La medida de fuerza, que comenzó esta mañana a las 8.00 hora local y se alargará hasta las 17.00 horas de hoy y de mañana, representa un escalonamiento en la lucha. Por primera vez los médicos de los servicios de emergencia, de maternidad y de cuidados intensivos se pliegan a la protesta en un claro desafío a la negativa del gobierno a atender sus demandas luego de que se rompieron las conversaciones entre el gobierno de David Cameron y el sindicato British Medical Association (BMA) sobre las condiciones laborales y profesionales de los facultativos. Según datos brindados por las autoridades sanitarias el paro laboral contó con un nivel de adhesión del 78% y en algunos hospitales el acatamiento fue más alto que en los paros anteriores.
Desde las primeras horas de la mañana miles de médicos se sumaron a los piquetes convocados en cientos de hospitales en todo el país portando carteles con los mensajes “¡Nuestro Sistema de Salud no está en venta!”; “¡Protejamos nuestras horas de trabajo, protejamos a nuestros pacientes!” ;“ ¡Victoria a la huelga de los médicos!”. En los cánticos y eslóganes se refleja la bronca contra Jeremy Hunt, ministro de salud y arquitecto de la propuesta de reforma laboral.
Llama la atención la presencia de médicos y médicas treintañeros en las marchas y piquetes. Son profesionales en los primeros años de su carrera que están siguiendo una especialización. Algunos de ellos cuentan con diez años de antigüedad en el sistema sanitario, con personal a su cargo y participan en intervenciones quirúrgicas y otros procedimientos. De los 55 mil facultativos, unos 37.700 están afiliados a la British Medical Association, el sindicato que los representa en las conversaciones con el ejecutivo.
Bajo el contrato actual los facultativos cobran horas extras por los turnos programados en horas consideradas “antisociales” (antes de las 07.00 y luego de las 19.00 de lunes a viernes). El gobierno quiere extender el horario laboral sin derecho a cobrar horas extras hasta las 22.00. Además, el nuevo contrato equipara, por ejemplo, los complementos salariales extra de los sábados hasta las 17.00 a las tarifas de un día laborable. Los facultativos se oponen a esta medida por considerar que se "devalúa" su trabajo, frente a la postura del Gobierno, que argumenta que de este modo se facilitaría a los hospitales la contratación de más médicos los fines de semana.
En su intento por intimidar a los huelguistas el gobierno declaró que la BMA quería derrocar al gobierno. Estas declaraciones expresan su preocupación por una medida que cuenta con amplio apoyo entre los médicos jóvenes, los trabajadores de la salud, los especialistas de los hospitales y la población en general. Una encuesta publicada hoy por la cadena BBC, en la que se sondeó a 800 adultos, reveló que el 57 % de los encuestados respaldan el paro de los médicos, frente a un 26 % que se muestra contrario. Mientras que el 54 %, culpa al Gobierno británico de la huelga, un 35 % condena tanto a la administración como a los médicos y tan solo un 8 % se tira contra los trabajadores del sector sanitario.
Varias personalidades se acercaron para hacer llegar su apoyo a los huelguistas. La actriz Vanessa Redgrave, una sólida aliada de los profesionales les brindó palabras solidarias desde el podio de oradores; por su parte la escritora británica J. K. Rowling, autora de la popular saga de libros "Harry Potter" utilizó su cuenta en Twitter para mostrar su apoyo a los doctores. En respuesta a un usuario que criticaba la huelga, la popular autora tuiteó en su cuenta “Los médicos que han sido leales a la sanidad británica durante años no merecen que se les acuse de codicia" y explicó que "el nuevo contrato reparte los mismos recursos pero en porciones más pequeñas".
El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, y su segundo en comando, John McDonnel, encabezaron la marcha que se dirigía desde el St Thomas’ Hospital hasta el Ministerio de Salud. A la movilización se sumaron maestros que marcharon para expresar su solidaridad.
En su columna del día de hoy en el matutino británico The Guardian, Owen Jones se refiere al conflicto de los médicos como “el momento minero de Cameron”, en alusión a la heroica huelga minera en Reino Unido de 1984 a 1985. Emotivamente reflejada en la película “Pride”, la huelga tuvo en vilo al gobierno de Margaret Thatcher. Según el periodista la comparación vale porque el gobierno “está determinado en derrotar la huelga para enviar un claro mensaje – que no está dirigido solo a los médicos”.
La fuerza del cuarto ‘parazo’ y los miles que se sumaron a la marcha en Londres indicarían que no es el fin de la lucha. En algunos sindicatos se ha empezado a plantear la necesidad de organizar acciones solidarias con los médicos. La solidaridad obrera puede darle un nuevo impulso a esta lucha y movilizar la fuerza necesaria que le haga torcer el brazo a este gobierno de y para ricos. |