El balance de la jornada de huelga es claro: desde la mañana de este martes se vivió un maremoto de manifestaciones contra la reforma de las pensiones. Más de 100.000 manifestantes en Marsella, 50.000 manifestantes en Toulouse, 30.000 en Havre, 10.000 en Montpellier, 20.000 en Niza, 20.000 en Perpignan o 10.000 en Tarbes, las manifestaciones han arrasado en todas partes.
Una movilización masiva, que supera, especialmente en las ciudades medianas, donde ha tenido mucha fuerza el movimiento, a la jornada del 5 de diciembre de 2019 que también combatía la reforma de pensiones. Pero hay que considerar, que estas se dieron en escenarios completamente distintos. Hace 3 años, la jornada del 5 de diciembre se fue preparando con varios meses de antelación. En esta ocasión, no ha habido más que 9 días entre el anuncio de la convocatoria de las centrales sindicales y la movilización en más de 200 ciudades este jueves 19 de enero. Una dinámica que refleja la profunda rabia que existe en millones de trabajadores contra la reforma de las pensiones que impulsa Macron.
Estas importantes cifras se reflejan también en el porcentaje de seguimiento de la huelga, que alcanza niveles comparables a las movilizaciones más grandes de los últimos años. Por ejemplo, en la energía, la dirección de la empresa de Electricidad de Francia (EDF, principal multinacional de energía eléctrica francesa) anunció que el 44,5% de trabajadores hicieron huelga, lo que confirma el rol de vanguardia que pueden jugar los trabajadores de la energía en las próximas batallas.
En otros lugares estratégicos, como los ferroviarios (SNCF), el 80% de conductores se han sumado a la huelga, así como el 50% de los revisores de tickets/interventores, el 42% de los guardagujas o el 47% de los jefes de estación. Lo que ha provocado una importante parálisis de los transportes, como explicaba el diario L´OBS: “De media solo uno de cada diez trenes regionales circulaba este jueves. La situación ha sido caótica para los trenes de alta velocidad, con apenas un tren de cada cinco en la ruta ferroviaria del eje Atlántico; uno de cuatro en el eje ferroviario este, uno de tres en el norte y sudeste, y uno de tres para los trenes de alta velocidad OuiGo. Apenas ha habido circulación de los trenes Intercités (principal conexión ferroviaria entre ciudades).
En la RATP (transportes de la región parisina), la movilización también ha sido potente, paralizando numerosas líneas de metro. Si bien la empresa afirma que tan solo se han cerrado tres líneas y otras diez han funcionado únicamente en horas punta, estas cifras ocultan el cierre masivo de estaciones de metro. Por el lado de los autobuses, la movilización ha sido menor, con dos de cada tres autobuses funcionando en París.
Los profesores también se han sumado masivamente a la convocatoria. En secundaria, el Sindicato Nacional de Enseñanza Secundaria (SNES) habla de un “65% de huelguistas en colegios de secundaria (11-15 años), institutos (15-18 años) y los centros de información orientación (CIO), con “picos de más de un 80% de huelguistas en algunos establecimientos” y “colegios que han cerrado en múltiples distritos”. Por el lado de la educación primaria, el sindicato de profesores de primaria ha confirmado cifras de un 70% de huelguistas.
En el sector privado, algunos centros estratégicos se han hecho notar, comenzando por las refinerías de petróleo. Tras haber propuesto un calendario de huelga continua y renovable la semana pasada, los trabajadores de las refinerías han hecho una demostración de fuerza este jueves con el 100% de los trabajadores fijos en huelga en Donges, el 80% de trabajadores en Normandía, el 71% en Feyzin. Las tasas de movilización son muy elevadas tanto entre los petroquímicos como en los depósitos petroleros.
Si bien es más difícil tener una cifra clara del conjunto del sector privado, está claro que ha sido el sector cuyos trabajadores se han sumado masivamente a las movilizaciones. Por ejemplo, en la aeronáutica, la huelga ha tenido mucho éxito en Gimont, en Latécoère, con entre un 40-50% de huelguistas en una plantilla de 200 trabajadores. En Airbus, varios miles de trabajadores han apoyado el paro convocado por la intersindical. En Nord, el periódico La Voix du Nord afirma que: “en la fábrica de automóviles Stellantis Hordain, una centena de trabajadores han hecho un paro en el turno de noche, y 200 el de mañana. En Douai, los trabajadores de Kiabi Lauwin-Planque (empresa de logística), como los de Amazon, están en huelga”.
La jornada ha concluido con una masiva manifestación en las calles de París. 400 mil personas, según los convocantes, han recorrido la distancia entre las plazas de la República, de la Bastilla y de la Nación. La CGT ha estimado en 2 millones el total de participantes, mientras que el ministerio del Interior la ha querido rebajar a 1 millón 200 mil personas.
Las organizaciones sindicales han anunciado la convocatoria de una nueva jornada de lucha para el 31 de enero. Esta primera jornada de huelga ha expresado una profunda rabia contra el gobierno y su reforma. Una rabia que requiere ahora de un plan para organizarse y generalizar la lucha. Lo que hoy estaba en la mente de todos, lo que se hablaba al finalizar las manifestaciones, era justamente eso: qué hacer el día después. |