En este artículo, “¿Quién le hace el juego a la derecha?” se explica que las diputadas de gobierno, Daniela Serrano (presidenta de las Juventudes Comunistas) y Emilia Schneider (militante de Convergencia Social y ex presidenta Fech) votaron a favor junto de esta medida, diputados del PR, de PDG y de la UDI, para que se discuta en la cámara de diputados.
Llama la atención que haya un acuerdo transversal en fortalecer la ideología y simbología patriota, desde la “izquierda” del PC, hasta la ultraderecha del partido de Kast.
No llama la atención el apoyo en sí, ya que desde hace tiempo el PC y el gobierno vienen legislando de la mano contra el pueblo trabajador y la juventud, sino la estupidez de leyes que discuten y votan en vez de darle solución efectiva a la crisis de la educación pública que estudiantes, profesoras/es y funcionarias de INTEGRA vienen denunciando hace años.
Distintas movilizaciones y petitorios se han levantado para denunciar el mal estado de infraestructura en que se encuentran múltiples jardines infantiles, escuelas, liceos y universidades, la falta de recursos que entrega el Estado y la poca dotación profesional y técnica, la falta de casinos o la precariedad de las condiciones de éstos, problemas con los alimentos, el no pago de sueldos o despidos injustificados, entre tantas otras denuncias que se han manifestado.
El gobierno ha respondido que “desean” dar respuestas pero al fin y al cabo, terminan buscándolas en la derecha, diciendo que todo depende de ellos y sus votos para tener un “Pacto Fiscal” que supuestamente dé más recursos a la educación, dejando para el próximo año o el subsiguiente la respuesta definitiva. O sea, prometen puro humo. ¿En serio creen que la derecha va a estar de acuerdo en mejorar la educación pública? Nosotres creemos firmemente que no, porque a la derecha le preocupa mantener el mercado de la educación, y sus intenciones han sido siempre esas, como lo han mostrado en diferentes oportunidades.
Además, hay que recordar, sobre todo en estas fechas que se cumplen 50 años desde el golpe cívico- militar, que los problemas de la educación chilena vienen justamente desde la dictadura, donde se cambió la forma de financiamiento dejando a cargo de las municipalidades la carga, provocando que las escuelas y liceos se fueran diferenciando dependiendo de las posibilidades económicas de cada comuna, y como sabemos, hay muy pocas comunas en Chile que tienen el suficiente dinero para mantener escuelas en buen estado. Hay comunas ricas, de “clase media” y otras directamente obras (que son la mayoría).
Desde ese entonces hasta ahora los gobiernos no han hecho más que perpetuar una educación pública en crisis, desfinanciada, precaria, y con mucha rabia acumulada. Pero los diputados y el propio gobierno busca reforzar la administración a una patria donde no tenemos derechos asegurados, donde la escuela y universidad es profundamente precaria para la inmensa mayoría.
Y no es casual que la preocupación del gobierno y los partidos del Congreso sea mostrar el patriotismo con el escudo, la bandera y el himno, ya que es la única forma en que pueden decir que defienden a Chile y sus símbolos, porque las tierras, los recursos naturales y hasta las pensiones se las venden a transnacionales. Cantan el himno y hablan de unidad nacional mientras saquean al país y reprimen al pueblo mapuche. Emilia Schneider y Daniela Serrano se subordinan al falso “patriotismo” de los fachos que quieren hacer del rodeo legal, y es que sus partidos ya lo han demostrado.
Es importante tener claro que ésta busca ser una medida disciplinante de la clase dominante a la rebeldía de la juventud, que desde hace años hemos demostrado que la patria es una invención de la derecha para hablar de unidad nacional mientras nos roban el futuro. Quieren que seamos “buenos chilenos” y sintamos orgullo del país que poseen los empresarios, pero no tenemos ni nos han dado nunca razones para serlo. Y no queremos serlo.
Los símbolos de la burguesía, de los grandes empresarios y el Estado, no lograrán apresar las consciencias de la juventud, y que al igual que los colegios católicos, que felizmente son máquinas para crear ateos, el acto de cantarle a la bandera provocará generaciones más rabiosas contra su falsa patria, porque será más evidente todavía que la clase obrera es una y sin fronteras. Los colegios reciben a estudiantes chilenos y otros provenientes de padres/madres migrantes, mayor debe ser el repudio cuando se obligue a cantar un himno impuesto para generaciones de niñes y adolescentes que no sentimos ningún apego a los símbolos “patrios”. |