Los analistas económicos no reaccionaron con euforia frente a los planes anunciados por Temer y su ministro Meirelles. Se anunciaron intenciones, pero pocas medidas concretas. Las únicas concretas adoptadas hasta el momento, vinculadas al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y a la entrega del Pré-sal a las gigantes imperialistas, son medidas que continúan y aceleran propuestas que Dilma ya venía realizando o, al menos, tenía entre sus planes. Estas medidas constituyen pasos firmes de una agenda que, al contrario de llamarse “Puente para el futuro” como fue conocido el plan de gobierno de Temer antes de asumir, debería llamarse “Puente al pasado”… al pasado de los años 90.
Temer y el ministro de Hacienda Meirelles anunciaron que el BNDES pagará rápidamente 100.000 millones de Reales de su deuda con el Tesoro Nacional. Ese dinero tendrá como destinatarios a los detentores de la criminal deuda pública brasilera. En el mismo pronunciamiento también afirmaron que una de las prioridades del gobierno será ratificar en la Cámara de Diputados el proyecto de entrega del Pré-sal que ya fue aprobado en el Senado. Se trata del proyecto del ex senador José Serra (PSDB), representante de los intereses imperialistas en el petróleo, que fue aprobado mediante un acuerdo entre Dilma y Renan Calheiros.
Aún manteniendo una continuidad con las medidas de Dilma, los anuncios de hoy no dejan de marcar una reversión importante en el cuadro de las relaciones del Estado brasilero con las finanzas y empresas internacionales. Un primer paso, firme, de “levantar un puente al futuro” que se parece más a una vuelta a los años 90.
Un Banco Nacional de Desarrollo al servicio de las empresas y las finanzas internacionales
Meirelles y Temer no innovaron en las medidas. Tal vez sí en su intensidad. La credibilidad de la idea de retirar recursos del Banco público de inversiones e inyectarlos en el Tesoro Nacional con el fin de pagar la deuda ya fue defendido en su momento por el exministro “dilmista” Joaquim Levy. Este representante de las finanzas ya había anunciado sus intenciones en octubre de 2015 y el supuestamente “desarrollista” Luciano Coutinho, que presidía el BNDES en ese momento, estuvo de acuerdo en que sería posible.
Temer y Meirelles anunciaron un pago inmediato de 40.000 millones de Reales, seguido por otros 30.000 millones para mayo del año que viene y el mismo valor en mayo de 2018. Con estas inyecciones de dinero para pagar la deuda, se hará un ahorro de 7.000 millones de Reales en los intereses de la deuda. Nada. Es decir, serán transferidos recursos del Banco estatal hacia los detentores privados de deuda, una fortuna que generará un ahorro ínfimo. Itaú, Goldfjan al frente del Banco Central, Goldman Sachs y otros detentores de deuda, agradecidos.
Esta transferencia de recursos del BNDES representa aproximadamente un quinto de la deuda del BNDES con el Tesoro Nacional según los datos divulgados meses atrás por la Folha de São Paulo. Según esta fuente la deuda sumaba una cantidad de 516.000 millones de Reales en marzo, con vencimientos entre 2027 y 2060. Un enorme adelanto a ser realizado por el BNDES. Esta deuda con el Tesoro también generaba recursos vía intereses a los cofres nacionales. Una operación de dudosa efectividad contable, pero que señala a los “mercados” que el recorte de las cuentas públicas nacionales será una prioridad aún mayor que bajo el gobierno de Lula y Dilma.
El BNDES fue utilizado por los gobiernos del PT para favorecer a las empresas conocidas como “Global Players” brasileras, inclusive a los que operaban explotando mano de obra en los países de África, integradas por constructoras como la firma Odebrecht, bancos como el BTG Pactual de André Esteves. Ahora con Temer será un instrumento para la transferencia inmediata de recursos a quien de hecho le pertenece la llave de los cofres nacionales: la Federación Brasilera de Bancos, Febraban, y a Wall Street.
Prioridad “nacional”: la entrega del Pre-sal y Petrobras
Otra prioridad anunciada fue la tramitación, con carácter de urgencia, del proyecto que pone fin a la obligatoriedad de Petrobras de ser la operadora de los campos de Pre-Sal y la eliminación de la exigencia de que la misma detente el 30% de la participación en esos campos. Con esta medida propuesta por Serra, acordada con Dilma y Renan Calheiros, se abren las puertas de una de las más prometedoras áreas de petróleo del mundo.
Esta medida, junto al anuncio de intención de venta de las empresas estatales, abrirá una subasta a precios regalados de estas riquezas nacionales ya que el petróleo se cotiza a US$50. Como se sabe, y fue defendido por Serra y por todo el PMDB mientras esta ley fue debatida, se trata de revertir la ley que establece el modelo conocido como “partilha” (reparto) donde el ganador de las licitaciones entrega al Estado brasilero al menos el 30% de la producción de crudo y volver a la ley de concesión donde el Estado otorga el área y toda la producción a cambio de royalties y otras tasas, que si se la compara con la de “partilha”, supone la entrega de más recursos naturales al imperialismo.
Temer designó a Pedro Parente, dirigente del PSDB como presidente de Petrobras dando muestras de que los planes privatizadores diseñados bajo el mando de Dilma deben acelerarse. El Pré-sal es solo una de las batallas que tendrá también como objetivo la misma Petrobras.
De vuelta a los 90
Estas medidas anunciadas indican pasos firmes en el sentido de retomar la agenda de los años 90, continuada bajo el PT y ahora aceleradas con el golpe institucional. Esta agenda, con las pocas medidas tomadas hasta ahora, aún no es del agrado del “mercado” que quiere más y más. La presión bajo Temer está instalada.
Es necesario impedir todos los acuerdos que entregan los recursos naturales al capital extranjero, poniéndolos al servicio de la población. Los recursos destinados al pago de la deuda externa ilegal e ilegítima, ese presupuesto millonario que reciben los banqueros internacionales debe ser destinado a la salud, el transporte y la educación. Es necesario luchar contra la privatización de las empresas estatales y poner fin la intervención de los políticos corruptos y privatizadores sobre la administración de dichas empresas para que sean administradas por los trabajadores. Para esto, necesitamos exigir que las centrales sindicales como la CUT y la Central de Trabajadores y Trabajadoras (CTB) dejen atrás su parálisis criminal y se enfrenten con la derecha organizada detrás del gobierno golpista de Temer, y luchar efectivamente contra la entrega de los recursos nacionales al imperialismo.
Traducción: Liliana o. Caló |