Progresistas en el lodo de la corrupción
Soquimich (SQM), gran empresa propietaria de los principales yacimientos mineros de litio, privatizada durante la dictadura a manos del ex yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, ha corrompido con millonarias cifras a derechistas y “progresistas”, Concertación, Derecha, Nueva Mayoría y “díscolos”, como fue el caso de MEO. “Boletas ideológicamente falsas” han caído sobre decenas de parlamentarios para burlar financiamiento ilegal a campañas políticas. Acusación de cohecho y soborno a ex funcionarios, como el ex ministro de Economía durante el gobierno de Piñera, ex “coronel” UDI Pablo Longueira, por la intervención en el royalty minero y los contratos de “invariabilidad tributaria” del Estado favorables a la mina. Una casta de parlamentarios y funcionarios millonarios al servicio de una clase social, los capitalistas, que hizo sus grandes fortunas apropiándose de las empresas estatales privatizadas en la dictadura y con la sobre-explotación a los trabajadores, mediante un Código Laboral que mientras llegaba la “democracia” asentaba la dictadura en los lugares de trabajo.
Nuevos hechos suma: es el turno del Partido Por la Democracia (PPD), referenciado en el mundo del “progresismo” neoliberal, que ha recibido millonarias sumas de parte de SQM (y de otras empresas). Hasta el momento, según las filtraciones (y confirmaciones) de una investigación de la Policía de Investigaciones serían 57 millones de pesos entre 2011-2012 vía la Fundación Chile Ambiente, así como 30 millones de pesos de la empresa Energía Coyanco S.A. de julio del 2011. Dichas fundaciones, habrían servido como instrumentos para facilitar el financiamiento ilegal. Y este financiamiento habría ocurrido nada menos que en medio de las elecciones municipales, bajo la presidencia de Carolina Tohá, una de las principales figuras del PPD y alcaldesa de Santiago. Nuevos “progresistas” en el fango de la corrupción ligada a las grandes empresas y fortunas del país.
El PPD, un partido nacido como “instrumental” desde el socialismo “renovado” para “combatir” la dictadura, ha sido instrumental para la consolidación de su obra, ahora manteniendo el financiamiento con el ex yerno del dictador. Golpeado pública e internamente se enfrenta a una de las mayores crisis de su historia.
¿El inicio de su fin?
Así como la UDI, en la directiva del partido han defendido a muerte la “legalidad” de sus actuaciones y defendido a sus figuras implicadas, como Carolina Tohá, que se ha debilitado públicamente y en su competencia a la reelección.
Sin embargo, están en el centro de una aguda crisis más general que golpea a todos los partidos del régimen, y amenazados con cuestionamientos internos y cruzadas denuncias públicas. Las “filtraciones” ocurrieron apenas tres días de la renuncia del diputado Pepe Auth al partido. Había sido uno de sus fundadores, presidente y militante durante 28 años. Renunció al partido acusando “clientelismo” político, denunciando que existe un control absoluto de un “controlador principal” y “accionistas minoritarios” que se deberían a su poder: Guido Girardi. Algunos hablan de cálculos políticos (Auth es uno de los principales expertos electorales de la centro-izquierda) para ir como independiente hacia las elecciones 2017 ante el cambio del parlamento binominal. Otros que se trata de una operación del “laguismo” dentro y fuera del PPD para debilitar a Girardi y promover la candidatura de Ricardo Lagos con peso de las figuras históricas del “partido del orden” PS-DC.
Además, está golpeada una de sus principales figuras, Carolina Tohá, presidenta del PPD durante los caso de financiamiento ilegal descubiertos, aunque niegue su participación. De figura fuerte pasó a estar cuestionada, interna y públicamente, con el riesgo de su propia candidatura a la reelección. Incluso, en Chile Vamos empiezan a tantear figuras para competirle a la alcaldía en las elecciones de octubre, como es el nombre de Cecilia Pérez, lugarteniente del “piñerismo”. Está por verse.
Sea como sea, la renuncia de Auth, las disputas internas de sus facciones, las acusaciones públicas, el golpe a Carolina Tohá hacia su reelección a la alcaldía de Santiago, y la pérdida de credibilidad en sus bases ante el financiamiento del ex yerno del dictador y una de las empresas símbolos de las privatizaciones de la dictadura, amenazan con una crisis profunda.
Posibilidad de fuga de militantes, afiliados, renuncias y alejamientos de todo tipo, en el marco de nuevas fuerzas políticas emergentes de centro-izquierda (como Revolución Democrática) amenazan el equilibrio y rearticulación del espacio “progresista”.
El PPD, creado como partido “instrumental” para “terminar” con la dictadura y una estrategia para acercarse y ampliar la centro-izquierda al mundo “ciudadano” utilizando un espacio progresista pragmático, se transformó rápidamente en un partido “estatizado” lleno de cargos en el aparato del Estado, clientelista y como partido de arribistas que buscaban asientos en la administración del Estado y sus privilegios. Ha sido así, un pilar de la consolidación de la herencia de la dictadura. Más que claro, con el financiamiento del propio ex yerno del dictador. En un siguiente artículo analizamos sus transformaciones durante la transición pactada. |