Este 12 de octubre, la Fech aprobó unánimemente un petitorio unificado a nivel Universidad de Chile, el que ya se hizo público por medio de las redes sociales del organismo. Además se realizará una votación por ucampus este martes 17 y miércoles 18 para paralizar las actividades académicas el viernes 20 y entregar el petitorio a la rectoría.
El petitorio se divide en tres partes: la primera es sobre bienestar estudiantil, la que, a su vez, se divide en tres puntos; infraestructura, alimentación y salud mental. La segunda se refiere a presupuesto y financiamiento, mientras que la tercera habla de democracia y triestamentalidad.
Elaborar un petitorio común a nivel Universidad de Chile e incluso a nivel de movimiento estudiantil en su conjunto, es clave para la rearticulación de este, sin embargo, es necesario que este petitorio salga directamente de las asambleas de base, de una discusión amplia y cotidiana que conlleve un plan de lucha ascendente que permita arrancar, de una vez por todas, todos nuestros derechos y pelear por acabar con la educación de mercado. En este artículo revisaremos el petitorio elaborado por la Fech y veremos la estrategia que los dirigentes (militantes de los partidos de gobierno, PC y FA) llevan adelante para “ganar” el petitorio, el que no dista mucho de lo que hicieron por más de una década controlando la Federación y que la llevó a su peor crisis en los últimos treinta años.
Bienestar estudiantil
En términos de infraestructura, destacan en el petitorio la necesidad de “hacer efectiva y transparente la ejecución presupuestaria del fondo de la universidad destinada a inversión, debiendo ser enfocada a reparación de infraestructura en estado crítico, a través de un diálogo democrático en la universidad, además de “crear un plan de expansión progresiva de infraestructura, que evite la sobrepoblación por aumento de matrícula”. También “reacondicionar infraestructura para mapadres, tales como salas de lactancia, de descanso y recreación y para infancias que frecuentan el espacio universitario".
En alimentación, el petitorio exige “asegurar cobertura y acceso universal de alimentación digna, habilitación de casinos y comedores adecuados según cantidad de estudiantes que frecuenten el espacio”, “regularización de precios en servicios de alimentación”, entre otras demandas.
Por su parte, el el punto de salud mental, aparece la “creación de una unidad especializada en salud mental en la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios” y “resguardar y ampliar los tiempos de recreación y distensión, tales como semanas de receso y horarios protegidos”.
Todas estas demandas son de suma urgencia para las y los estudiantes de la U de Chile -y muchas más-, pues hace años hay facultades que literalmente se caen a pedazos, como la de Veterinaria, donde a estudiantes se les cayó el techo en la cabeza o en Artes Centro donde estudiantes arriesgan electrocutarse por problemas en el sistema eléctrico. Además, son innumerables las facultades con edificios que se llueven en invierno, etc.
Sin embargo, para resolver todos estos problemas (por los cuáles se pelea todos los años) se necesita discutir el cómo financiarlos, donde la Fech plantea “una propuesta”.
Presupuesto y financiamiento
En el segundo punto del petitorio, este dice que “se hace imperativo avanzar a un nuevo modelo de financiamiento con perspectiva democrática que nos permita defender la educación pública de hoy y mañana”.
Además exige “congelar el alza arancelaria 2024, para que les estudiantes y sus familias no costeen la crisis económica”, “participación triestamental en la comisión de presupuesto uchile, en orden de cumplir los compromisos acordados durante las negociaciones del reajuste de 2023” y “nuevo modelo de financiamiento, que rectoría asuma el compromiso de impulsar un gran acuerdo por la defensa de la educación pública (!!!)”.
Definitivamente, este es el punto más polémico del petitorio, ya que la Fech, siguiendo la política del gobierno, habla de “un nuevo modelo de financiamiento”, sin explicar cuál será ese nuevo modelo y, derechamente, desechando la lucha por educación gratuita, la que ni siquiera es nombrada en el petitorio. A cambio, medidas migajeras como congelar el alza de arancel, volviendo a la prehistoria de las demandas del movimiento estudiantil.
Si es que no se plantea un programa claro, con el cual financiar todas las mejoras en infraestructura, alimentación y salud mental son una ilusión irrealizable. Desde Vencer planteamos que es necesario retomar el programa histórico de lucha y movilización por educación gratuita, la que creemos que debe ser financiada 100% por el Estado mediante aportes basales directos que provengan de la nacionalización de los recursos naturales y de impuestos progresivos a las grandes fortunas, pues resolver el problema de la educación es fundamental para el desarrollo de la clase trabajadora y los sectores populares. Además, esta educación gratuita debe ser integral, es decir, que contemple una alimentación y transporte gratuitos, mientras que asegure personal psicológico para los problemas de salud mental para cada estudiante que lo necesite y residencia universitaria para estudiantes de región con problemas de vivienda.
Además, no podemos confiar que “la rectoría asuma el compromiso de impulsar un gran acuerdo por la defensa de la educación pública”, pues todas estas autoridades que ganan sueldos de gerentes viven una realidad ajena a la de cualquier estudiante o trabajador de la universidad e históricamente han cumplido el rol de ser administradores de la educación de mercado.
Al contrario, es necesario que la Fech impulse, por medio de los centros de estudiantes y las consejerías, asambleas en todas las facultades, en horarios protegidos y con máxima difusión, para discutir desde las bases este petitorio, pero también el método y la estrategia que se utilizará para conquistar nuestras demandas, pues estas solo se realizarán con organización, lucha y movilización en las calles y no con mesas de diálogos con las autoridades.
Mucho menos subordinando la lucha por educación gratuita al consejo constitucional, el que desde el principio se tornó como un verdadero fraude que no dará ningún avance en los derechos de trabajadores, mujeres, estudiantes, etc. Así como lo hace la presidenta de la Fech (PC), Catalina Luffin, cuando dice -novedosamente- que “impedir que avance la gratuidad es detener el curso natural de una historia de reivindicaciones y luchas sociales. La derecha no tiene conciencia histórica y no tiene respeto por los anhelos de las familias populares”. Como si realmente se pudiera esperar de acuerdos con la derecha para lograr nuestras demandas, en vez de confiar en nuestra propia fuerza de organización y movilización.
El movimiento estudiantil y los organismos como la Fech deberían discutir cómo enfrentar este fraude constitucional cocinado por los partidos tradicionales desde el PC hasta Republicanos, para buscar echarlo abajo y enfrentar a la derecha conservadora de Kast que se viene fortaleciendo hace tiempo gracias a todas las cedidas del gobierno de Boric ante las presiones de la derecha.
Democracia y triestamentalidad
“Es indispensable avanzar en cogobierno, a fin de incidir en la toma de decisiones políticas, financieras y administrativas”, dice el petitorio, el que exige “participación triestamental en la comisión de presupuestos de la universidad”, “voto triestamental en los consejos de facultad y el consejo universitario” y “voto triestamental para elecciones unipersonales”.
Pelear por un cogobierno triestamental es fundamental, partiendo por la necesidad de bajarle los sueldos a las autoridades millonarias, y que sea la comunidad la que tome todas las decisiones en asambleas triestamentales y con delegadxs electxs y revocables en cada facultad, por ejemplo, poner fin al subcontrato y a los contratos a honorarios, paso a planta por parte de la universidad de todes les funcionarios, implementación de un sistema de transporte para trabajadorxs que les permita llegar al trabajo y a sus hogares de forma segura, para no repetir casos como el de Margarita Ancacoy, cátedras nocturnas y cursos especiales para trabajadorxs, cursos de nivelación para quienes lo necesiten, financiados por la universidad y bajo gestión de la comunidad, salario mínimo de $750 mil acorde a la inflación, entre otras demandas.
Pero para lograr aquello es necesario articular un movimiento estudiantil pro obrero que pelee de la mano con las y los trabajadores, también por sus demandas, las que claramente no se conseguirán gracias a la buena voluntad de una rectora como Rosa Devés que gana más de 10 millones de pesos de sueldo mensuales.
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