Foto: REUTERS/Marko Djurica
Miles de inmigrantes clamaban el lunes por entrar desde Serbia a Croacia, un miembro de la Unión Europea, tras pasar una noche entre el frío y el barro en tierra de nadie, mientras sus accesos a Occidente se ralentizaban por los esfuerzos de Belgrado por imponer límites al flujo hacia Europa occidental. |