Luego de dos años de lucha Gustavo Michel fue reincorporado, trabajador despedido junto a otros 8 compañeros por organizarse. Un golpe para la multinacional y el ministro de Energía Aranguren, quien la presidía al momento de los despidos.
Pasaron dos largos años desde que Gustavo Michel fue despedido junto a otros 8 trabajadores de la filial argentina de la multinacional anglo-holandesa Shell. Como relata él mismo, “en el año 2014 Aranguren despidió a un grupo de trabajadores que estábamos organizándonos dentro de la refinería para presentar una lista con nuevos delegados antiburocráticos en oposición a la conducción del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Avellaneda. Y desde agosto de 2014 que la empresa Shell incumple con la justicia que dijo que tenía que volver a mi puesto de trabajo.
Durante estos casi dos años no nos quedamos quietos y salimos a pelear haciendo una gran campaña de lucha y solidaridad. Con mi reingreso a la refinería, los tres despedidos que seguimos peleando y, a través de los abogados del Ce.Pro.D.H., iniciamos los juicios por reinstalación, volvimos a nuestros puestos demostrando que en el caso de Analía Portillo, Fernando Luna y el mío, existió un despido discriminatorio”.
Aranguren y Roberti: dos contra los trabajadores
Así como los nombres de Analía, Fernando y Gustavo van a quedar grabados en la historia de una empresa que acostumbra manejarse con prepotencia imperialista en la gran cantidad de países donde tiene intereses económicos, así también van a quedar grabados los nombres de quienes desde el otro lado del mostrador intentaron borrarlos para que no continuaran organizando a sus compañeros. El primer nombre es el de Juan José Aranguren, ex presidente de Shell Argentina y actual ministro de Energía de la gestión de Mauricio Macri. El actual aplicador de tarifazos en la electricidad que vienen generando indignación a lo largo y ancho del país trabajó en Shell durante casi tres décadas, ocupando varios cargos jerárquicos. Al momento de los despidos presidía la filial argentina, previo paso por cargos altos en la supervisión de negocios de la empresa en África en los ’90, justo cuando la empresa encontró resistencia a los estragos ecológicos y sociales que estaba provocando y se encargó de limpiarlos a sangre y fuego con el asesinato de los principales activistas a cargo de dictaduras serviles. No en vano Aranguren es el ministro más rico del actual gabinete nacional: sólo en Shell posee acciones por $13 millones, a lo que se suman propiedades y otras riquezas. El ministro intenta zafar de la clara incompatibilidad de ser accionista de una de las empresas con más peso en el área que gestiona invocando a legislaciones que lo eximen por poseer las acciones en la casa matriz y no en la filial local. En el caso de los despidos en Dock Sud, no sólo los impulsó sino que pretendió negar que fueron por “persecución”, algo que quedó desmentido en LID.
Otro nombre que pasará a la historia, en este caso entre los dirigentes sindicales que viven como ricos y no defienden a los trabajadores, es el de Alberto Roberti. Este diputado panqueque, que pasó sin medias tintas de ser jefe del bloque del massismo a la filas del Frente para la Victoria, hoy preside la Comisión de Legislación Laboral en el Congreso. Hay que recordar que el sindicato que preside, el de trabajadores de Petróleo y Gas Privado, se negó a encabezar la lucha por la reincorporación de los despedidos. Desde su mansión en el country Abril y su despacho del Congreso Roberti elaboró “listas negras” de activistas que se opusieran a la burocracia que encabeza, y así se consumaron los despidos en 2014. Esa misma burocracia es responsable de realizar fraude en elecciones sindicales en Mendoza y promover el despido de un delegado y candidatos de una lista opositora en Salta.
Un triunfo de la lucha
Desde un primer momento tanto Gustavo Michel como Analía Portillo y Fernando Luna emprendieron el camino de la lucha por lograr su reinstalación. Así, organizados con sus compañeros de la Agrupación Clasista Naranja, junto a trabajadoras y trabajadores de otros lugares y organizaciones que los acompañaron, es que anduvieron una senda que no estuvo exenta de dificultades, amenazas e intentos de que abandonaran esta pelea con generosas indemnizaciones y otros ofrecimientos. Desde el año 2014 se ligaron a trabajadores en lucha de la alimenticia Calsa, las autopartistas Honda y Lear, la multinacional Coca Cola, la ex Donnelley, enfermeras del Hospital Alende, ferroviarios, docentes, aeronáuticos, trabajadores estatales y estudiantes, protagonizando acciones de lucha y promoviendo instancias de coordinación en la zona sur. Fueron emblemáticos los cortes en el Puente Pueyrredón, que no era escenario de luchas contra despidos desde hacía muchos años. Los trabajadores de Shell estuvieron presentes en cada lucha de los últimos años, llevando solidaridad a despedidos y también en luchas democráticas como contra el protocolo antiprotesta o por la libertad de Milagro Sala. Además impulsaron los cortes y acciones realizados en los paros nacionales durante el último gobierno de Cristina Fernández y estuvieron al frente de pelear por la libertad de los petroleros de Las Heras. Gustavo luchó por mucho más que su puesto de trabajo, por eso es que numerosos trabajadores y estudiantes que vivieron esas experiencias junto a él y sus compañeros se acercaron el día de ayer a las puertas de Shell para acompañar su ingreso a la planta, viendo en él a un compañero solidario y un referente obrero del PTS en el Frente de Izquierda muy reconocido en la zona sur. La alegría era enorme, los estudiantes presentes cantaban “Y ya lo ve, y ya lo ve, para Aranguren que lo mira por TV”. También los legisladores del FIT Myriam Bregman, Nicolás del Caño (MC) y Christian Castillo (MC) fueron un importante apoyo para la lucha desde sus bancas, y también contaron con el apoyo de otras personalidades de la política, el periodismo y los derechos humanos como Nora Cortiñas, Elia Espen, Adolfo Pérez Esquivel, Victoria Donda, Néstor Pitrola, Horacio Verbistky y Claudio Lozano (entre otros) para acompañar las denuncias públicas que realizaron contra Shell por discriminación laboral mediante cartas y afiches.
Ayer finalmente la empresa acató la medida cautelar ordenada en agosto del 2014 por el Juzgado Nacional de 1º Instancia del Trabajo nº 50, permitiendo el ingreso de Michel. “Estoy muy contento porque luego de dos años de intensa lucha vuelvo a ocupar mi puesto de trabajo, del que fui separado injustamente”, dijo éste en medio de la emoción y los abrazos, cuando estaba entrando para retomar sus tareas. Estaba acompañado por los abogados Matías Aufieri y Gabriela Campos del Ce.Pro.D.H., quienes demostraron la discriminación de la cual habían sido objeto estos trabajadores frente a la justicia y lograron hechos importantes en el transcurso de este tiempo, como que la justicia intimara a Aranguren a reinstalar a Analía Portillo en su puesto en 24 horas. Como reconocen en un boletín publicado por la Agrupación Clasista la Naranja Petrolera de la que son parte, éste fue un logro no individual sino colectivo, y ahora seguirán peleando con un nuevo impulso por mejores condiciones de trabajo, por los derechos de las mujeres trabajadoras y contra los atropellos de la patronal.