Foto: Diario El Esquiú
¿Contanos como fueron los hechos?
Mi nombre es Luciano Barrera, el sábado pasado sufrí por parte de la Policía una detención ilegal y el robo de la tarjeta de memoria donde tenía las pruebas de lo que había sucedido hasta el momento en que me comienzan a agredir.
Ese día me llaman a eso de las 5 de la tarde, yo estaba justo para ir a cubrir un partido de fútbol y me llaman porque había un accidente en la Cuestecilla del Portezuelo. Llegamos a la caminera, preguntamos donde era el accidente, nos dicen que más adelante, seguimos, llegamos al lugar del accidente, había conitos de los lados, porque había autos circulando, no estaba cortado el tráfico, nada. Un auto dado vuelta, con las ruedas para arriba en el medio de la calle, yo me bajo de la camioneta, donde iba con el chofer y una compañera Maria Scheffer, también fotógrafa.
¿Pero estaban haciendo una cobertura asignada por el diario?
Sí, sí, sí. Desde el diario nos enteramos del hecho y nos mandaron a cubrirlo. Yo me bajo unos metros antes del accidente y ellos siguen con la camioneta para dar la vuelta y venir a buscarme para irnos a la cancha, era algo de rutina, dos fotos de acá, dos fotos de allá, del otro lado... subís al auto y te vas. Bajo, hago las fotos, cuando el policía ve que estaba haciendo fotos se interpone y me dice “no pasó nada, solo daños materiales”. Ahí se acerca otra mujer que supongo yo estaba involucrada en el accidente, que estaba bien no tenía nada y me dice “mirá no hay sangre, no hay víctimas, no hay cuerpos, no hay nada, no pasó nada” y tenía un auto dado vuelta al lado. “Y bueno yo estoy trabajando”, les digo. “¿Y quién sos vos?” me pregunta el policía. “Soy Luciano Barrera, trabajo para el diario El Esquiú”. Suele suceder esto de que te preguntan para qué diario trabajas, por lo general les decis “Diario El Esquiú” nada más y no pasa nada. Y me dice “mirá no podés hacer fotos”. A mi me resultó extraño que el tipo me hable tan mal y me diga que no podía hacer fotos, siendo que estaba en la mitad de una ruta nacional. Yo seguí caminando, me alejé un poco más del auto, me giro para hacer fotos, ahí en ese momento el policía estaba entre la cámara y el auto, me alejé un poco más para hacer un plano más abierto. Ahí se vuelve a acercar y me dice “te dije que no hagas fotos”. Yo necesitaba hacer la foto porque es mi trabajo, no puedo ante algo así dejar de hacer mi trabajo. Me hago a un costado esquivandolo y ahí él me manotea la camara, le da con todo, no me la saca pero me tira para abajo y entonces, lo primero que atino a hacer es apuntarle a la cara y sacarle fotos a él, ahí ya pensando en una denuncia pública, no una denuncia penal pero sí en publicar lo del maltrato que estaba recibiendo. Cuando yo le hago esas fotos él se saca y ahí es cuando me ahorca, intenta tirarme al piso primero y después me hace una llave con la mano en el cuello. Como te digo yo estaba en la banquina, lo que pude hacer fue dar dos pasos para atrás y asentarme en el guardarrail, estaba ahí en ese lugar y el tipo me tenía. Entonces me apoyaba en el guardarrail agachado así para abajo, ahorcandome, empezó a ahorcarme más, ahorcarme más, hasta que con el último hilito de voz le pude decir “no puedo respirar” y ahí me aflojó un poco. Pero me ahorcaba y me seguía apretando. A todo esto llega otro auto, un auto de la Policía Caminera creo y llega el móvil del diario, que ya había dado la vuelta, esto fueron unos minutos y me mete al móvil. Cuando me mete al móvil sin soltarme del cuello en ningún momento me dice “dame la cámara”. No se la iba a dar, de hecho no se la dí, ahí se produce el otro forcejeo cuando me quiere quitar la cámara por la fuerza y no lo puede hacer, me empieza a pegar en las costillas con la rodilla. Mi compañera se pone a gritar, logró sacar la tarjeta de memoria y se la tiró afuera y le digo “Maru tomá la tarjeta” y ella no llega a agarrarla el otro policía, que era el chofer del móvil de la Caminera, le gana de mano, la agarra y se la queda. Ahí maso menos terminó la parte de agresión física porque ya me dejaron en el auto y yo pude guardar la cámara. Después volvió y se fue a buscar unas esposas me parece, me hizo sacar las manos, me esposó para atrás y vino otra camioneta que es la que posteriormente me trasladó a la comisaría de Sta. Rosa.
Cuando llegó la camioneta le pido que me devuelva la tarjeta al policía que la había agarrado y él le pregunta al otro policía “¿Qué hago con la tarjeta?” y el agresor, que en un momento se identificó como Rivas le dice “dámela, que yo se la voy a dar al fiscal”. Me suben a la camioneta, Rivas se queda en el lugar del hecho, me llevan a la comisaría, me preguntan qué es lo que había sucedido, me sacan las esposas, le cuento como te estoy contando a vos y como le cuento a cualquiera que me pregunta, como habían sido las cosas y ahí lo mandan a llamar a Rivas. Recién ahí lo mandan a llamar, cuando el llega no lo hacen hablar conmigo, a mí no me dicen nada. A mí me llevan a sanidad a que me vea el médico de la Policía, cuando me llevan a esto pasó muchísimo tiempo, una hora o dos. Cuando vuelvo ya tenía librada la orden de liberación y el inventario con las cosas de mi bolso, y ahí estaba el jefe de Policía. Nunca me dijeron porque estuve detenido. Me vuelve a preguntar qué había pasado, le cuento y le digo que entre las cosas estaba todo menos la tarjeta de memoria que me había sacado Rivas, me contesta que el ya había hablado con Rivas quien había negado la tenencia de la tarjeta, que él no había tenido nunca ninguna tarjeta, que supuestamente yo la había tirado en la vía pública y había quedado ahí tirada. Eso fue todo. Ahí firme esos papelitos y me fuí.
Este hecho generó discusión en las redes sociales y después por el mismo diario, porque la Policía de Catamarca tiene muchos antecedentes de violencia ¿No?
Muchos la verdad. Yo no lo había sufrido así de esta forma, aunque hace un tiempo en otro accidente en El Pantanillo también, yo creo que esa vez no pasó a mayores porque éramos muchos trabajadores, hubo una situación de agresión. No nos dejaban pasar y nos llevaron más atrás, estaban sin identificación, nos trataban provocadoramente digamos. Después nos llevaron mucho más atrás ya con motos, chalecos antibalas, armas largas. Esa vez fue bastante fea la situación bastante tensa con periodistas mujeres, otros fotógrafos que tienen muchos años de trabajo y nunca les había pasado nada similar y bueno ahora me toco a mí.
Hubo una respuesta muy grande de solidaridad ante este ataque que sufriste
Sí, por suerte cuando a mi me liberan ya la noticia se había difundido por todos lados, en la comisaría había colegas solidarizándose, la Secretaria del gremio de prensa estuvo ahí, el vicepresidente del diario, como que sentí un fuerte apoyo de los colegas, algo lógico también por la el grado de accionar de la Policía.
¿Porqué pensás que la Policía se maneja con tanta impunidad? Que se roban algo y dicen “no, yo no lo tengo” y nadie dice nada y queda ahí.
Si, esta tarjeta no va a aparecer más. Es lo más probable. Pero no me logro explicar. Creo que son una institución que está acostumbrada a eso, a taparse entre ellos, pero más allá de eso no puedo pensar o elevar una hipótesis.
Según leí hoy hubo una respuesta por parte del gobierno también...
Sí, el secretario de Seguridad se reunió con los colegas que estaban ahí en ese momento, para pactar una futura reunión que todavía no se produce, que será el lunes 22 a las 19 h. Esperemos que ahí estén la mayor parte de los periodistas posibles para poder charlar esta temática, las autoridades se han mostrado bastante abiertas gracias a dios, es algo positivo que se saca de esto, yo no tengo ningún encono personal con este agente. Esta tarjeta ya se perdió, no me importa tanto ese hecho, sino el hecho más grave de fondo que esto no se vuelva a repetir, que no le pase a nadie lo que me pasó a mi.
Sin duda ¿Vos como estás, como te sentís? Fue duro me imagino
Sí, fue duro. El primer día no, como que yo estaba muy aislado de como se movía la noticia a nivel provincial y nacional. Pero después me empezaron a llegar llamadas de familiares, de amigos, muy preocupados ¿viste? Y ahí empecé a sentirme mal de verdad porque podría haber sido mucho peor. Me podrían haber lesionado, podría haber perdido el equipo, muchas cosas. Mi familia se preocupó mucho por mi.
En el imaginario colectivo hay un antecedente nefasto en el periodismo gráfico que es lo que pasó con José Luis Cabezas, entonces como que la sociedad está un poco atenta, eso es algo bueno para los que trabajamos en comunicación.
Sí, lo relacionas ahí nomás.
¿Quisieras agregar algo más?
No, eso. Que reflexionemos acerca de qué está pasando en la sociedad. Que lleva a un policía a accionar de esa forma. ¿Que pasa? ¿Porqué hay un policía que acciona así en la fuerza? Me genera muchas dudas, muchas preguntas, que no tengo respuestas.
Pero sin duda no tenemos que contestar estas preguntas de manera individual sino que es un debate que hay que abrir, cultural y político. Esta pequeña entrevista intenta ser un aporte en este sentido. Te agradezco mucho.
Entrevistó: Carlos Asseph |