El viernes por la noche las fuertes precipitaciones dejaron en claro que poco cambió la situación de la infraestructura pública frente a tormentas, tras las inundaciones que ocurrieron en los primeros meses de 2015. Esta vez las principales víctimas de la desidia gubernamental fueron los vecinos de la capital y el gran San Miguel.
A ocho cuadras de la Casa de Gobierno, Hipólito Brozoski (57 años) murió producto del avance del agua debajo del puente Central Córdoba. Brozoski venía manejando desde el oeste hacia el centro durante la tormenta, ignorando que la zona del puente mencionado se convierte en una gran laguna durante cualquier lluvia. La gran cantidad de agua alcanzó los 2,2 metros de altura y arrastró el vehículo; las hijas del conductor pudieron ser rescatadas.
La mayoría de los evacuados pertenecen a la zona del Canal Norte, que fue desbordado por el agua. Son vecinos pertenecientes a Las Talitas y El Colmenar, aunque también se detectaron familias anegadas en el sur de la capital y localidades del interior (Banda del Río Salí, Alderetes, La Florida), según informó Defensa Civil.
El cinismo gubernamental
Cómo ocurre siempre, desde el gobierno provincial y municipal se hizo hincapié en el hecho de que no se espera que llueva tanto en tan poco tiempo, intentando disfrazar de catástrofe natural su responsabilidad política.
El secretario general de la Gobernación, Pablo Yedlin, cínicamente le brindó las condolencias a la familia del conductor fallecido y sostuvo que “es lamentable lo que pasó”.
Desde la Secretaría de Obras Públicas de la municipalidad se anunció que se “analizan obras a futuro para que en ese sector (en referencia al puente Central Córdoba) se hagan otros desagües”. Como siempre se anuncian obras que ya deberían haber sido realizadas por los sucesivos antecedentes de inundaciones en la provincia.
El gobernador Manzur y el intendente capitalino Alfaro fuero parte de las gestiones que gobernaron durante doce años, por lo tanto son responsables. |