De la incredulidad a la alegría. De la confirmación de que haber seguido el camino de la lucha era lo correcto a la seguridad de que ahora hay que seguir por los que todavía están afuera. Estas y muchas otras emociones y pensamientos transmiten la voz y los gestos de Walter mientras relata cómo fue volver a traspasar la puerta de la planta de Coca Cola ubicada en Pompeya, después de 4 meses de haber sido despedido de forma discriminatoria, al igual que cerca de 100 compañeros de las distintos establecimientos con que cuenta esa multinacional en el país. En estos meses, como relatamos en una edición anterior, los trabajadores “impulsaron reuniones de solidaridad (…) hicieron cortes en Callao y Corrientes, escracharon a la empresa (…) en la Rural y fueron parte fundamental de una jornada de lucha en común con el sindicalismo de base de zona norte contra los despidos en Metalsa, Hutchinson y la gráfica Ramón Chozas (…) promoviendo la realización de una reunión de coordinación de las luchas en la zona sur del GBA, luego de la cual participaron del Encuentro del Sindicalismo Combativo de zona norte donde se resolvió, junto a otras organizaciones, participar del encuentro nacional de trabajadores que se prepara para marzo”.
¿Hace cuánto fuiste despedido de Coca Cola y cuáles fueron las novedades la semana pasada?
A mi me despidieron hace 4 meses. El jueves 17 la empresa tuvo que dejarme ingresar y ocupar mi puesto de trabajo, ya que se dictó una medida cautelar a mi favor. La empresa apeló la medida intentando suspender mi reinstalación, pero eso le fue denegado.
Contanos cómo fue el proceso de lucha que terminó con esta resolución favorable
Esto se logró mediante la lucha que dimos todos los compañeros despedidos y los que no estando despedidos vienen siendo parte de esta pelea. Esto se hizo realidad no quedándonos de brazos cruzados, no esperando una resolución que venga de arriba. Por la unidad es que se pudo lograr esto, otra manera no había, es la fuerza de apoyo que tiene que haber. Sin unidad y sin organización no hay lucha que valga. Es lo que da la fuerza para seguir luchando y ganar, para cumplir el objetivo que uno se propone.
Cuando entraste a la fábrica después de 4 meses ¿qué sentiste?
Es una sensación rara, cuesta explicarla. Un poco de todo… pero mucha alegría, es muy bueno lo que pasó. Esto es un paso adelante para los demás compañeros despedidos también, para facilitar que salga su reinstalación.
¿Cómo te recibieron tus compañeros dentro de la fábrica?
Excelente, me sentí muy bien, había mucha alegría porque entré. Todos me felicitaban por la lucha que estamos dando, y eso para mí eso fue muy valioso.
¿Cuál es tu primera conclusión después de haber logrado esto?
Que el único camino a seguir es mantener la misma postura de lucha y que no te quiebren. A pesar de lo que te digan, tenés que seguir luchando, no te tienen que hacer cambiar de pensar por temor. Ese es el primer error, dejarnos presionar porque dicen que nos van a despedir o que no vamos a volver, o nos vamos a quedar sin trabajo; eso lleva a veces a acobardarse, a no luchar y a mantenerse al margen. Todo esto se logró también gracias al apoyo de otros sectores de trabajadores que se sumaron a nosotros en esta lucha en todo momento. Este primer resultado con mi reincorporación deja más que claro que hay que estar organizados y ser solidarios con toda otra lucha que esté habiendo o haya en el futuro. |