A medida que iban llegando, cada uno se acomodaba, aportaba algo para el mate y se sumaba a la charla. Y así, una docena de trabajadores aeronáuticos, algunos luego de una agotadora jornada, otros previo a la misma (en el odiado turno noche) nos juntamos estas dos semanas para debatir sobre la historia del movimiento obrero argentino, nuestra historia, la de nuestra clase.
Sobre la base del libro Historia crítica del sindicalismo argentino de Ediciones IPS, nos propusimos un estudio con un claro objetivo militante: conocer la historia para transformarla. Justo ahora, que tenemos que ponernos de pie para encabezar la resistencia al ajuste de Macri y los empresarios. Ahí buscamos, en lo más profundo de nuestra historia como clase…
La Propiedad Privada de la historia
Pero… ¿qué historia? ¿Qué clase? “A mí me enseñaron en el colegio que la historia son los presidentes y a lo sumo las batallas” dijo uno recordando sus años escolares. “¡Y si! Nos muestran sólo héroes y grandes personalidades que de tanto machacar te quedan grabados: que Belgrano, que San Martín, que Rosas… parece que toda la historia argentina pasa por ahí” acotaba otro. “Encima, siempre te la enseñan hasta un punto y la historia reciente, por ejemplo los ´70, ni te la nombran”. Muy de a poco, iban apareciendo –entre recuerdos difusos- las visiones y opiniones acerca de “lo que nos enseñaron”, e iba aflorando también “lo que nos ocultaron”...
Es que para la clase trabajadora, la historia es un combate. Un enfrentamiento encarnizado entre visiones de clase, que reivindican uno u otro hecho, uno u otro personaje, una u otra clase. La lucha de clases se cuela en la historia (y su enseñanza). Tirar del ovillo de la historia del movimiento obrero argentino, apropiarse de nuestra historia para reconocerse, fortalecerse y aprender de las distintas batallas dadas para las luchas de hoy, eso es lo que nos propusimos en el taller.
Luego leímos a Rodolfo Walsh que, sin pertenecer a nuestra tradición e ideología marxista -sino al peronismo- sostenía ideas muy incisivas desde la clase obrera, y sostenía esto claramente: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas".
Tras las huellas de la clase obrera argentina
¿Cuándo comenzó la historia del movimiento obrero argentino? ¿Cuándo se empezó a organizar? ¿Cuándo se puso de pie? ¿Qué ideología tenía? ¿Qué luchas encaró?
Mucha gente repite y repite casi sin pensar: con Perón. “Es en la época peronista donde nuestra clase trabajadora se empezó a organizar en sindicatos y comenzó a pesar en la vida política del país”. Antes: la nada misma. “Eso fue lo que me dijeron: Perón creó los sindicatos y la fiesta del trabajo del 1º de mayo. Todo eso se lo debemos al General”.
Pero…. ¿Fue realmente así? ¿Qué intencionalidad tiene esta visión?
La clase trabajadora argentina lejos estuvo de “nacer” con el peronismo. Tiene largos años de organización y lucha desde muchísimo tiempo antes, casi 100 años. Las organizaciones obreras nacionales surgen en el siglo XIX, desde la fundación de la primera organización sindical, la de los tipógrafos en 1857, pasando por la FORA, la UGT, la CORA, etc.
Y en aquellos tiempos de inmigración obrera, los trabajadores venían con experiencias de lucha e ideologías desarrolladas en Europa, como la anarquista o la socialista. Surgen también los primeros partidos políticos que reivindican a la clase de manera autónoma, enfrentada a los capitalistas.
Y las luchas y gestas incluyen una larga lista desde las conmemoraciones de los 1º de Mayo, hasta la Semana Roja, las Huelgas del Centenario, la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde, entre otras. Justamente el peronismo quiso borrar del mapa todo este rico período previo, ya que se trataba de ocultar toda la combatividad de una clase obrera enfrentada desde su nacimiento a los patrones. Una clase que se proclamaba internacional, y de la que la argentina era sólo una parte, en un fuerte sentido internacionalista. Se reivindicaba la combatividad, la organización y la lucha independiente.
Esas son las razones por las cuales el peronismo quiere mostrarse “fundante” del movimiento obrero: para desterrar de la conciencia el período donde primaba la lucha de clases antes que la conciliación; el internacionalismo antes que el nacionalismo; la combatividad antes que la cooptación; la asamblea obrera antes que la negociación de los burócratas; la politización antes que el famoso apotegma “la política la hacen los dirigentes y los trabajadores de la casa al trabajo y del trabajo a su casa”.
Uno de los compañeros presentes, sintetizando, plantea que “sinceramente, yo no conocía toda esa historia. Ahora entiendo porqué nos la quieren ocultar”; porque allí se encuentra la base de la organización clasista y combativa de la clase obrera argentina.
Antes “la vida por Perón”, hoy ya no
Al estudiar el peronismo y las importantes conquistas que obtuvieron los trabajadores en aquella época, nos propusimos reflexionar acerca del peronismo en la actualidad en comparación con el primer y segundo gobierno.
“Mi abuela y mi vieja tienen un recuerdo fuerte del peronismo. Lo asocian a la máquina de coser y a la bicicleta” dijo uno recordando el arraigo que representa para algunas personas. “Este barrio, acá en Ezeiza, lo hizo Perón, ¿cómo no lo van a tener ahí arriba?” acotaba otro.
En la actualidad, para los cientos de jóvenes que trabajan explotados y precarizados, por salarios que no llegan ni a un tercio de la canasta familiar, el peronismo constituye una ideología más asociada con el puntero del barrio que con alguna conquista obrera. "Yo conozco muchos pibes que ni saben quién fue Perón ni nada de aquella época" comenta uno, reafirmando.
Aunque en la actualidad el peronismo sigue dominando los grandes sindicatos a través de patotas y burocracias sindicales, ya no es lo que era. Antes el peronismo tenía una fuerte raigambre obrera y a los trabajadores como columna vertebral (nunca como cabeza). Hoy se trata de un partido de caudillos que se ha territorializado, ha perdido base obrera y posee su punto fuerte en el control de los barrios de manera clientelar.
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Fueron jornadas de intensa discusión, estudio y debate, que demostraron que existe entre los jóvenes trabajadores del aeropuerto una impresionante avidez por conocer la historia de nuestra clase, por estudiar sus batallas, sus victorias y derrotas; y aprender de ellas para las luchas presentes.
El taller se iba cerrando, algunos se quedaron con ganas de más, otros con dudas y algunas preguntas, pero esto recién empieza ya que nos preparamos para comenzar próximamente el taller sobre los ´70 "Insurgencia obrera en la Argentina" (en base al libro de mismo título, de próxima reedición) multiplicando el entusiasmo y las ganas de formarse para la militancia actual, la que nos llama hoy para pelear porque la crisis la paguen los empresarios, los mismos que nos quieren arrebatar nuestra historia. |