El presidente Alberto Fernández hizo una parada en medio de su regreso de Brasil, tras la asunción de Lula Da Silva. En Posadas, Misiones, participó de un acto de entrega de viviendas con el gobernador Oscar Herrera Ahuad y el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Santiago Maggiotti.
Junto al gobernador y el ministro, el jefe de Estado entregó 597 viviendas en Misiones. Con esto se elevó, según la agencia estatal Télam, a 10.188 el total de soluciones habitacionales en la provincia.
Fernández aseguró que "en alguna de estas casas está la 76 mil (entregada por el Gobierno nacional). A fin de enero serán 80 mil y a fines de marzo serán 100 mil viviendas. La mayor parte está en el interior de la patria". Además criticó al macrismo, que entregó solo 400 viviendas en Misiones durante su gestión.
La realidad es que la crisis habitacional de Misiones no tiene “techo”. Según un informe del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), Misiones necesita al menos unas 90.000 viviendas para cumplir con la demanda de su población. En 2020 el Gobierno provincial firmó un convenio con Nación para la construcción de 2.3000 viviendas de las cuales, se abrió la licitación para la construcción de 1.317. Ahora se están entregando menos de 600. A este ritmo el problema habitacional podría ser solucionado dentro de 150 años. Una eternidad.
La realidad es que este gobierno no solo no ha avanzado en resolver el déficit habitacional, sino que este se sigue profundizando, con ajustes en el área.
Según distintas organizaciones y fundaciones, Argentina tiene un déficit habitacional de aproximadamente 3,5 millones de viviendas. La construcción de 100 mil viviendas en tres años está lejos de cualquier intento de resolver la situación de millones de familias. Ese ajuste se traslada a todo el sector. Sin ir muy lejos el ministro de Economía, Sergio Massa, firmó hace pocos meses la decisión administrativa 826/2022 que implicó un recorte de $50.000 millones al programa de planificación y desarrollo territorial que lleva adelante el Ministerio de Hábitat.
En ese momento la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), criticó las consecuencias que tenían esas medidas sobre el acceso al suelo con servicios públicos y bien localizados. “Sin embargo, el gobierno nacional ha decidido disminuir el presupuesto destinado a actividades con ese objetivo en 23,51%”, señalaban entonces.
La política del Frente de Todos ha tenido como uno de sus símbolos el desalojo y represión de 3000 mil familias en Guernica, en 2020. El gobierno de Axel Kicillof aún no les ha dado una solución a esas familias sin techo.
En ese terreno, lejos de lo que expresa Fernández, no hay grieta. La situación de los inquilinos, de las familias sin techo, y de las familias trabajadoras o de clase media que quieren tener su primera casa, es una carrera de obstáculos. El negocio inmobiliario, mientras tanto, sigue creciendo, así como el de los créditos hipotecarios para los bancos.
Choca escuchar el balance alegre del Presidente en una provincia sacudida por la pobreza y la desigualdad, como el resto del país. Sin embargo, Fernández aprovechó el escenario para redoblar su disputa que la Nación mantiene con el distrito conducido por Horacio Rodríguez Larreta, de Juntos por el Cambio, por el porcentaje de la masa de coparticipación. El presidente le reclamó a la ciudad de Buenos Aires que "dejar de lado su opulencia y ser parte de una mejor distribución de la riqueza en toda la Argentina".
No se trata de apoyar el reclamo de Larreta, que quiere esos fondos para gestionar la Ciudad en favor de los ricos y bancar su campaña presidencial. Pero el relato de Fernández se choca con la realidad. Los barrios de la Zona Sur de la Ciudad podrían mostrar la misma pobreza que los de Posadas o Santa Fe. La distribución de la riqueza que hacen las gobernaciones peronistas o la Nación, donde la opulencia de unos pocos contrasta con la miseria de millones, difícilmente sea responsabilidad de Larreta. En todo caso el Frente de Todos habrá continuado la política del partido de Larreta, aunque la critique en los discursos.
Sino hubiera rechazado el pacto fraudulento con el FMI, que implica que la plata para educación, vivienda o salud se vaya para Washington. |