¿Cómo fue tu experiencia en el trabajo para La larga noche de Francisco Sanctis?
DV: Creo que el trabajo se basó en tratar de construir con Andrea y Francisco una relación que nos permitiera dejar que el personaje que ellos imaginaban y necesitaban que apareciera, se hiciese realidad. Desde el primer momento ellos se acercaron con muchas cosas claras, muy conversadas. Y también con otras que no estaban tan allanadas, pero que las compartieron para que pudiésemos aclararlas juntos. El recorrido del personaje es largo y con muchos matices, pequeños cambios que tenían que suceder para que la acción avance, y que uno como espectador pueda ver toda esa transformación en cada momento. Francisco Sanctis va tomando pequeñas decisiones que lo van obligando a no poder volver atrás, hasta tomar la última gran decisión con respecto a esa información que tiene, y con la que no sabe qué hacer. Tratamos con los chicos de dilucidar esos pasos, qué pasaba específicamente en cada una de las escenas. Fue un trabajo muy minucioso y placentero. Y eso fue posible porque creo que armamos equipo.
Una de las cosas que más me gusta de trabajar con directores tiene que ver con que uno como intérprete, funciona un poco como traductor de sus ideas. Ellos pueden imaginar que el personaje es de tal o cual manera, pero al momento de hacerlo realidad solo contamos con la claridad con la que puedan decirte las cosas, lo que quieren o lo que no quieren, o los espacios vacíos que puedan dejar para que vos los completes con tu interpretación. Hablo de interpretación en el sentido amplio de la palabra, no solo de actuación, qué interpretas de lo que ellos dicen, de lo que dice el guión, qué lees entrelíneas. Y finalmente qué es lo que da el plano. Porque todos podemos haber imaginado una cosa que al momento de rodar, y hacerla realidad te das (o nos damos) cuenta que era muy linda cuando se charlaba, pero no sirve en lo concreto. Y desde un primer momento entablamos una relación de sinceridad. Muchos directores tienen rollos o ciertos reparos al momento de pedirle cosas a un actor. Y los actores somos todos distintos y recurrimos a distintas cosas para hacer lo que hacemos. A mí me pareció importante dejarles claro desde el primer momento que podían pedirme lo que quisieran, y que podían decirme lo que no estaba bien, todo de manera directa, sin mucha vuelta. Yo funcionó mejor así, que si me dan una perorata de la historia del personaje solo para que cambie la manera de agarrar una taza en la toma. Creo que construimos un código de trabajo que nos permitió estar cómodos. Y eso no es tan sencillo de conseguir.
La novela está guiada por una voz interior del protagonista. ¿Cómo fue la adaptación de este personaje de novela a un personaje cinematográfico?
Tiene que ver un poco con lo que te decía antes de poder dilucidar con claridad qué pasaba en cada escena. La decisión de no poner la voz en off en la película me parece acertadísima. La palabra es muy determinante, y si uno escucha qué es lo que piensa el personaje, no queda mucho lugar para que te imagines, todo eso que queda afuera. A diferencia de lo que pasa con el Sanctis literario, al cual acompañás en su recorrido porque te va contando lo que le pasa; en este caso había que generar cierto suspenso en el devenir de sus decisiones.
Por eso también creímos que la actuación tenía que ser más retenida, nada gráfica. Más enigmática en cuanto a qué es lo que le sucede, que no sepas qué es lo que va a hacer después. Que te genere intriga y ganas de acompañarlo.
Vos sos parte de la iniciativa de los artistas por la renuncia de Lopérfido. ¿Cómo surgió esta iniciativa y qué pasos están dando actualmente?
La iniciativa surgió luego de las declaraciones que todos conocemos. Se redactó una carta pidiendo su renuncia que fue firmada por una cantidad apabullante de artistas de todas las áreas, sin banderas partidarias. Es importante remarcar esto porque se quiso minimizar la cuestión como un pedido de "artistas K" y no es así. Si se lee el listado vas a encontrar gente que no simpatiza con el kirchnerismo. Mismo algunos funcionarios del gobierno salieron a despegarse de las declaraciones. Pero lamentablemente ese intento de despegue quedó totalmente anulado al mantener al ministro en su puesto. Al no echarlo, están avalando sus dichos. Están de acuerdo con él. Eso es lo que queda claro. Porque el ministro no dio una simple opinión. Esto no tiene que ver con la libertad de expresión. Hizo declaraciones que en otros países, esos países del primer mundo de los cuales ellos endiosan sus políticas, son lisa y llanamente delito. Y además lo hizo de una manera desagradable. Aconsejo a todos escuchar el audio de las declaraciones, no quedarse solo con la transcripción. Es realmente violento, y pretende generar más violencia, no es inocente. Los organismos de derechos humanos, los establecimientos educativos de arte de la ciudad y la comunidad artística en general lo declaramos persona no grata. En muchísimos teatros, al terminar la función, se le da la posibilidad al público de que escuchen el audio, y se les lee una pequeña carta contándoles cuál es la situación. Las acciones seguirán y se sumarán otras hasta que finalmente se vaya.
Ver también: Reseña de la película |