En tiempos recientes, el gobierno de la 4T publicó un material llamado Un libro sin recetas para la maestra y el maestro, el cual ha sido criticado duramente por la derecha al contener faltas de ortografía y en especial, por cometer el pecado mortal de recomendarle a los maestros la lectura de El capital de Karl Marx y el ¿Qué hacer? De Lenin. Como siempre la reacción de los sectores más conservadores cuando escuchan o leen sobre los grandes exponentes del socialismo científico es furiosa.
Opinólogos de derecha se preguntan ¿eso significa que existe alguna afinidad entre el marxismo y el Morena encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador? Nosotros pensamos que no, más bien su "apropiación" sirve para por un lado mostrar a la 4T como un gobierno de “izquierda” ante los trabajadores del magisterio, [1], aunque sea en el discurso, y por el otro, para limar todo el filo combativo de las ideas revolucionarias del socialismo científico fundado por Marx y Engels y llevado a sus últimas consecuencias por Lenin y Trotsky.
Así los materiales educativos elaborados por personajes tan ajenos a las ideas marxistas como lo es Marx Arriaga, actual director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), quien ha protagonizado polémicas, como decir que "leer por goce es un acto individualista", no representan para nada al materialismo histórico. Aunque habrá que esperar otras respuestas pues la polémica originada esta vez entre los opinólogos de derecha por su posicionamiento "izquierdoso" puede permear los estratos superiores de Morena con un López Obrador que no se asume como socialista como dicen esos plumíferos sino como un "humanista" democrático que trata a explotadores y oprimidos por igual.
El papel revolucionario del marxismo
Esta no sería la primera vez que la 4T intenta apropiarse de las ideas del marxismo y en general de personajes que forman parte de la historia de los explotados y oprimidos para legitimarse, basta ver lo que ha hecho con personajes como Zapata, Villa o Flores Magón. El año pasado tuvo lugar en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) el seminario “De vuelta a Marx. Una lectura crítica del capitalismo contemporáneo”. En donde se realizó una reflexión de corte meramente académica sobre el papel de las ideas de Marx en el análisis económico y en la crítica al capitalismo, por supuesto sin tomar en cuenta su aportación fundamental: el esclarecimiento del papel histórico del proletariado o de la clase trabajadora a escala internacional como el sujeto social que con su trabajo pone en marcha la sociedad capitalista y, por lo mismo, puede lograr con su acción revolucionaria y acaudillando al conjunto de los oprimidos y explotados la transformación de la sociedad.
Es decir, que el capitalismo puede ser superado junto con la sociedad de clases, para pasar a otro estadio superior de la civilización humana donde al no existir la explotación del hombre por el hombre el potencial humano podrá ser finalmente liberado al máximo, liberando al individuo de sus cadenas para que su desarrollo libre sea el desarrollo libre de todos, en la perspectiva de crear un mundo sin explotados ni explotadores, donde las futuras generaciones puedan vivir sus vida libres de toda opresión y violencia.
Desde nuestro punto de vista, esta perspectiva para nada se encuentra en el horizonte del Morena ni del presidente, para quien los males no son ocasionados por la explotación capitalista, sino por la corrupción, lo que nos muestra que no tiene intención alguna de trastocar las ganancias de los burgueses -con algunos de los cuales mantiene una estrecha relación como Slim o Salinas Pliego- con el fin de terminar con la esclavitud asalariada a la que están sometidas millones de personas. Es decir, el cambio revolucionario es completamente inexistente en la 4T, quien por el contrario alienta a los capitales privados nacionales y extranjeros a invertir en nuestro país.
La burda visión de la derecha
Una de las reacciones más furibundas vino de la revista Letras libres, fundada por el reaccionario Enrique Krause, en el que uno de sus columnistas, Cristopher Domínguez, en un artículo llamado "Recetas de marxismo–leninismo sin ortografía" se tira contra los materiales de la SEP, pero no para aclarar los hechos sino para oscurecerlos aún más. En su artículo llega a decir que El Capital de Marx es una obra anticuada y empíricamente falsa, cuando desde aquel libro el revolucionario alemán explicó los fundamentos teóricos del funcionamiento del capitalismo vigentes hasta hoy ─entre ellos las crisis en las que este sistema histórico cae de forma cíclica─. También toma definiciones del estalinismo y las aplica de forma mecánica, lo que demuestra su falta de interés por comprender históricamente los hechos, lo que convierte su “critica” en una visión burda.
Las afirmaciones de Domínguez muestran un mal intencionado intento de engaño, pues para nada le interesa distinguir entre el marxismo como una teoría y práctica revolucionaria y la propaganda de la 4T, ya que las ataca rabiosamente como si fueran lo mismo porque su interés no está en distinguir cosas que son diferentes, sino satanizar y atacar ideas que sean distintas a las suyas.
Eso es algo en lo que la oposición de derecha y el Morena están de acuerdo, en seguir sembrando confusión y en evitar hablar de las condiciones precarias de los trabajadores, que se degradan cada vez más por la crisis capitalista que ha sido profundizada enormemente por la pandemia. En donde el papel fundamental de la 4T es conciliar a las clases bajo el discurso de “gobernar para ricos y pobres”, mientras contiene el descontento obrero y popular para evitar que esta situación crezca y se manifieste activamente, utilizando medidas paliativas como los planes sociales, pero al mismo tiempo manteniendo el trabajo precario y la desocupación entre los trabajadores estatales y defendiendo los negocios y las ganancias de los empresarios, como Carlos Slim con el Tren Maya, perpetuando la precarización laboral, utilizando por otro lado medidas de corte reaccionario como la militarización. Por su parte, el papel de la derecha es ser crítica del gobierno, exigiendo que se apliquen medidas cada vez más neoliberales y patronales.
Es por eso que lo que necesitamos es una alternativa de los de abajo, que defienda los derechos de los trabajadores. Es decir, se requiere la construcción de una herramienta política de la clase trabajadora que luche por su emancipación, forjar un partido revolucionario y de los trabajadores, que además defienda el derecho de las maestras y maestros de leer a Marx y a Lenin frente a los ataques de la derecha, pero para recuperarlos en clave revolucionaria y no como un referencia "de izquierda" que luego se dejará en el olvido, por parte de la SEP.
Hacemos un llamado a organizaciones sindicales, de izquierda, docentes y estudiantes quienes invitan al segundo Foro-Encuentro: "Más presupuesto para educación, salud y cultura y no para militarización" como un paso de los trabajadores en la unidad para enfrenar los ataques, que será el próximo 11 de febrero a las 5 p.m., el cual será en modalidad híbrida, es decir, presencial y virtual, Centro de Estudios de Organizaciones Laborales y Movimientos Sociales Independientes. Ubicado en calle Laredo No. 5, Col. Condesa, CDMX. |