Pareto, donde el primero era presidente del Senado y líder indiscutido de la CODE, (Confederación Democrática). Las acciones que emprendió dicho partido político burgués, tanto contra la UP, como contra cada una de las conquistas que venían obteniendo trabajadores, pobladores, estudiantes y campesinos, no se hicieron esperar.

Una de las más significativas fue el rol que cumplió en impulsar y potenciar el paro patronal de octubre de 1972, movilización empresarial y de dueños de camiones que fue una de las principales ofensivas reaccionarias previas al Golpe Militar. La DC potenció la paralización patronal que tenía como objetivo desabastecer al país, generar caos, atacar al movimiento obrero que venía dando grandes pasos en la toma y control de fábricas y producción, y golpear al gobierno de Allende. Aquí, la DC, la derecha y la clase empresarial actuaron codo a codo en una ofensiva anti obrera y popular.

Por otro lado, la DC inició una serie de “acusaciones constitucionales” contra ministros y otros funcionarios públicos de la UP; se opuso en todo momento a los cambios que se venían generando con la Escuela Nacional Unificada; fue parte activa de la “campaña del terror” y miedo que emprendió junto a la derecha, empresarios y sus medios de comunicación como El Mercurio; se planteó férreamente contraria a los avances de la clase trabajadora, a las tomas de fábricas; tomas de terreno por parte de los pobladores; expropiación de tierras por parte de los campesinos; y de manera explícita estuvo a favor de la intervención de las Fuerzas Armadas con el objetivo de “resguardar el Estado de Derecho”, defender el orden político burgués y la propiedad privada que la clase obrera estaba poniendo en cuestión.

Otro hecho significativo que demuestra el rol reaccionario de la DC fue “El Acuerdo de la Cámara de Diputados sobre el Grave Quebrantamiento del Orden Constitucional y Legal de la República, del 22 de agosto de 1973” (1), documento que impulsó dicho partido para avalar e incitar a que los militares realizaran el Golpe de Estado, y que fue firmado por los demócratas cristianos Luis Pareto González (Presidente) y Raúl Guerrero (Secretario). En el texto se llama de manera explícita a la intervención de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, instituciones que según la DC debían “encaminarse a restablecer las condiciones de pleno imperio de la Constitución y las leyes y la convivencia democrática, indispensables para garantizar a Chile su estabilidad institucionalidad, paz civil y, seguridad y desarrollo”. Esta posición fue defendida, por ejemplo, por los diputados Claudio Orrego, César Fuentes y Ricardo Hormazábal.

Argumentando que Allende y el gobierno de la UP no venían cumpliendo con los acuerdos constitucionales y legales, la política de la DC y su ofensiva reaccionaria expresaba el miedo que tenían de que la clase trabajadora y sectores populares siguieran avanzando en sus demandas y derechos. Para la DC el problema no era que Allende como presidente estuviese poniendo en peligro el “Estado de Derecho”, sino que eran miles de obreros, pobladores, estudiantes y campesinos los que estaban poniendo en cuestión el orden político burgués, especialmente la clase obrera que venía golpeando lo más clave: la propiedad privada y la tenencia de los medios de producción.

En el documento emanado por la DC se plantea que “ha violado sistemáticamente la garantía constitucional del derecho de propiedad, al permitir y amparar más de 1500 “tomas” ilegales de predios agrícolas, y al promover centenares de “tomas” de establecimientos industriales y comerciales para luego requisarlos o intervenirlos ilegalmente y constituir así, por la vía del despojo, el área estatal de la economía”, donde se agrega además que el gobierno de la UP había contribuido a “la formación y mantenimiento, bajo el estímulo y la protección del Gobierno, de una serie de organismos que son sediciosos porque ejercen una autoridad que ni la Constitución ni la ley les otorgan, con manifiesta violación de lo dispuesto en el artículo 10 Nº 16 de la Carta Fundamental, como por ejemplo, los Comandos Comunales, los Consejos Campesinos, los Comités de Vigilancia, las JAP, etc”.

Lo anterior pone de manifiesto el temor de la burguesía ante el avance obrero y popular. Efectivamente, los trabajadores venían poniendo en cuestión a la propiedad privada y los medios de producción; con cientos de fábricas tomadas, con varias decenas de ellas bajo control obrero, con miles de trabajadores poniendo a funcionar empresas y expulsando a empresarios y autoridades de derecha. Por otro lado, pobladores y campesinos tomaban terrenos, golpeando también a sectores de la burguesía y latifundistas que vieron su propiedad amenazada por este avance.

Una vez efectuado el Golpe Militar, la DC mantuvo su posición de apoyo hacia las Fuerzas Armadas y lo que venían ejerciendo. Uno de sus dirigentes históricos y futuro presidente en el primer gobierno de la “transición a la democracia”, Patricio Aylwin, dio declaraciones a la prensa donde justificaba el Golpe, mostrando su total apoyo a los militares. Eduardo Frei Montalva fue otro DC que entregó opiniones a la prensa, por ejemplo en el diario ABC de España, en octubre de 1973.

La DC y su ofensiva contra los trabajadores, estudiantes y mujeres en el Chile actual

La Democracia Cristiana tuvo un rol fundamental en llevar a cabo el Golpe Militar y luego en mantener todos los ataques contra los trabajadores y sectores precarizados que se llevaron adelante durante la Dictadura, como fue la creación de las AFP, la privatización de la salud, educación, vivienda, prohibición total del aborto, mantenimiento del anti obrero Código del Trabajo actual, entre otros.

Hoy, casi a 42 años del Golpe Militar, la DC sigue siendo uno de los partidos burgueses más importantes para mantener el sistema capitalista y neoliberal actual. Continúa ubicándose junto a los empresarios y sectores de la derecha, atacando a trabajadores, mujeres, estudiantes y mapuche. Esto se expresa en su feroz oposición al derecho al aborto libre para las mujeres; en querer seguir manteniendo la anti sindical normativa laboral actual, por ejemplo avalando los reemplazos en huelga y oponiéndose a la negociación por rama; sigue siendo uno de los partidos que vela por proteger la educación de mercado y contrario a la demanda del movimiento estudiantil sobre educación gratuita para todos. La DC mantiene intacta hasta la actualidad su estructura reaccionaria, pues en sus cimientos están los principios de un partido político burgués que busca gobernar para la casta política corrupta y para los empresarios, no para los trabajadores y el pueblo pobre.

(1) El Acuerdo de la Cámara de Diputados sobre el Grave Quebrantamiento del Orden Constitucional y Legal de la República, del 22 de agosto de 1973. Ver en línea: http://www.bicentenariochile.cl/attachments/017_Acuerdo%20C%C3%A1mara%20de%20Diputados%2022%20agosto%201973.pdf

 
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