ID: Contanos cómo surge este trabajo que estas reponiendo.
Renzo: “El Cetro” surge a partir de escuchar en reiteradas ocasiones: “Hay que preservar la institución”. Cosas que escuché decir a algunos cargos directivos y demás. Y a mí me parecía que no, que no hay que preservarla de cualquier modo. Entonces, la obra toma la institución base: la familia, donde el poder de uno de sus miembros, mal habido quizás, resquebraja todo un funcionamiento que podría ser más piola, y eso sucede no sólo en la institución familiar, sino además, en otras instituciones, como la educativa por ejemplo.
ID: Es decir, la obra es una crítica a la familia como institución base, pero no a la única.
R: Claro. Tomé la familia porque así fue surgiendo en la escritura, pero la crítica es a muchas otras instituciones. A las instituciones en general. Yo creo que hay que criticarlas en forma permanente para no preservarlas sin preguntarse cosas.
ID: Otros trabajos tuyos como “La Tenia Saginata” y “Aserrín y Cabernet”, tienen algo en común con “El cetro”: el despojo. Pocos elementos escenográficos, un montaje simple y un gran despliegue actoral. Muchos personajes encarnados en un sólo actor. ¿Se puede decir que eso es parte de una búsqueda personal? ¿De una poética propia?
R: Sí, sí. Es parte. Yo tuve como maestro personal, y somos muy amigos, a Willy Ianni. Nuestro primer laburo lo hicimos así. Había que resolver todo desde la actuación y eso no significa que merme la instancia espectacular, sino darle supremacía a lo teatral. Hasta el límite, hasta donde uno pueda y quizás más. Lo austero y lo minimalista a veces se conjugan, a veces no, pero la austeridad de recursos, complementada con despliegue de humanidad, a mí me llena.
ID: Más allá de la obra, ¿cuál es tu visión sobre el rol social y político del arte?
R: Más que hablar del arte en general, preferiría hablar de lo teatral. Yo creo que es fundamental, porque las cosas funcionan de una determinada manera de acuerdo al sistema, y el que puede producir un enclave y realizar preguntas es el teatro. El teatro que produce preguntas, ¿no? Vuelvo sobre lo mismo. Creo que cuando el teatro aparece como un hecho casi inútil, de algún modo inútil al sistema, entonces es terriblemente potente. Cuando doy clases siempre cito a algunos autores que produjeron tanto que los tuvieron que matar en algunos casos. Que dieron su vida en algunos otros casos. Por lo tanto el teatro tiene un movimiento muy fuerte. Yo creo que está en el “abc”, en el hecho de que uno, al estar ahí, tiene que considerar al otro, quizás hasta más importante que uno, para que se pueda establecer una tensión determinada. Esto, que parece muy chiquitito, hace muchísimo para quien lo está ejecutando en ese momento y para quien está recibiéndolo o interactuando para que el diálogo se produzca.
ID: Recién mencionabas tus clases. Contanos sobre tu trabajo en las cárceles, con gente que está privada de su libertad.
R: Trabajar en ese lugar, desde el transcurrir teatral, es maravilloso. La gente está privada de su libertad por determinadas circunstancias de la vida que han hecho que cometieran errores. Algunos incluso están porque son pobres. Pero lo que me parece bárbaro es que el teatro hace que ese tiempo muerto de la cárcel, aunque sea un ratito, pase a ser un tiempo constructivo. Yo pertenezco a una modalidad que es para jóvenes y adultos de nivel primario. Y trato de que vaya el que tiene ganas de ir. Que le haga bien. El teatro básicamente es un momento de disfrute, produciendo pensamiento, cotejando con ese instrumento maravilloso que tenemos los seres humanos que es el cuerpo, de donde salen los pensamientos, donde salen las emociones.
El teatro me parece que revitaliza, que hace analizar y analizarse, sin que nadie esté diciendo dos más dos es cuatro. Sino que uno tiene la posibilidad de determinar cosas.
“El Cetro” se presentará el próximo domingo 28 de setiembre a las 20.30 hs. en el Espacio Cultural Bataclana, Arturo M. Bas 1083, Barrio Güemes, Córdoba.
Actuación: Renzo Fabiani – Dirección: Paul Match
Entrada general $ 60 |