La Ciudad de Buenos Aires y zonas de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos se encuentran bajo alerta naranja por tormentas que pueden estar acompañadas por ráfagas que superan los 100 kilómetros por hora y caída de granizo.
Así lo informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) desde la tarde del sábado, luego de que en el Club Bahiense del Norte, el techo se derrumbara sobre personas que se encontraban en un encuentro deportivo en el lugar, dejando como saldo 13 muertos.
Sin embargo, tras conocerse esta trágica noticia, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que tiene a Jorge Macri como su autoridad máxima, no tomó las medidas necesarias para prevenir los riesgos que se desatarían en la madrugada.
El ejemplo más claro de esto, fue la realización de la reconocida fiesta Bresh, donde el escenario se derrumbó, voló por los aires parte de la escenografía y tuvieron que evacuar a los participantes del evento.
Hubo decenas de heridos y la irresponsabilidad del Gobierno de la Ciudad pudo haber terminado en una tragedia mayor. ¿El lucro empresarial vale más que todo?
“Tomar en serio al Cambio Climático, por ejemplo, es tener un sistema de alertas tempranas. Que suspenda previamente este tipo de eventos. Ayer la Ciudad de Buenos Aires no tuvo ninguna acción preventiva”, aseguró el abogado ambientalista, Enrique Viale desde su cuenta de X (ex Twitter).
Por su parte, trabajadores del Aeropuerto Jorge Newberry, denuncian situaciones de riesgo durante su jornada laboral en la madrugada.
Elementos pesados fueron arrastrados por el viento, poniendo en riesgo la vida e integridad física de quienes se encontraban presentes en la pista.
Existiendo alertas internacionales de las consecuencias de la crisis climática, sabiendo que los fenómenos naturales serán cada vez más extremos… ¿Por qué las empresas y gobiernos no cumplen con los protocolos de seguridad ya establecidos?
¿Qué tiene que suceder para que se refuercen los ya existentes y se actualicen a partir de un verdadero plan de mitigación y prevención de estos eventos?
La línea 103 de Emergencias de la ciudad de Buenos Aires recibió 544 pedidos de auxilio, de los cuales 363 fueron por árboles caídos, 45 de ellos sobre vehículos, según informaron fuentes del Gobierno porteño.
Hubo heridos de gravedad en el Hipódromo de Palermo. Las ráfagas de viento rompieron los vidrios del establecimiento y volaron pedazos por el aire. ¿Los heridos no podían evitarse sabiendo que las instalaciones no eran seguras en ese contexto?
Vamos a leer titulares que aseguren que la crisis generó “nuevos heridos”, otros que hablen de “La furia de la naturaleza que deja desastres en toda la Ciudad”.
Sin embargo, como explica Natenzon, es necesario “desnaturalizar la catástrofe”. No aceptar que los hechos están dados de manera externa a nuestra voluntad (por la naturaleza, por la fatalidad), sino que estas catástrofes dependen fundamentalmente de las acciones (o inacciones) de los Gobiernos y los Estados.
“La catástrofe no es algo extraordinario, es algo normal, que se produce gracias a una historia, a una política, a una serie de elecciones dadas socialmente”, asegura el autor.
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