En los últimos días, asambleas espontáneas han inundado las escuelas en Instituto Politécnico Nacional (IPN), desde el nivel bachillerato hasta sus unidades de educación superior. La defensa del IPN se ha vuelto un tema de importancia nacional y los llamados a conformar espacios de coordinación interuniversitarios no se han hecho esperar.
¿Basta la solidaridad?
Mítines conjuntos, asambleas en algunos planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), saludos solidarios tanto de normalistas como de profesores del magisterio combativo en la última Asamblea General Politécnica (AGP), han llamado a rodear de solidaridad la lucha de los estudiantes politécnicos.
Plantearon que la implementación de la reforma educativa es un ataque al conjunto de la educación pública en el país y que es necesario hacerle frente de manera unificada.
Este planteamiento abre el debate en torno a si es suficiente apelar a la solidaridad en abstracto o necesitamos abrir espacios de coordinación que permitan que estudiantes de distintas instituciones y niveles educativos. Si es necesario o no que normalistas y trabajadores de la educación discutan un plan común en defensa de la educación como una conquista histórica de los trabajadores y su carácter público, gratuito y al servicio de las necesidades del pueblo pobre.
Golpear como uno solo
Hablar de un espacio de coordinación como éste, es hablar de la necesidad de nombrar delegados, rotativos, revocables que con mandato de su asamblea acuerden un plan de acción en común que haga carne la consigna de ¡Ni una lucha aislada más!
Hoy por hoy, son las y los trabajadores de la educación quienes han encabezado la batalla en contra de la reforma educativa a pesar de su dirección, que ha preferido atomizar la lucha por estados renunciando a llamar a una gran jornada nacional, que retome el llamado a paro nacional del sector educativo para echar atrás esta reforma.
Ante el llamado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a parar este próximo 16 de mayo, es necesario extenderlo más allá de donde el magisterio democrático tiene influencia y que estudiantes junto a los sindicatos que se reivindiquen democráticos y/o combativos, al lado de los maestros, preparen un golpe certero que detenga de una vez por todas la mal llamada reforma educativa.
Se impone la necesidad de desarrollar un pliego único de reivindicaciones donde se integren las demandas del Politécnico, el magisterio y las normales, de todos los sectores que están en contra de la reforma educativa.
Que el IPN tome la batuta
Es en este marco que los estudiantes politécnicos que defienden la educación pública deben hacer el llamado a conformar este espacio de coordinación. Este llamado debe ser fortalecido por medio de asambleas en todos los planteles y unidades del IPN se encuentren o no en paro.
Saquemos lecciones del proceso del 2014, en donde el IPN se paralizó en contra de las modificaciones al Reglamento Interno, lucha que fue desviada con la promesa de realización de un “Congreso Nacional Politécnico”, que no se ha realizado y cuya convocatoria está diseñada para legitimar el proyecto educativo que Aurelio Nuño pretende imponer con ayuda del priista Enrique Fernández Fassnacht.
Llevemos nuestra lucha más allá del Instituto para que nuestro golpe no sea un suspiro en la tormenta, sino la marea guinda que sea motor de un nuevo despertar de la juventud al lado de las luchas de los trabajadores para enfrentar las reformas estructurales. |