Otegui lanza a Podemos la propuesta de luchar juntos por procesos constituyentes en todo el Estado. Podemos la rechaza con discursos patriotas. Amerita debatir cual es la vía para conquistarlos.
El pasado sábado Arnaldo Otegi asistió a su primer gran acto público, tras su reciente excarcelación. Un multitudinario recibimiento en el Velódromo de Anoeta, en San Sebastián organizado por Sortu. En este acto de bienvenida el histórico dirigente de la izquierda abertzale estuvo arropado por más de 8.000 personas en el interior y cerca de 5.000 personas más en una carpa exterior.
El acto contó con intervenciones de varios dirigentes y personalidades relevantes de EH Bildu y Sortu, pero el plato fuerte fue, como no podía ser de otra manera, el discurso de Otegi. El dirigente abertzale trató diferentes aspectos, como la resistencia de la izquierda vasca a la represión del Estado español, sus seis años y medio como preso político, el giro estratégico de la izquierda abertzale de los últimos años o las nuevas perspectivas que a su modo de ver se abren para el proceso soberanista vasco, entre muchos otros.
Pero si uno ha tenido una especial resonancia en estos días fue su propuesta a Podemos de impulsar procesos constituyentes en todo el Estado.
Otegi llama a Podemos impulsar procesos constituyentes
Otegi señaló que en su opinión “en el futuro hay dos opciones”. La primera sería la que defienden proyectos neo reformistas como Podemos: "construir la democracia en los estados español y francés, que va a ser posible la evolución política en esos estados y que se llegara en un momento determinado a un estadio en el que reconocerán" al pueblo vasco "como nación diferenciada y su derecho a decidir".
Si bien él aseguró no creer "en esa opción", se dirigió a quienes la sostienen diciéndoles que “los independentistas vascos estamos dispuestos a colaborar en la democratización del Estado, no creemos que sea posible, pero, si surge la oportunidad histórica, no tenemos ningún inconveniente en participar en ese proceso, pero yo os digo que ese proceso no se va a poder dar". Y acto seguido apuntó que desde "el máximo de los respetos y en justa reciprocidad, pido a esos sectores populares que hoy articulan la nueva izquierda española que sean honestos. Nosotros [la izquierda abertzale] estamos dispuestos a colaborar para democratizar el Estado, pero os pedimos ser honestos, y el día que comprobéis que eso es imposible, sumaros a los independentistas en las naciones del Estado para poner en marcha procesos constituyentes en este estado”.
Este sería la segunda opción según Otegi, la pelea por abrir procesos constituyentes en todo el Estado que además permitirían "la posibilidad realista es la de construir un Estado propio” a las diferentes nacionalidades que así lo desearan.
Podemos se niega a responder ante una propuesta que hace tiempo desapareció de su programa y de su discurso
Las respuestas no se han hecho esperar. Uno de los fundadores de la formación morada, Juan Carlos Monedero, aseguró desde Bilbao que “nosotros no somos independentistas” y que Arnaldo Otegi sigue entendiendo España como “un sitio de guardias civiles decimonónicos con mostacho y folclóricas”, algo que en su opinión es totalmente falso.
El máximo dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, también salió al paso de las declaraciones de Otegi afirmando en La Sexta que se siente “orgulloso de ser español” y que cree “que mi patria también se puede democratizar”.
Dos respuestas que, por un lado, rezuman patriotismo, pero que sobre todo hacen mutis por el foro y dejan sin responder la propuesta de Otegi. Éste no ha llamado a Monedero e Iglesias a luchar por la independencia de Euskal Herria, sino simplemente a pelear por procesos constituyentes en el Estado y las nacionalidades en los que éstas podrían ejercer el “derecho a decidir” que la Constitución del 78 y el Estado heredero del Franquismo niegan.
Una propuesta, la de abrir proceso(s) constituyente(s), que abandonó la formación morada hace ya mucho tiempo. Y es que el programa político de Podemos ha dejado en el cajón cualquier demanda que golpee los cimientos del corrupto y decadente Régimen del 78, en pos de una propuesta de regeneración cada vez más tibia que se proponen llevar adelante de la mano del mismo PSOE, el partido que como bien señalara el mismo Iglesias, tiene su pasado manchado de “cal viva”.
Impulsar procesos constituyentes libres y soberanos, pero ¿cuál es la vía “realista”?
Sin dudas el derecho de autodeterminación del pueblo vasco o del pueblo catalán no tienen cabida dentro del Régimen del 78. Por eso es correcto señalar la necesidad de pelear porque se puedan abrir procesos constituyentes, si partimos de la premisa de que estos deberían ser libres y soberanos. Pero cabe preguntarse ¿cuáles son las vías que podrían permitirlos?.
La de reforma interna del Régimen del 78 es correcto señalarla como un “imposible”. De hecho, la apuesta de Podemos por su regeneración no puede llevar más que a darle una sobrevida a la vez que se refuerza la desmovilización social.
Otegi por su parte propone una “vía democrática” inspirada en el proceso catalán. Tal y como dijo en Anoeta “Escocia y Catalunya nos han demostrado que con mayorías suficientes se pueden creer nuevos Estados en Europa”. Sin embargo, esta no deja de ser una visión bastante alejada de la realidad. En ninguno de los dos casos se está viviendo algo que se pueda acercar a procesos constituyentes donde realmente se pueda decidir todo.
Me refiero a procesos en los que se puedan resolver todas las grandes demandas democráticas pendientes desde la Dictadura, tales como el mismo ejercicio del derecho de autodeterminación, la separación de la Iglesia y el Estado, la ruptura con la Monarquía, la salida de la OTAN, el fin de las leyes de extranjería, los CIEs y la apertura de las fronteras.
Procesos constituyentes que pongan fin a esta democracia para ricos e impongan medidas como la derogación de toda la legislación de excepción y tribunales como la Audiencia Nacional, la amnistía para todos los presos políticos, que ningún cargo público cobre más que el salario medio de un trabajador cualificado, la abolición de todas las dietas, pensiones y privilegios, la revocabilidad de todos los cargos electos, el fin de la “casta judicial” y el juicio por jurado popular.
Y también que permitan abordar un programa de emergencia que de una salida a la crisis en favor de las masas trabajadoras, en base al reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial, la nacionalización bajo control obrero de la banca y las grandes empresas (también las de capital vasco y catalán) y otras medidas fundamentales para que sean los capitalistas quienes paguen la crisis.
La “vía democrática” planteada por Otegi, e inspirada en la política de “mano extendida” de la CUP, no es una vía “realista” para abrir procesos constituyentes de este tipo. Su estrategia de alianza con sectores de la burguesía periférica -PNV y CDC- termina atando al movimiento democrático a los propios límites de esta clase y sus representantes políticos. Éstos no están dispuestos ni a que se abra un proceso de este tipo (en el que sus propios privilegios de clase estarían en cuestión) ni tampoco, por ello mismo, a que se pongan en marcha las fuerzas sociales necesarias para imponerlo.
Y es que por lo mismo que el Régimen del 78 es irreformable, como dice Otegi, es también una condición imprescindible tumbarlo por medio de la movilización obrera y popular para que estos procesos puedan realmente darse.
Por ello la propuesta de Anoeta creo que se debe materializar, si realmente se quiere llevar hasta el final, en una propuesta para poner en pie un gran movimiento de combate de la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares de todo el Estado en contra del Régimen del 78 para imponer mediante la lucha procesos constituyente realmente libres y soberanos. En este camino las posiciones institucionales que se puedan conquistar deberán por lo tanto estar al servicio de desarrollar dicha movilización, en última instancia, la única vía realista para acabar con los obstáculos que impiden que podamos decidir todo y cambiarlo todo.