Dicen que es un debate para otro momento, que ahora hay que votar en contra. Mientras tanto se preocupan de debatir con la derecha como sacar a los migrantes para acabar con la delincuencia y como la nueva propuesta no es suficiente para evitar la migración irregular porque la policía no tendría atribuciones de fuerza.
O sea, se preocupan de debatir con la derecha, como la constitución no está tan a derecha en lo que respecta a fuerzas armadas y de seguridad. “Son de plástico, de cartón” las fuerzas policiales que ejercerán con la constitución de republicanos. Es como votar en contra porque la constitución de Kast supuestamente no pondrá más militares en la frontera, así pareciera ser parte de su campaña por el “En contra”.
“En contra de la narco constitución” es una de sus consignas, base incluso de sus volantes del comando por él “En contra” que por lo demás, contenido profundo no tiene. Parafrasean a la derecha con la agenda securitaria al punto de que solo hace falta su cita en formato APA… y quizás otro par de disculpas del gobierno por no ser tan duros con las leyes represivas antes y por haber votado en contra de ellas.
Es verdad, se enfrentan a una correlación de fuerzas desfavorable en la superestructura política y los presiona en la realidad la agenda securitaria y de migración, pero es una relación de fuerzas que ellos mismos construyeron (o destruyeron tras la rebelión) junto al Frente Amplio. Un PC moderado y bien cuadrado con el gobierno que contiene bastante bien a la izquierda y un PC a la izquierda del primero, completamente impotente e incapaz de cerrar una posición propia. Las dos caras de un Partido Comunista integrado profundamente en el régimen y su institucionalidad, incapaz de presentar una salida independiente que haga honor al Comunismo que llevan en su nombre.
Ni crítica, ni solución, pura confusión… sin un horizonte claro y con las consecuencias del desvío constitucional en la correlación de fuerzas de la izquierda, no hay más que pueda ofrecernos el PC ahora. Frente a las crisis del régimen político urge la necesidad de una alternativa política de independencia de clase. El Partido Comunista no lo es.
Es cosa de tomar como ejemplo su actuar en los organismos estudiantiles como la FECH y la FEUSACH, que han estado subordinados completamente a los ritmos del gobierno y su política de postergación de las demandas para un futuro indeterminado como es el caso de la lucha por educación gratuita.
O que para pronunciarse sobre el genocidio en Palestina y por la ruptura de relaciones de Chile con Israel hizo falta la presión y exigencia pública constante de los compañeros de Vencer U Chile y la conformación de un comité de solidaridad que obligara a la FECH a tomar posición frente a algo que debería haber sido de principios y no necesitaba de ese mes de retraso en la discusión, que aplazaron una y otra vez.
Esto no es todo, en la Universidad de Chile además, con la conformación de los comandos del “En contra” y “A favor”, basta una pequeña crítica para que los militantes de las juventudes comunistas salgan matoneando, ofreciendo veto de los espacios de coordinación con un caudillismo de la peor calaña y una lógica antidemocrática que no corresponde a un espacio de organización estudiantil, sin ninguna discusión de por medio, que por lo demás hace mucha falta dar una discusión política honesta en la universidad, para comprender por qué se está donde se está y cómo salir del impasse del movimiento estudiantil que tanto dicen querer reconstruir desde la FECH.
Esto es la expresión de una política nefasta, cuando tu militancia debe defender lo indefendible y callar la boca frente a lo sensible, para no develar una política errónea, sus consecuencias ni sus causantes, cuando debes defender la correctitud de ideas incorrectas, de los dirigentes supuestamente infalibles de tu propio partido. Es caldo de cultivo para el reformismo, pero también para la desmovilización, desmoralización e incertidumbre, que fortalecen solo a la derecha.
Este es el Partido Comunista de Chile, que de comunista tiene el puro nombre. Desde la agrupación Vencer planteamos la necesidad de una agrupación revolucionaria en la universidad que pelee por educación gratuita y que se plantee la lucha no solo contra la constitución de Kast, sino que contra toda la herencia de la dictadura. Para esto necesitamos un horizonte claro y justo, para acabar con la herencia de la dictadura hay que volver a cuestionar la educación de mercado en perspectiva de conquistar la educación gratuita para todos, hay que acabar con el subcontrato y la precarización de las y los trabajadores, hay que retomar la demanda de aborto libre, legal, seguro y gratuito. Para esto, debemos recuperar los espacios de organización tradicionales del movimiento estudiantil y los organismos oficiales deben ponerse a disposición de llevar adelante esta lucha con independencia de los partidos tradicionales. |