Flyer de la convocatoria en Facebook
Una nueva convocatoria organizada por el grupo “Resistiendo con aguante” y organizaciones como La Cámpora, Nuevo Encuentro y el Movimiento Evita, tuvo lugar ayer por la noche en la Plaza Independencia. Participaron además un sector de organizaciones de derechos humanos.
Las banderas de las organizaciones se contaban con los dedos de una mano, primando la idea de presentarse como “ciudadanos autoconvocados”, lo que recuerda a las recomendaciones del manual de micromilitancia kirchnerista. En la convocatoria se sucedieron diferentes oradores divididos entre los “ciudadanos autoconvocados” y representantes de las organizaciones convocantes.
Una de las oradores representando a “Resistiendo con aguante” crítico el “cerco mediático” y llamó a una “resistencia” frente a los ataque que se dan “en el plano cultural y comunicacional”. La gran mayoría de los oradores siguió el tono del discurso de “defender lo conquistado en la década ganada” sin muchas más perspectivas que replicar las convocatorias en plazas. “No nos dejemos robar la alegría” arengó una oradora por La Cámpora, con loas al papa Bergoglio. La oradora anterior además de reivindicar al papa, recordó a modo de homenaje a los 43 gendarmes que murieron en un accidente de tránsito cuando se dirigían a reprimir, por pedido de Gerardo Morales, la protesta de Milagros Sala; y les “advirtió” a los policías que “en esta plaza no hay odio”. Toda una postal.
La grieta en el PJ
Igualmente, hubo espacios para las definiciones políticas, enmarcadas en las disputas dentro del PJ. Un orador llamó a afiliarse masivamente para poder votar a “Cristina como conductora” en las internas que proponen sectores opositores al kirchnerismo. Sin ahorrarse calificativos para Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Diego Bossio, hubo un olvido de mencionar la reunión de Manzur quién también avala la propuesta de Urtubey, cómo manifestó después de una cena con intendentes bonaerenses.
Quién si se acordó de Manzur fue una “autoconvocada” que interpeló a Manzur por su ausencia de las convocatorias tras estar “arriesgando nuestras vidas en esa plaza revolucionaria”, refiriéndose al acampe frente a Tribunales cuando la Corte Suprema debía decidir por los comicios fraudulentos provinciales. Y recordó una máxima peronista: “con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes”. Otra “autoconvocada”, muy bien informada, dijo que Prat Gay va a acordar con Manzur un número de despidos para liberar recursos a las arcas provinciales.
Los olvidos de la “resistencia kirchnerista”
Algunos oradores repudiaron los despidos en el Estado y la represión a movilizaciones de trabajadores. El repudio a la represión de Cresta Roja o estatales de La Plata cae en saco roto cuando se recuerda el incómodo silencio de la militancia kirchnerista frente a las represiones “nacionales y populares” a los trabajadores de Lear, encabezadas con Berni, o el operativo conjunto a la Metropolitana macrista para desalojar a los sin techo en el Parque Indoamericano. Pero además guarda silencio frente a los ataques a los trabajadores de Tiempo Argentino, un diario leído mayormente por la militancia kirchnerista paradójicamente, y el Grupo 23 que realiza el empresario Sergio Szpolski, candidato del Frente para la Victoria en las últimas elecciones. Ni hablar de los despidos realizados por Alicia Kirchner en Santa Cruz.
Las “plazas” son expresiones de los límites de la inorganicidad del kirchnerismo en los “grandes batallones” del movimiento de masas, sobre todo en el movimiento obrero. Los discursos de los sectores de clase media se circunscriben en una reivindicación de “conquistas” en el plano cultural, mientras que la militancia “tradicional” ve más allá y apuntan a que los “ciudadanos” se encuadren en la interna pejotista. Entre la reivindicación del “modelo” y la presión pejotista, el ajuste pasa sin que el kirchnerismo tome una sola medida, ni política ni sindicalmente.
Frente al ajuste que combina despidos y devaluación, y los ataques a las libertades democráticas es necesario poner en pie una fuerza social que enfrenten al macrismo en las calles, las fábricas y escuelas. Con esta fuerza social movilizada se imponer una salida favorable para los trabajadores y los sectores populares, perspectiva que impulsamos los militantes del PTS y el Frente de Izquierda. |