La obra “Sacco y Vanzetti” del dramaturgo Mauricio Kartun se está presentando los días viernes a las 21.30 hs, en la Universidad Popular de Belgrano ‘Alfredo Fazio’, realizada por el grupo de teatro Buenos Aires.
… “Nosotros no somos mártires, Luigia. Ni profetas. Apenas de esos que nacen para vivir como hormigas. Hormigas solamente que un día descubrimos que nuestros deberes nos daban también derechos, y levantamos la voz: "Hágannos vivir mejor..." Entonces el engranaje se puso en movimiento. Primero nos atrapó. Ahora nos tritura”...
Texto de Bartolomeo Vanzetti en la obra “Sacco y Vanzetti” de Mauricio Kartun
Como hormigas, que ponemos a andar la compleja maquinaria del mundo, cabe que nos preguntemos si luego de haber visto esta obra de teatro, los trabajadores nos sentimos identificados con los personajes.
La sala se llena, todos somos invitados a vivir un juicio a dos trabajadores, los vemos, nos encontramos ahí con ellos, por momentos nos sentimos aliados de quienes están siendo juzgados, pero en determinados momentos se nos invita a pasar a ser jurado.
Y es que la historia de Sacco y Vanzetti es una historia real y durante el transcurso de ella no podemos más que pensar que lo que estamos viviendo en esa sala lo vivió el mundo entero allá por los años ‘20. Imposible que una mezcla de bronca, angustia e impotencia incontenidas, no nos colme durante la jornada que ocupa dos horas de obra, pero años de lucha.
Nicola Sacco era zapatero y Bartolomeo Vanzetti era vendedor de pescado, ambos italianos. Llegaron con sus familias a Estados Unidos como tantos otros en busca de estabilidad y trabajo.
El acuciante modo de vida que llevaban, sus extensas jornadas laborales y el sistema norteamericano, donde en aquel momento se explotaba sobre todo a los inmigrantes, los llevaron a pelear por sus derechos y unirse a un grupo anarquista.
Con muy destacadas actuaciones del grupo de teatro Buenos Aires, la obra relata los acontecimientos desde días antes en los que Nicola y Bartolomeo sean encarcelados hasta el momento en el que fueron sentenciados y ejecutados por electrocución el 23 de agosto de 1927, por el presunto robo a mano armada y asesinato de dos personas en 1920 en South Braintree, Massachusetts. No se hallaron pruebas que los inculpen, más que falsos testimonios.
Y es que las potencias imperialistas, luego de la Primera Guerra Mundial, hegemonizaron también la expansión de un clima absolutamente cargado de xenofobia y racismo contra los extranjeros. Generaron todo un aire espeso de consenso alrededor de la persecución sistemática y dirigida específicamente a militantes "rojos", ya sean socialistas, comunistas o bien como en el caso de a quienes hoy hacemos referencia, anarquistas. La revolución rusa de octubre de 1917 tenía pocos años, y había provocado una gran expansión de las ideas revolucionarias.
Dice Nicola en unas de sus palabras finales a su hijo: "Querido hijo, no lo olvide nunca: No es el cuerpo de su padre el que quieren electrocutar. Son sus ideas".
Esta historia, tal como se muestra en la obra, es un claro ejemplo de tantos otros, que muestra como dos militantes anarquistas fueron ejecutados por ser tales. Fueron convertidos en un chivo expiatorio de la sociedad que merecía ser castigado, eliminado, por representar un "peligro" para el orden social, además por ser inmigrantes y pobres. Una manera de aleccionar a la sociedad toda, una forma de advertencia en torno a cuán fuerte podía ser condenada y reprimida cualquier tipo de militancia que pretendiera cambiar la explotación ilimitada en el capitalismo imperante.
"Quiero que quede bien claro que siempre he luchado por terminar con el crimen en la tierra, no sólo el crimen que la ley y la moral oficial condenan, sino también ese otro crimen que admiten y protegen: la explotación del hombre por el hombre y el atropello contra la dignidad humana. Y si hay alguna razón por la que aquí se me juzga, si hay alguna razón por la que van a condenarme, es por esa y por ninguna otra. Usted, juez Thayer, ha estado en contra nuestra desde antes de conocernos. Le bastó con que éramos anarquistas para convertirnos en asesinos. Permítame decirle lo que creo: No son nuestros pecados los que se han juzgado aquí. Son nuestros sueños. Nuestras esperanzas. Eso es lo que han condenado. Lo que creen que podrán matar". Confiesa Bartolomeo Vanzetti en una de sus sentencias finales.
Las actuaciones, la puesta en escena, el texto y la historia en sí misma, muestran una pieza muy completa, que nos interpela en lo profundo, donde hay momentos sublimes, en los cuales los actores “rompen la cuarta pared” como sucede en teatro de la alienación o teatro de política de Bertolt Brecht, y nos incomoda a tal punto de sentirnos como público, que somos una especie de jurado silencioso que no estalla furioso ante semejante causa injusta.
Pero en aquél entonces el pueblo se movilizó. Miles y miles de personas se manifestaron, e hicieron marchas y protestas por la libertad de Sacco y Vanzetti. Se armaron Comités por su defensa en ciudades como Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco, en Estados Unidos, en Londres, París, en Europa, así como también los hubo en África del Sur e inclusive en Buenos Aires.
Hasta un preso, Celestino Medeiros, que estaba condenado a muerte por otros crímenes confiesa haber sido el autor de los hechos mediante los cuales inculpan a Nicola y Bartolomeo:
"Yo conozco los ojos de los muertos. Los dientes reventados contra una vereda. El pegote de la sangre cuando se te seca entre los dedos. Yo sé que son inocentes. Te lo veo en esos ojos de oveja tonta. Y siendo una mierda como soy, yo te salvo la vida, y de esos afuera no hay uno solo que tenga las bolas para hacerlo. Me van a electrocutar... Cincuenta mil voltios... ¿Alguien se puede imaginar lo que es eso...? Y cuando este cuerpo quede como un pedazo de carbón sobre esa silla, en los aguantaderos, en los tugurios, en los barrios de putas la gente mía dirá con el sombrero en la mano: ¡Salud a las pelotas de Celestino Medeiros!"
El exquisito texto de Mauricio Kartun es una composición creada a partir de fuentes documentales, cartas y correspondencias de los sentenciados con su familia, declaraciones tomadas en el juicio, y está inspirado en la novela de Howard Fast conocido entre muchas otras cosas por su afiliación al Partido Comunista de los Estados Unidos. "Iluminado por la novela de Howard Fast, deslumbrado por la lucidez de los pensadores libertarios, y conmovido por la cantidad de notas y estudios que nos aportaron las bibliotecas anarquistas. De esta manera compuse -hice la dramaturgia- de este nuevo Sacco y Vanzetti. Compuse, insisto, ya que fuera del tratamiento argumental de algunas escenas, no hay en la obra ficción propiamente dicha, sino composición dramática de situaciones auténticas, y de textos documentales que descubro más conmovedores y expresivos que cualquier trama al respecto". Cuenta el dramaturgo.
Una obra memorable de un hecho que nos sigue conmoviendo y llenando de furia, que nos deja lecciones y palabras de dos trabajadores que lucharon por acabar con el régimen de la explotación del hombre por el hombre.
Y Nicola dijo a su hijo:
"Nuestra idea llegará, Dante. En unos años o en un siglo. Con otro nombre. Con otra forma a lo mejor, pero va a llegar. Va a llegar."
Y Bartolomeo dice sobre su amigo y compañero:
"He hablado mucho de mí y ni siquiera he mencionado a Sacco, mi amigo. Mi compañero. ¡Ah, sí...! Tal vez yo hable mejor que él, pero créanme que muchas veces tuve que contener mi emoción frente a ese hombre al que ustedes llaman ladrón, al que llaman asesino y van a condenar. Lo harán, lo sé, van a condenarlo. Pero escúchenme bien lo que voy a decirles: Ustedes podrán hacer con él lo que su crueldad les permita. Ustedes pueden matarlo, pero si lo hacen, escúchenme bien... su nombre, Nicola Sacco, seguirá viviendo en el corazón de la gente cuando sus huesos señor Katzmann, y los suyos señor juez, ya estén hechos polvo por el tiempo, y sus nombres y sus leyes y sus tristes instituciones no sean más que un oscuro recuerdo. Un oscuro recuerdo de ese pasado, de este pasado, en el que el hombre era el lobo del hombre. Terminé. Gracias por haberme escuchado".
Bartolomeo se sienta. Silencio.
SACCO Y VANZETTI
de Mauricio Kartun
Dir.: Carlos de Urquiza
Actúan: Juancho Ferrería, Claudio Provenzano, Graciela Bravo, Marcelo Balaá, Fernando Martínez, Ariel Gorosito, Germana Sciarratta, Matías Hirch
Viernes 21.30 hs
AUDITORIO UPB
Campos Salles 2145. - Tel.: 4701-3101.