La medida, que implica el cese de horas extras en los principales sectores de la planta, responde a la necesidad de la conducción de la UOM de mitigar el creciente descontento en la base.
Cerca de cumplirse los dos meses de la firma entre la conducción de la UOM -que responde a Caló- y la patronal de Acindar de un plan que le permite suspender durante el período de un año a los trabajadores al 85% del sueldo, el desgaste del sindicato entre los trabajadores ha ido creciendo.
Es que entre el 2003 y 2012 Acindar tuvo un crecimiento del 178% y hoy está entre las principales 60 empresas del país, pero esta mejora empresarial ha sido obtenida a partir del aumento de los ritmos de producción, de la flexibilización y la precarización laboral, lo que produjo un aumento de la cantidad de accidentes y muertes entre trabajadores. Al mismo tiempo, bajo la actual conducción del Héctor Ibarra al frente de la seccional – que responde al histórico dirigente Victorio Paulón, kirchnerista- se han profundizado los mecanismos que le permite a la dirigencia resolver sin consultar a mecanismos de votación de los trabajadores. La toma de decisiones que afectan a la vida y las condiciones de los trabajadores ha sido exclusiva de los “cuerpos orgánicos”: la Directiva y la Interna, responsables de la firma de acuerdos como las suspensiones. Y en detrimento de las asambleas de base, han cobrado un notorio peso la junta y el congreso de delegados, donde solo unos pocos delegados opositores han resistido los ataques, entre ellos, los sectores alineados con la izquierda, particularmente el PTS.
Luego de 6 años sin asamblea general con parada de planta, y frente a al descontento de la base, la conducción llamó a asamblea el viernes 19: mil obreros se hicieron presentes. Pero la conducción impuso que la asamblea no sea resolutiva y se negó a discutir las suspensiones. Cuando varios trabajadores los increparon, con el aval de la Interna levantaron la asamblea 40 minutos antes de su finalización.
La asamblea expresó el malestar de la base con una conducción que les niega la participación en momentos donde la situación económica presenta un futuro incierto y un presente de ataque: tras años de crecimiento económico, la mitad de la fábrica está contratada y frente a la incipiente crisis ya han aplicado suspensiones. La lucha por los puestos de trabajo, contra las suspensiones y por el pase a planta permanente es el temario que la UOM se niega a discutir. |