Alcalde de ultraderecha de Hungría de la aldea de Ashotthalom, frontera son Serbia, filmó un video que amenaza a “inmigrantes ilegales” con la prisión, expulsión y más vigilancia del ejército y la policía.
"Si quieren ir a Alemania, entonces la ruta más corta desde Serbia es a través de Croacia y Eslovenia. No confíen en los traficantes de humanos. Hungría es una mala opción. Asthottalom es la peor", acaba diciendo el mensaje de este breve pero impactante video, difundido en el país húngaro en cuyas fronteras la situación de los refugiados se ha convertido en un verdadero infierno.
Comienza hablando Laszlo Toroczkai, alcalde de un pueblo llamado Asthottalom que se encuentra cerca de la frontera con Serbia, por donde más de 220.000 migrantes han pasado durante este año hacia Europa Occidental.
Con una pose firme dijo, "Aquellos quienes traten de cruzar nuestras fronteras ilegalmente podrían fácilmente terminar en prisión. Desde el 15 de Septiembre, en Hungría, cruzar las fronteras ilegalmente es un crimen" y amenazó diciendo que "podría ser castigado con la prisión y varios años de expulsión de Hungría" y explicando que para ello contará con la presencia de un fuerte dispositivo de policías y soldados.
El video no está muy lejos de la realidad. Las imágenes de Hungría de miles de refugiados echados a empujones, palos y gas pimienta de las fronteras han recorrido el mundo desde que se agudizó la crisis migratoria europea.
Esta última semana los refugiados "devueltos" desde Croacia, fueron enviados a Austria desde Hungría. El Gobierno húngaro los "recibe" con una nueva valla de alambre de espino de acero que el conservador Viktor Orbán anunció que "son la solución" para esta crisis. Mientras el Parlamento aprobó leyes para que el Ejército vigile las fronteras en "estado de crisis ante masividad migratoria "con material antidisturbios como pelotas de goma y gas lacrimógeno.
El corto tiene estilo de una película de acción, con policías vigilando en coches, a caballo o en motocicleta y helicóptero rodeando la zona. Este video no es obra de un alcalde aislado, sino que está en sintonía con la política reaccionaria y racista que el Gobierno de Hungría viene aplicando contra los refugiados.