Nosotras expresamos una larga tradición de lucha, somos un gremio altamente feminizado, renovado con una nueva generación de profesoras que consideramos necesario retomar nuestras demandas históricas: como lo son una justa división entre horas de clase y horas de planificación, el cese de contratos temporales, mejores materiales pedagógicos, educación no sexista y laica, grupos reducidos, escuelas con infraestructuras adecuadas y la exigencia del aumento al presupuesto educativo y social, basado en el no pago de la deuda externa para pelear por un sistema educativo al servicio de los hijos de los trabajadores y el pueblo pobre. De la mano de recuperar nuestro sindicato al servicio de nuestros intereses.
Al mismo tiempo que peleamos contra nuestra opresión cotidiana. Somos las primeras en levantarnos y las últimas en acostarnos garantizando las labores en nuestros hogares como el trabajo doméstico y cuidado de los hijos.
Las maestras organizadas en Nuestra Clase hacemos un llamado a salir unitariamente a las calles este 8 de marzo “Día internacional de las mujeres trabajadoras” a denunciar a una misma voz la violencia y la precarización que vivimos por nuestra condición de mujeres. Nosotras debemos desnaturalizar lo que está dado "por hecho", cuestionar lo que se aprende y lo que se enseña. Pero también es necesario participar de las luchas docentes, de las luchas por la educación gratuita y las luchas contra este gobierno machista y patronal.
Consideramos que debemos ponernos a tono con las valientes trabajadoras de Lexmark que vienen evidenciando sus terribles condiciones de trabajo, en las maquilas de ciudad Juárez y con las aguerridas trabajadoras de intendencia del IEMS que enfrentan el aniquilamiento del proyecto educativo del instituto en la Ciudad de México y los despidos masivos como un mecanismo aleccionador por cuestionar la contratación bajo el outsourcing y exigir su basificación al democrático gobierno perredista de Mancera.
Las trabajadoras de diversos sectores somos quienes debemos hacer malabares para dar de comer a nuestras familias con los bajos, las que en nuestras líneas de trabajos sufrimos en silencio abusos y acosos de supervisores o patrones sin poder denunciarlos por temor a perder sus empleos, esas mujeres son nuestras hermanas, primas, amigas. A todas las mujeres oprimidas y explotadas a diario las queremos invitar a participar en el segundo Encuentro Nacional de Mujeres Pan y Rosas. |