La “Venda Sexy”, también llamada como la “Discoteque” fue un centro de detención y tortura de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que estuvo ubicada en calle Irán 3037, comuna de Ñuñoa.
Este lugar funcionó entre los años 1974 y 1975. Ahí fueron trasladados muchos prisioneros y prisioneras políticas de la Dictadura, especialmente militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y Partido Socialista.
El lugar es reconocido por las y los ex prisioneros, como uno de los centros más brutales de tortura y detención, que utilizaba especialmente la tortura sexual contra mujeres y varones, utilizando música ambiental para tapar los gritos de las personas torturadas. El sadismo de los militares y agentes de la Dictadura no tenía límites, utilizando incluso animales para violar a las y los prisioneros.
La lucha por la memoria, la justicia y la verdad
Hoy, la Agrupación de Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes, algunas de cuyas integrantes estuvieron detenidas en este reciento, es por recuperar la “Venda Sexy” para que sea un espacio activo para la memoria y la lucha de las mujeres, al igual que exigir la justicia en los casos de tortura y violencia sexual, las que ni siquiera están reconocidas en la legislación chilena.
Reproducimos a continuación la petición de la agrupación para recuperar este espacio:
“A recuperar la casa de tortura ‘Venda Sexy’ para la memoria activa de las mujeres”
La Casa de Tortura conocida como “Venda Sexy, ubicada en la comuna de Macul, en Santiago de Chile,” está en los trámites finales para ser declarada por el Consejo de Monumentos Nacionales, como Sitio de Memoria.
Una vez realizada esta declaración, el Ministerio de Bienes Nacionales, debe incorporarla al patrimonio fiscal y asignarla a una organización para su gestión como sitio de memoria.
En la dictadura cívico-militar, la gran mayoría de las mujeres secuestradas o detenidas, fue objeto de violencia política sexual o tortura sexual, de manera sistemática y diferenciada en relación a los hombres detenidos. Esta situación no fue explícitamente recogida por la Comisión de Tortura y Prisión Política, por lo que su especificidad quedó invisibilizada, sumergida en generalizaciones y subsumida en la tortura. Su omisión constituyó un nuevo acto de discriminación, por parte del estado chileno hacia las mujeres.
No existe ningún fallo condenatorio a los victimarios, criminales de lesa humanidad, por este flagelo a la integridad corporal y sexual de las mujeres, como lo establece la jurisprudencia internacional de derechos humanos. A lo más, en fallos puntuales, es considerado una agravante, que no alcanza ni siquiera para que se cumpla cárcel efectiva.
Las mujeres han realizado importantes esfuerzos para lograr la tipificación de la violencia política sexual, como crimen de lesa humanidad, autónomo, distinto al de tortura, imprescriptible e inadmistiable y con penas acordes a la gravedad del delito cometido. Conversaciones iniciales sobre el tema con autoridades gubernamentales, fueron suspendidas de manera abrupta y arbitraria, sin mediar ninguna explicación.
Todas estas señales siguen pavimentando el camino de la impunidad, prueba de ello es que la violencia política sexual continua siendo una práctica recurrente al momento de las detenciones de mujeres, estudiantes, mapuches e incluso en quienes manifiestan pacíficamente contra el femicidio.
En síntesis, hasta el día de hoy ha faltado voluntad política para hacer visible esta violencia ejercida en contra de las mujeres, para poder sanar las heridas que dejaron en los cuerpos y almas de las sobrevivientes, para llevar a juicio a los victimarios, obtener justicia y tipificar la violencia política sexual, como un paso para avanzar en las garantías de no repetición de hechos similares.
Por otro lado, los sitios de memoria son todos aquellos lugares que resultan significativos para una comunidad y que permiten impulsar procesos de construcción de memorias vinculadas a determinados sucesos traumáticos o dolorosos. En el caso señalado, su denominación, “Venda Sexy”, se explica por sí mismo.
El estado chileno es signatario de la Convención contra Toda Forma de Discriminación hacia las Mujeres, Cedaw, y de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la mujer, conocida como Belén do Pará, lo que obliga al país a impulsar medidas legislativas y acciones positivas para dar cumplimiento a lo firmado.
Desde nuestra mirada, una de esas acciones positivas, sería posibilitar con su entrega, el primer sitio de memoria que se centre en problemáticas específicas de género. Un espacio que visibilice y concatene las luchas pasadas, presentes y futuras de las mujeres, por la igualdad y contra todo tipo de violencias. Un lugar de memoria activa, una actualización permanente de nuevas luchas, por nuevos y mejores derechos para las mujeres.
Finalmente, esta entrega podría subsanar, en parte, el silenciamiento y la falta de reconocimiento por parte de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, a la situación de las mujeres que lucharon contra la dictadura. Sin lugar a dudas, constituiría un acto de justicia restaurativa o de reparación y un gesto simbólico, material, ligado al derecho de los pueblos a conocer su pasado, por infame que sea, para resguardar a las mujeres de estas prácticas represivas en el presente y futuro.
Por todo lo señalado, conminamos a todos y todas quienes consideren nuestra petición como un acto de JUSTICIA HACIA LAS MUJERES, que la apoyen firmándola y difundiéndola a través de redes sociales, amistades y organizaciones.
¡A RECUPERAR LA CASA DE TORTURA “VENDA SEXY” COMO SITIO PARA LA MEMORIA ACTIVA DE LAS MUJERES!
COLECTIVO: MUJERES SOBREVIVIENTES, SIEMPRE RESISTENTES
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