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6 de abril de 2025 Twitter Faceboock

CONGRESO CUT
¿Hacia dónde va la CUT? El discurso de Bárbara Figueroa
Corresponsal LID Chile

En estos momentos, la Central Unitaria de Trabajadores realiza su 10° Congreso. ¿Cuál es el rumbo que tomará el organismo? ¿De qué modo se va a relacionar con la Nueva Mayoría y el Gobierno? El discurso de Bárbara Figueroa da indicios claros: el respaldo al Gobierno continúa, pero se anuncia un paro para marzo. Quiere fortalecer su capacidad de presión al interior de la NM, pero manteniendo el control en la base.

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En el Círculo Español, no sólo había dirigentes sindicales a eso de las 9:30 de la mañana, hoy viernes. Estaban presentes Ximena Rincón, Ministra del Trabajo (DC) y Jorge Millaquén, en representación de Francisco Díaz (PS), de la subsecretaría del Trabajo. También estaban presentes –en ausencia de Julia Urquieta- la subsecretaria subrogante de seguridad y previsión social; el senador de la Comisión de Trabajo, Juan Pablo Letelier (PS) y el diputado Lautaro Carmona (PC), que preside la misma comisión en la cámara, y Tucapel Jiménez (PPD), “todos parlamentarios comprometidos con los intereses de los trabajadores en los diversos proyectos que se deben tramitar”,según las palabras de Figueroa. También estabanMaría Eugenia Puelma, Seremi del Trabajo por la RM y consejera CUT, y Cristian Melis, Director Nacional del Trabajo.

Con el gesto de invitar a estos políticos de la Nueva Mayoría y su visión de los parlamentarios, la presidenta de la CUT reafirma su estrategia basada en confiar en el “ala progresista” de la Nueva Mayoría. Según ella, las dificultades que ha encontrado el programa de la coalición oficialista, tendría que ver con una “ofensiva conservadora”. Para derrotar esta ofensiva conservadora, el PC en la CUT apuesta a reafirmar su alianza con el Gobierno. Es significativo que al inicio del Congreso, B. Figueroa abriera dando lectura a una carta de Michelle Bachelet en la que ésta reivindica sus reformas, y señala que las relaciones laborales son centrales en su agenda.

En coherencia con su definición de que el proceso de transformaciones en Chile, “estaría en disputa”, B. Figueroa interpeló al Gobierno en su discurso: “Por ello es que resulta incomprensible la incapacidad para zanjar el debate de reforma laboral que se ha extendido por casi dos años, contando etapa prelegislativa y legislativa. ¿A qué le tememos? […] ¿Queremos proteger a los que se coluden, a los que estafan a los chilenos y chilenas? Estoy segura que no es eso lo que buscamos, si es así ya es tiempo de tomar posición y zanjar este debate con una posición clara desde el Gobierno, que ponga en evidencia a quienes no comparten este ideario de justicia social y votar de una vez en la sala del senado este proyecto, sincerando posiciones dentro de la Nueva Mayoría”.

La movilización o paro anunciado para marzo está supeditada a esta orientación política de apostar a derrotar la “ofensiva conservadora” de la mano de la Nueva Mayoría y el Gobierno. Para B. Figueroa, bastaría con que se sinceren las posiciones y se vote en el Senado. La “disputa” que visualiza el Partido Comunista a la cabeza de la CUT, no sería entre los trabajadores versus los empresarios y sus políticos, sino entre un “campo progresista” que incluiría a la Nueva Mayoría y el pueblo trabajador y un sector conservador que también tendría peso en la NM, pero concentrado en la derecha y el empresariado. En coherencia con esto, el discurso de Bárbara Figueroa, cuando se refirió a la minería, en vez de denunciar los más de 20.000 despidos en el sector y la “economía de guerra” de Nelson Pizarro, y denunciar el asesinato del minero subcontratado Nelson Quichillao (que no fue mencionado por los principales dirigentes), y proponer un plan de lucha para revertir los despidos; destacó “el rol que están jugando la propia Federación de Trabajadores del Cobre que firmó un acuerdo con la minera estatal para construir una alianza estratégica para enfrentar este período y lo propio realizado por federaciones sindicales mineras, entre ellas la FESUC y federaciones mineras privadas, que le enviaron al consejo minero una carta para armar una mesa de diálogo acerca de productividad, seguridad e innovación, enfrentando así, entre todos los actores, el desafío productivo en el mundo de la minería”.

Que Bárbara Figueroa y el PC persistan en sostener una estrategia de colaboración con el mundo empresarial y de las gerencias estatales (lo que replicaron también entre la CONSTRAMET y la ASIMET, y en el mundo forestal); requiere que cualquier impulso a la lucha y a la movilización en las calles se haga de manera controlada. Por esto, no es una casualidad, que en este contexto se esté proponiendo la reducción de los consejeros nacionales titulares, de 60 a 45 (quedando 15 como suplentes). Esto, a la hora de tomar decisiones, irá en beneficio directo de los partidos predominantes: el Partido Comunista y el Partido Socialista. De ese modo se pueden mantener una dinámica de movilizaciones basada en “hitos aislados” sin que se desarrolle un plan de lucha flexible y que permita desplegar iniciativas de miles y millones de trabajadores de base, cuyo destino hoy se decide en los pasillos del parlamento financiado por grandes empresarios. Por eso, otra ausencia en este Congreso: el “voto universal”. Si bien se propuso una ampliación de la participación a los sindicatos base del Consejo Directivo Nacional Ampliado, la modificación estatutaria que permitiría implementar el “un trabajador un voto”, no es puesta como prioridad en este Congreso.El bloque PS-PC desea férreamente preservar el status quo al interior de la Central. Por eso, en las palabras centrales, no tuvo cabida ni siquiera el DC Nolberto Díaz, que paradójicamente ha sido el más crítico a la orientación pasiva del PC en la CUT (además de criticar a su propio partido).
La mantención de la estructura organizativa que niega el derecho a voto a los trabajadores y trabajadoras de base, no pasódesapercibido en la instancia. Durante la mañana del viernes 22, la CONFUSAM hizo llegar una carta a los delegados del Congreso, en la que recuerda que en la anterior elección del Consejo DirectivoNacional (2012), habían planteado dos inquietudes relativas a la democracia interna de la central: la poca transparencia en un proceso para el que “no se conocieron los padrones electorales previamente” y el no cumplimiento del mandato de un Congreso anterior de garantizar que un socio o socia sea un voto.

De este modo, por sus métodos de funcionamiento y su relación burocrática con los trabajadores de base, la CUT se va alejando crecientemente del mundo de éstos. Se percatan incluso organizaciones como la CONFUSAM, que señala que esta debilidad de la CUT en el marco de un cuestionamiento generalizado a las instituciones, le puede acarrear costos.

La CUT ha debilitado su capacidad de movilización. Una señal clara fue la movilización del 11 de julio de 2015, a la que asistieron no más de 200 personas, casi exclusivamente dirigentes sindicales vinculados al PC. Los profesores estaban en paro contra la Nueva Carrera Docente y los mineros subcontratados empezaban a preparar su movilización. Pero nada de esto se expresó en la marcha de la CUT. El proceso de los docentes, por el contrario, incrementó los cuestionamientos de la base a la dirección de Jaime Gajardo y Bárbara Figueroa. La dirección de la CUT no pudo ni quiso convocarlos ese sábado. Meses más tarde, la negociación del sector público, también fue vista como una traición por muchos funcionarios de base.

Bárbara Figueroa, en su discurso central de hoy martes 22, a su modo, lo reconoció: “Tenemos una deuda importante con los trabajadores del sector público, tras el retroceso vivido en la negociación sectorial de este año, se instala la urgencia por revisar los mecanismo bajo los cuales hemos negociado hasta ahora”. Y luego de la huelga por el “acuerdo marco”, entre los subcontratados de Codelco también comenzó a desarrollarse una sensibilidad crítica ante el rumbo que el PC le imprime a la organización. Todo esto sin considerar, que organizaciones como la Unión Portuaria o algunas federaciones mineras permanecen por fuera de la CUT. La presencia de dirigentes de la CAT y de la UNT en el Congreso, que revela una voluntad de convocar más por parte de la dirección de la CUT, revela al mismo tiempo el reconocimiento de sus límites actuales. Pues el peligro de que entre en una crisis histórica y dilapide su peso y capacidad de organizar, si no es capaz de realizar su política ante la reforma laboral, es real. Pero con alianzas “por arriba” con otras centrales –sin contar con las bases- no se está unificando efectivamente al movimiento obrero.

En su discurso central, Bárbara Figueroa, reconoció –a su manera- que la estrategia implementada hasta ahora por la Central, no ha terminado de inclinar la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores. “No nos equivocamos, ya no estamos en una batalla de derechos laborales, lo que está en disputa con la reforma laboral es el rol que jugará el movimiento sindical en este nuevo ciclo político, es por ello que todo el camino recorrido hasta ahora y la estrategia construida hasta este momento, si bien resultó efectiva para instalar el debate laboral en el país, resulta insuficiente ante esta arremetida de los sectores más retardatarios y conservadores que buscan mantener al movimiento sindical disminuido en sus capacidades y fuera del debate nacional, buscando tras de ello que irrumpamos con más fuerza, especialmente en el debate constitucional que se avecina”.

Es a partir de este razonamiento, que la dirección de la CUT planteó que es necesaria la movilización en marzo. Pero quieren movilizar para que se apruebe la reforma laboral, partiendo del presupuesto de que la versión original de ésta beneficia a los trabajadores, sin ver que depositar la confianza en una reforma elaborada en el Parlamento es justamente lo que le da espacio a la Nueva Mayoría y la derecha para negociar una legislación beneficiosa para los empresarios.

La movilización, la paralización, son necesarias, para desplegar la fuerza de la clase obrera. Pero como lo planteó la organización Alternativa Obrera en este Congreso de la CUT, a través de sus delegados sindicales que participan de la instancia:
“Hace falta la mayor unidad para rechazar la reforma que perjudica a los trabajadores y derribar el Código Laboral de José Piñera. Por eso esnecesario que todos los sindicatos base, federaciones, confederaciones, CUT zonales y provinciales, convoquen a asambleas, a sindicalizados y no sindicalizados, para conocer cómo se está transando nuestro destino en el parlamento con la propuesta de “reforma laboral”, para elaborar nuestro propio pliego de demandas como trabajadores y resolver un plan de lucha que incluya el método de la paralización. La CUT, que es la central sindical con más peso en el país, puede cumplir un importante rol si se plantea este objetivo. Hacemos un llamado unitario a avanzar en este camino. Le hacemos un llamado especialmente a los compañeros y compañeras que permaneciendo en la CUT, tienen una visión crítica de cómo se han hecho las cosas hasta ahora. También le hacemos un llamado a los trabajadores y trabajadoras, sindicatos, federaciones y confederaciones que desde fuera de la CUT, quieren planificar la acción para que defendamos los intereses de nuestra clase.

Quienes adherimos a esta declaración, consideramos que derribar el Código Laboral de la dictadura, elaborado por José Piñera, implica derribar los pilares de las relaciones laborales neoliberales. Por esto, se hace necesario, además de pelear por el derecho efectivo a huelga, la titularidad sindical y la negociación por rama; pelear también por el paso a planta de todos los trabajadores subcontratados y a honorarios; por la eliminación del artículo 161 del Código del Trabajo, que permite la desvinculación “por necesidades de la empresa”; y por detener y revertir los despidos que afectan a nuestros compañeros mineros y profesores y cualquier tipo de represalia por luchar o ataque antisindical”.

Delegados como Edward Gallardo –consejero nacional de la CUT y director de la CTC-, Simón Bousquet –presidente del Sindicato del GAM- y Antonio Páez, del Sindicato de Starbucks, además de defender esta propuesta, junto a otros dirigentes sindicales, están planteando que el Congreso le haga un homenaje a Nelsón Quichillao, el trabajador subcontratado asesinado por la policía en El Salvador durante la huelga de julio del 2015. Esta propuesta no es azarosa. Estos compañeros son parte de una tendencia que se propone refundar la CUT y avanzar a una nueva Central Única de Trabajadores, para hacer de este organismo una verdadera herramienta de lucha de los trabajadores y trabajadoras, que favorezca la unión. Los desafíos son grandes. Necesitamos una CUT dispuesta a movilizar en las calles y que no confíe en la Nueva Mayoría. Necesitamos unir al conjunto de los trabajadores.

 
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