Foto: Laura Bogado
Durante el mediodía de ayer la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal Nº 2 tomó un tono particular: se ponía fin al juicio que tenía por objeto juzgar a los 10 represores acusados de secuestrar, torturar y asesinar a Osvaldo Cambiaso y Eduardo “Carlón” Pereyra Rossi el 14 de mayo de 1983 en la ciudad de Rosario. Los familiares de las víctimas, sobrevivientes de otros casos de lesa humanidad, Organismos de Derechos Humanos como el espacio Juicio y Castigo y el CeProDH y organizaciones políticas, formaban parte del público tanto de la sala como de la “tribuna” que aguardaba sobre la calle Oroño donde se replicaba el juicio con una proyección.
A casi 5 meses de la asunción del gobierno de Macri, y de las odas a la dictadura esgrimidas por su círculo empresarial, se empieza a ver a la justicia envalentonada y largando el pie del acelerador para enjuiciar a los genocidas. Un poco de ello pudo divisarse ayer en Rosario durante un capítulo más en los juicios por los crímenes de la dictadura cívico militar que terminó con una generación de luchadores en la década del 70.
En un escenario jocoso por parte de la defensa, donde los represores no contaban siquiera con esposas mientras eran enjuiciados, el presidente del Tribunal dio luz sobre su resolución de condenar a Luis Patti y Pascual Oscar Guerrieri, como coautores y a Luis Américo Muñoz y Juan Amadeo Spataro como coautores mediatos del delito de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con tormentos, agravados por ser perseguidos políticos en concurso real con homicidio. Todo ello para imponerles condena perpetua considerando que fueron delitos de lesa humanidad.
Cabe destacar que uno de los imputados, Rodolfo Dieguez, murió en pleno proceso judicial. Esto es consecuencia de la demora en el tratamiento de las causas, así como de la negativa de todos los gobiernos a abrir los archivos de la dictadura. El resultado: represores que mueren sin ser condenados.
Asimismo para el resto de los imputados, el represor Reinaldo Bignone, Carlos Antonio Sfulcini, Walter Salvador Pagano, Juan Andrés Cabrera, Ariel Antonio López, Rodolfo Jorge Rodríguez, la resolución de los jueces Omar Digerónimo, Jorge Venegas Echagüe y Beatriz Caballero de Barabani fue la absolución. Una excepción a ello fue el fallo en disidencia de Digerónimo respecto de Bignone, quién lo consideró coautor mediato del delito con una condena perpetua. Asimismo estableció que se aplicaba el delito de genocidio, quedando en minoría respecto del resto del Tribunal.
Finalizada la jornada La izquierda Diario conversó con Nadia Schujman, abogada y miembro de la querella de Hijos Rosario durante el juicio. “Esperábamos las perpetuas de los que condenaron pero no las absoluciones, que las vamos a apelar, había elementos suficientes para condenarlos. Me parece indignante que absuelvan a estos personajes y que Milagros Sala y Belén estén detenidas en este momento”, sentenció la letrada. Asimismo agregó: “Vamos a seguir dando la pelea porque Patti era el emblema de impunidad en nuestro país y sobre todo en relación a esta causa que hasta tenía un sobreseimiento. Que hayan sido reconocidos los hechos y que no fue un enfrentamiento, sino que se trató de un homicidio precedido de torturas y privación ilegítima de la libertad es un paso adelante.”
Como es característico de estas escenarios, se hicieron presentes las banderas de diferentes organizaciones de Derechos Humanos y partidos políticos de la región, entre ellos la presidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Norma Ríos quién manifestó: “Es un poco contradictorio, si no tuviéramos la suerte de haberlos metidos presos por otras causas con condenas de genocidio, realmente se podrían ir a la casa y esto te deja con un sabor amargo.” En relación a ello enfatizó: “Es horrible, es doloroso pero eso no va a impedir que sigamos, en todo caso tendremos que hacer una reacción doble de la pelea para que vayan más en cana y vayan más rápido.”
Entre las banderas podía divisarse la de “Justicia por Jonatan Herrera”, el joven asesinado por la policía, y a sus familiares que luego de una cruda mañana donde la justicia provincial otorgó el juicio abreviado para uno de los asesinos del joven, se presentaron en la sede federal, para exigir justicia por la impunidad de ayer y la de hoy. |