Victoria Tolosa Paz, ministra de Desarrollo Social del gobierno ajustador del Frente de Todos, salió a atacar el derecho a reclamar de las organizaciones de desocupados. Apelando al cinismo más abierto, mostró una fingida preocupación por la situación de niños y niñas presentes en la protesta.
La funcionaria que ejecuta el ajuste pedido por el FMI en el área social dijo que quería evitar que durmieran en la calle, en el marco de la protesta. Sin embargo, esos chicos y chicas no estarían en la calle, como parte de la protesta, si sus familias no estuvieran sufriendo un ajuste.
En un comunicado, la funcionaria pidió la intervención de la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes. Allí se señaló que “es inaceptable ver cómo un grupo de dirigentes sociales vulnera los derechos de los niños, exponiéndolos a pasar horas e incluso a dormir en la calle, cuando deberían estar en las escuelas o en los clubes ejerciendo su derecho a educarse, alimentarse y jugar”.
Esos derechos están vulnerados, en primer lugar, por el mismo Estado capitalista, hoy representado en gran medida por el Gobierno del Frente de Todos. Es esa misma gestión estatal que aplica un ajuste al servicio del FMI y empuja a millones de familias humildes a condiciones de pobreza cada vez más abiertas. Un reciente relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la UCA indica que en el país un tercio de los menores de 18 años sufre hambre. El cinismo de la funcionaria es mayúsculo. Esos niños y niñas están en las calles junto a sus familias porque es la única vía para enfrentar ese ajuste. |