En los últimos días, en casi todas las estaciones el subterráneo de San Pablo no se podían ver los tradicionales uniformes entre los usuarios. Los uniformes que los trabajadores habitualmente utilizan para llevar adelante sus tareas no fueron usados como forma de protesta y se llevaron adhesivos denunciando la precariedad de los servicios y el peligro de privatización que acecha sobre la empresa.
Este es uno de los métodos tradicionales de lucha de los trabajadores del subte, usado en las huelgas de 2007 y 2014 ahora recuperado como un recurso para mostrar que están dispuestos a luchar para enfrentar las medidas de Alckmin, el gobernador del Estado y de la presidenta Dilma Rousseff contra las empresas públicas.
La deuda de los Estados es parte de una gran bola de nieve que el PT y el PSDB dejaron correr en el país, con la crisis económica profundizando la recesión y ahora son esos mismos gobiernos los que quieren hacer pagar los costos de esta crisis a los trabajadores. Los trabajadores del subte no están exentos de estos ajustes.
Desde que se produjo el despido de 42 trabajadores, luego del conflicto que se desarrolló mientras se jugaba la Copa Mundial de fútbol, los trabajadores vienen recuperando sus fuerzas y demostrando que no aceptarán hacerse cargo de la crisis económica. Este sector es uno de los que presenta mayores índices de sindicalización de Brasil, mostró que existe descontento y que hay disposición para enfrentar el deterioro de las condiciones de trabajo y del servicio.
El pasado lunes (29) en asamblea convocada para aprobar la propuesta del Tribunal Regional de Trabajo (TRT), para el pago que los trabajadores reciben como Participación en los Rendimientos (PR), en dos partes y un descuento del 12 % en el valor total, debido a que las metas de la empresa no fueron alcanzadas. Esta propuesta venía a mejorar la ofrecida inicialmente por la empresa, de dividir el monto en tres partes. Frente a esta oferta, el Sindicato declaró el estado de alerta del sector. Como respuesta la compañía solicitó la mediación del TRT, que presentó la propuesta que finalmente fue aprobada.
Aunque había condiciones para una movilización mayor, ya que los trabajadores respondieron a cada uno de los llamados del sindicato, la asamblea aceptó levantar el estado de alerta y aprobaron la propuesta, sugerido por la dirección del sindicato.
El Sindicato de los trabajadores del Subte (dirigido por el PSTU, PSOL e independientes) nuevamente no preparó un plan de movilización a la altura, dejando todo para última hora, una semana antes del pago del PR. Cuando los trabajadores demostraban su disposición a luchar, retrocedieron. Esta política de la dirección del sindicato no prepara a los trabajadores para la próxima paritaria salarial que promete ser una de las más difíciles de las últimas décadas y que además tendrá que enfrentarse con las amenazas de privatización de la Línea 5-Lila, ya anunciada por el gobernador del estado Geraldo Alckmin, así como el aumento de la tercerización y el avance sobre derechos conquistados.
Desde la agrupación Metroviarios desde las Bases (MPB) - impulsada por el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) e independientes- defendimos en minoría que se mantuviera la movilización del sector y se pensaran nuevas medidas de acción, ya que había fuerzas para pelear. Es necesario que la dirección del sindicato reconsidere su postura y prepare un plan de luchas consecuente frente a la campaña salarial, capaz de barrer la privatización, la precariedad de los servicios del subte y el fin de la precarización, la tercerización, poniéndose a tono con la voluntad de luchar que los trabajadores vienen expresando. |