El Gobierno y el conjunto de los partidos políticos del régimen vienen envalentonados contra las demandas de sectores de trabajadores como los funcionarios públicos, los que han protagonizado diversas manifestaciones como un paro nacional, retrasos en comenzar jornada laboral como respuesta a los ataques de las autoridades, declaraciones públicas, entre otras. Hace poco, los funcionarios depusieron un paro de 39 días que le mostró al Gobierno la fuerza de este sector y enfrentaron toda una campaña mediática criminalizadora que buscó poner a trabajadores contra la población y los usuarios del sistema.
Las autoridades obtuvieron una victoria inestable, mientras que los funcionarios del sector público se convirtieron en otro ejemplo de lucha para el conjunto de los trabajadores. El descontento y el dinamismo del conflicto se han mantenido, y hoy en día, el Gobierno enfrenta nuevamente a este gremio, buscando todas las formas de derrotar las justas demandas.
Hace sólo un par de días fue votado el 4,1% de reajuste para el sector público. En un primer momento, la propuesta no fue aceptada por la Cámara de Diputados (que votó el proyecto “en general”) por 44 votos a favor del rechazo, 33 en contra y 28 abstenciones. Luego, el Senado la aprobó con 19 votos a favor, dos en contra y seis abstenciones. Sin embargo, y pese a que el día anterior había sido rechazada, la Cámara de Diputados la ratificó con 47 votos a favor, 24 en contra y 17 abstenciones. De esta manera, el proyectó quedó en condiciones de ser enviado para su promulgación.
¿Quiénes cambiaron de opinión? Por ejemplo, de la Nueva Mayoría, en primera instancia los demócratas cristianos (DC) René Saffirio y Mario Venegas votaron en contra de la propuesta, pero al otro día cambiaron de opinión y lo aceptaron. Fuad Chahín, Marcelo Chávez y Gabriel Silber, también DC, primero se abstuvieron para luego entregar su voto a favor del proyecto. Por su parte, el PPD Ramón Farías, y los PS Maya Fernández y Luis Lemus, tomaron la misma decisión que los anteriormente mencionados.
El Partido Comunista nuevamente golpeó a los trabajadores con sus decisiones, acciones y estrategia política. Su presidente, Guillermo Teillier, y Daniel Núñez (PC) dieron vuelta su votación el segundo día, mientras que Karol Cariola, Camila Vallejo y Hugo Gutiérrez votaron en contra en ambas sesiones. El jefe de bancada del PC, Lautaro Carmona, no votó.
El Partido Comunista una vez más se ve involucrado en una decisión política que golpea a los trabajadores del sector público. Su presidente ya había hecho explícito su desacuerdo con el paro nacional del sector. Con esta aprobación del 4,1% y con una inflación evaluada en un 4%, el aumento real sería de 0,1%, es decir, unos $300.
Lo anterior mencionado se suma a la postura general que se tomó durante el paro nacional de 39 días. Mientras los funcionarios públicos demostraban su fuerza con el paro, marchas y diversas manifestaciones que avanzaron a cuestionar la tiranía del Gobierno y las autoridades, el PC optó por mantener una actitud más bien indiferente e incluso opuesta-como fue el caso de Teillier- ante la lucha de los trabajadores. Aunque dirijan organismos sindicales centrales de la clase trabajadora, como es la misma CUT o sectores mineros como la CTC, se ubican como meros espectadores, obstaculizando las luchas. No llaman a movilizaciones, no organizan a los trabajadores desde las bases, no convocan a asambleas, actividades solidarias; al contrario, utilizan sus tribunas nacionales para empañar el avance de los trabajadores.
Otro ejemplo fue lo ocurrido con la movilización nacional de profesores que duró casi dos meses y que cuestionó de manera profunda al Gobierno, a los partidos políticos y al modelo de educación de mercado que fomenta, entre otras cosas, el agobio laboral y la explotación. Se conoce ya la postura que tomó el PC ante el rechazado proyecto de Carrera Docente, sumado a su directa responsabilidad como organización que dirige al Colegio de Profesores, lo que explica claramente el descontento y el cuestionamiento de base hacia la burocracia de este partido.
Durante los días que se votó y discutió el proyecto de reajuste al sector público se desarrollaron dos días de paro y movilizaciones en distintos puntos del país, con cortes de calles y barricadas incluidas. Por ejemplo, el miércoles hubo marcha cerca de La Moneda y manifestaciones en Valparaíso, Copiapó, Vallenar, Arica, entre otros lugares. Al día siguiente hubo protestas en Valparaíso nuevamente (20 mil personas), Concepción (10 mil), Valdivia (6 mil), Viña del Mar y Copiapó otra vez, lo que demuestra el ánimo combativo de los trabajadores y su fortaleza para movilizarse.
La decisión política que tomó la Nueva Mayoría, y en especial, la postura del PC, sólo aumentó el descontento y repudio en la base de los funcionarios públicos. El presidente del gremio, Raúl de la Puente manifestó públicamente su rechazo ante la votación y el cambio de posición que hubo, criticando la falta de consecuencia. Los trabajadores de base y dirigentes del sector rechazaron la postura de quienes votaron a favor del reajuste, denunciando que “el Partido Comunista traicionó”. Por su parte, la dirección de la CUT tuvo que adelantarse en advertir al Gobierno que si se aprueba la reforma laboral tal como está propuesta en la actualidad, se profundizarían los cuestionamientos hacia las dirigencias del organismo y las autoridades.
La situación se tensiona y la desconfianza hacia la Nueva Mayoría- incluido el Partido Comunista- aumenta, lo que genera una brecha más amplia entre la alternativa que llegó para contener las demandas exigidas en las calles y los sectores de trabajadores que se vienen movilizando y luchando. ¿Podrán los trabajadores extraer las lecciones correctas de sus movilizaciones y del actuar de los distintos partidos políticos del régimen? Todo apunta a que los intereses de clase son cada vez más contrapuestos, mientras que el ánimo combativo de diversas luchas de trabajadores se esparce por el país. |