El 16 de abril Ecuador vivió el peor terremoto en los últimos 70 años. Hoy 250.000 pobladores de las zonas afectadas siguen necesitando ayuda. El presidente Rafael Correa impuso el estado de excepción, militarizó las zonas afectadas y, en uno de los recorridos, amenazó con enviar a prisión a un grupo de sobrevivientes que pedían agua potable.
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