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En el paso previo por el Congreso de los Diputados, el PP hizo pesar su mayoría absoluta para rechazar de lleno, tras sólo 26 horas de debate, las 13 enmiendas a la totalidad del proyecto de presupuesto y las 4.222 enmiendas parciales que habían presentado todos los grupos de la oposición.
Estos, tacharon los presupuestos de contener previsiones demasiado optimistas, a tono con la campaña electoral que el PP está desplegando de cara a las generales, así como por "despreciar a las autonomías" a las cuales el PP les achaca los desequilibrios fiscales.
Sin embargo el proyecto recibió este martes, como estaba previsto por Mariano Rajoy, la aprobación definitiva del Pleno Congreso. Haciendo uso una vez más de la mayoría absoluta con la que aún cuenta el partido de Gobierno, después de rechazar esta vez 7.600 enmiendas de la oposición. Sin embargo, los diputados del PP han aceptado unas 200 modificaciones de su propio partido al presupuesto.
El Pleno que aprobó los presupuestos pone fin a esta legislatura que acabará de forma oficial el próximo lunes cuando Mariano Rajoy, tras un Consejo de Ministros extraordinario firme la orden de disolución de las Cortes y la convocatoria a elecciones generales para el próximo 20 de diciembre.
El Gobierno, tras una maniobra en previsión de un cambio de mayorías parlamentarias pos electoral, adelantó la presentación y tramitación de los presupuestos generales en consonancia con el adelanto del calendario electoral.
El Ejecutivo que asuma el gobierno tras las elecciones del 20-D se encontrará con unas cuentas públicas impuestas por el PP que han recibido múltiples críticas, desde la Comisión Europea, expertos y la misma oposición. Y a pesar de haber recibido un espaldarazo de su socio alemán en la arena europea, la CE ha dejando una advertencia: el próximo Gobierno deberá reformular los presupuestos para no incumplir el objetivo de déficit, emprendiendo un recorte adicional de unos 10.000 millones de euros.
A pesar del toque de atención de Bruselas al presupuesto presentado a toda prisa por el Gobierno del PP, no ha impedido que éste de curso con la aprobación del presupuesto a la aplicación del segundo tramo de la rebaja del IRPF así como la subida de un 1% en los sueldos de los funcionarios del Gobierno y en el presupuesto de la Casa Real.
Esta ultima recibirá unos 8 millones de euros de los que dispondrá de forma directa, sin contar otras muchas partidas que de forma indirecta la monarquía disfruta por la herencia de su sangre, como partidas dedicadas al mantenimiento de la Casa Real, el transporte y seguridad, entre otras. Lo que hace señalar a sectores de la oposición que el coste real de la monarquía asciende a los 40 millones de euros al año.
En su alegato el PP tachó de "desagradecidos" por boca del diputado Juan Manuel Albendea a los sectores de la oposición que plantearon reducir esta partida, e incluso solicitó un "aplauso en señal de gratitud" a los reyes.
Por otro lado el sueldo de los miembros del Gobierno subirá cuatro veces más que las pensiones. El presidente, su vicepresidenta y sus ministros ganarán un 1% más en 2016, mientras que los pensionistas registrarán sólo una subida del 0,25%, el mínimo contemplado en la ley por la aplicación del llamado Índice de Revalorización, que desde 2014 sustituyó al IPC como referencia.
No sólo el porcentaje de aumento será mayor, sino que también la base a la que se aplique. Esto supondrá una media de unos 30 euros anuales para los pensionistas contra los 780 euros que representa la subida salarial para los cargos políticos del gobierno.
A pesar del optimismo del Gobierno y de sus promesas electorales como el anuncio del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien dijo que el próximo año habrá una nueva rebaja del IRPF si el PP gana las elecciones, la situación de las cuentas del Estado español son aún muy complicadas. El gobierno de Rajoy legará al próximo ejecutivo una deuda pública casi igual al PBI, según el propio Banco de España.
No se puede perder de vista el hecho de que sólo los intereses de esta deuda, supondrán la tercera mayor partida de los Presupuestos Generales. Unos 33.490 millones de euros que se deberán pagar el próximo año y que superan ampliamente lo destinado a otras partidas como Educación o Sanidad.
Partidas que por otro lado, exigen ser recortadas aún más por Bruselas y el FMI como forma de bajar el gasto público, así como incrementar la responsabilidad de las autonomías en el "copago" de estos servicios.
Los "expertos" dicen que el margen de maniobra es muy pequeño incluso para muchas de las promesas de la oposición que ya se escuchan en plena campaña. Esto es verdad, dentro de las reglas del juego, las cuales no parecen querer romper ninguno de los actores emergentes en la vida política estatal (Podemos/Ciudadanos) que se proponen "regenerarla", por no hablar de los viejos que aun resisten (PSOE) gracias a una operación política de lavado de cara.
La regeneración que proponen estas fuerzas en los estrechos márgenes del Régimen del 78 y del capitalismo, sumido en una de sus crisis históricas, se anuncia de muy corto recorrido. Pero con esas reglas que ninguno se atreve a romper juegan con nuestra salud, nuestra educación, nuestro trabajo y nuestro propio futuro. |