La cifra de palestinos asesinados por los bombardeos israelíes sobre Gaza se elevó este sábado a 2.215, entre ellos 724 niños y 458 mujeres, según informó el Ministerio de Sanidad gazatí.
Además, 8.714 personas han sido heridas desde el comienzo de las ataques de Israel el sábado pasado tras la operación militar de Hamás que dejó cientos de civiles israelíes muertos.
Esta nueva cifra indica que al menos 300 palestinos durante la última noche de bombardeos de parte de Israel y tras un ultimátum del Ejercito israelí que daba 24 horas al millón de habitantes del norte de la Franja de Gaza para dejar sus casas y pertenencias y huir hacia el sur de la Franja. Una exigencia que hasta la ONU declaró como imposible y que podría tener consecuencias devastadoras.
La persecución y asesinatos de palestinos también se agudizaron en Cisjordania donde en la última semana fuerzas y colonos israelíes mataron a 53 palestinos.
El ultimátum lanzado por el Ejercito israelí, y cuestionado en movilizaciones multitudinarias alrededor del mundo, es un acto de terror por parte del Estado colonialista de Israel y parte de su política sistemática de "castigo colectivo" contra el conjunto de la población palestina como lo viene haciendo hace 75 años tanto en Gaza, como en los territorios ocupados de Cisjordania o Jerusalén Este. Esto implica el asesinato de civiles, la demolición de viviendas familiares, el desplazamiento de palestinos para reubicar urbanizaciones de colonos, o simplemente una segregación permanente, que es lo que le da base al Estado apartheid israelí.
Además, la exigencia de un desplazamiento masivo de 1,1 millón de habitantes en 24 horas es algo imposible de llevar adelante en un territorio como la Franja de Gaza, que sufre un bloqueo por tierra, aire y mar, y donde no hay adonde ir. Se trata no de una exigencia sino de una amenaza directa de una masacre en curso.
Este sábado Daniel Hagari, el portavoz de las Fuerzas de Defensa israelíes, volvió a actualizar el ultimátum, extendiendo el plazo unas horas más, manteniendo la amenaza latente y diciendo que planean atacar la zona "con mucha fuerza".
"Anoche, aviones de combate israelíes llevaron a cabo ataques a gran escala por toda la Franja". Incluso diversos mensajes en redes sociales denuncian que varios convoy con personas que estaban huyendo de la región fueron atacados.
Tres convoys que se dirigían hacia el sur del enclave fueron alcanzados ayer por un bombardeo israelí que, según Sanidad, dejó un saldo de unos 70 muertos, en su mayoría mujeres y niños.
Por su parte la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) alertó hoy que más de 2 millones de personas en la Franja de Gaza se están quedando sin agua potable ante el bloqueo de la entrada de ayuda humanitaria al enclave por parte de Israel.
"Se ha convertido en una cuestión de vida o muerte. Es un deber: Es necesario entregar combustible ahora a Gaza para que haya agua disponible para 2 millones de personas", dijo en un comunicado el comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini.
"El combustible es la única manera de que la gente tenga agua potable. De lo contrario, la gente empezará a morir de deshidratación grave, entre ellos niños pequeños, ancianos y mujeres. El agua es ahora el último sustento que queda. Hago un llamamiento para que se levante ahora el cerco a la asistencia humanitaria", pidió el representante de la UNRWA.
La agencia de la ONU denunció que "no se permite la entrada de suministros humanitarios a Gaza desde hace una semana", por lo que casi el total de su población "está en riesgo".
El agua potable "se está acabando" en la Franja, después de que su planta de agua y la red pública dejara de funcionar, mientras que los gazatíes se está viendo obligada a "utilizar agua sucia", algo que además aumente el riesgo de contraer enfermedades.
Asimismo, desde el 11 de octubre, Gaza sufre un apagón eléctrico, por lo que los generadores de agua no pueden funcionar para el suministro.
El agua se está acabando incluso en la base de la ONU en el sur de la Franja, donde la UNRWA ha tenido que trasladar sus operaciones debido al ultimátum de Israel a los palestinos del norte de la Franja de evacuar hacia el sur ante una supuesta e inminente incursión terrestre.
El suministro de agua potable procedente de Israel fue cortado el pasado 9 de octubre, mientras que tres plantas desalinizadoras han paralizado sus operaciones debido al bloqueo y a los bombardeos israelíes contra le Franja de Gaza.
El castigo colectivo hacia los 2,2 millones de habitantes de la Franja está en marcha. Es brutal, es asesino y amenaza con desencadenar una masacre aún mayor.
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