Milei habló este martes por la mañana. Lo hizo en LN+, en una entrevista con el ultraoficialista Antonio Laje. El presidente volvió a mentir, diciendo que lo que está en discusión es el problema de “las auditorías”. Eso es completamente falso porque, de hecho, existe un complejo sistema de auditorías. Al mismo tiempo, también mintió, diciendo las tomas estudiantiles “estaban llenas de militantes”, algo completamente falso.
Al referirse al reclamo de las universidades, Milei dijo que el reclamo sobre los montos podía negociarse dentro de las limitaciones que impone el Presupuesto 2025. Afirmó que “acá está el Presupuesto, díganme cómo lo vamos a arreglar: yo pago los intereses de la deuda, con el resto hagan lo que quieran”. Agregó, además, “vean como quieren reasignar, pero hay una restricción que es el déficit cero; con el resto hagan lo que se les da la gana. Yo ni me meto en eso, que determinen la composición del gasto que quieran”.
Milei plantea que el ajuste recaiga sobre otros sectores. Es decir, ajustar jubilaciones o la salud pública para que de ahí salgan los recursos que la universidad necesitaría, estimativamente, para funcionar a lo largo de 2025. Esa es la misma propuesta que tienen sectores de la oposición patronal, la misma que votó la ley Bases. Uno de los que salió a sostener esa línea fue Nicolás Massot, el ex macrista que ahora es parte del bloque Encuentro Federal.
Además, eso implica confiar en el mismo Congreso que acaba de avalar el veto de Milei a la Ley de Financiamiento universitario y que, semanas antes, apoyó el veto a la suba en jubilaciones. O sea, es decirle al movimiento estudiantil que confíe en la cueva de ratas que viene dejando pasar el ajuste de Milei.
Lo que está planteado es todo lo contrario. Hay que garantizar un movimiento masivo de lucha que pueda imponer el inmediato aumento de presupuesto y la inmediata suba de salarios de docentes y no docentes. Ningún trabajador de las universidades o del sistema de educación puede ganar menos de lo que cuesta la canasta familiar.
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