La política brasilera parece un juego de locos. Alguien da las cartas, al minuto siguiente las recoge, redistribuye, dicta una regla para un jugador, otra para otro. Día a día hay una nueva sorpresa. Para los trabajadores, las novedades y continuidades son de ajustes, amenazas sobre las jubilaciones, recortes y privatizaciones en salud y educación, represión para los jóvenes. Este es el orden que Temer quiere instituir para realizar ataques más profundos que los que Dilma ya realizaba.
Sin embargo, como revelaron los audios de su brazo derecho Romero Jucá, el orden de su golpismo es también el de un intento de pacto de impunidad para “poner fin a la sangría” causada por la Operación Lava Jato. ¿Qué escenarios se vislumbran con la caída de Jucá y por dónde puede surgir una salida independiente por parte de la clase trabajadora? Los escenarios de Temer al volver a barajar las cartas Temer fue colocado en el poder para realizar ajustes más duros. Todos los medios imperialistas tomaron una postura crítica ante el impeachment, pero sin oponerse abiertamente, buscando mantener la puerta abierta a un escenario de nuevas elecciones en caso de que Temer falle en su promesa, y mientras lucra con los ajustes que pueda aprobar.
La semana pasada, Estados Unidos y Alemania dieron señales de reconocimiento del gobierno golpista, sumándose a la Argentina del neoliberal Mauricio Macri que aplaudió a Temer desde el primer minuto. Presionado desde arriba, Temer debe tomar esas medidas. Cauteloso con las repercusiones electorales que puedan tener, debe contenerse. En la medición del terreno, adopta una línea dura, y a través de Alexandre de Moraes, implementa una reescritura de las leyes, permitiendo desalojos sin orden judicial y amenazas a todos los movimientos sociales. ¿Puede estabilizarse Temer? ¿Puede la economía mundial darle algún respiro? Con la ayuda de las centrales sindicales progolpistas, que ya se mueven para avalar la reforma previsional y con la inacción de la CUT, ¿puede que haya un gobierno ajustador pero estable, con un nivel de lucha de clases relativamente contenido? Este acuerdo, ¿incluye la operación Lava Jato y el “partido judicial”? ¿O puede este último seguir generando confusión en el escenario político, impugnando mandatos sin prerrogativa constitucional, como hicieron con el corrupto Cunha, generando filtraciones selectivas de información al “partido mediático”, poniendo en jaque al “gran centro” político del país y blindando a los tucanos paulistas para allanar los caminos hacia el poder? Una operación como ésta a veces incluye limpiar senderos golpistas y tocar uno que otro nombre por fuera del PT, como Cunha, y por qué no, si fuere necesario, a Aécio Neves.
Pero la pregunta de las preguntas, ¿llevará a la cárcel a Lula? ¿qué impensables consecuencias en la lucha de clases tendría esa acción? En un escenario un poco más calmo del arbitrio judicial, sin el encarcelamiento de Lula, se abrirían “por arriba” nuevos caminos para que haya un gobierno con mayor legitimidad, validado por las urnas, para este giro neoliberal. Pero aparecería el riesgo de que Lula sea reelegido. Para eso debe haber nuevas operaciones como mínimo de ‘desangre’. En este escenario, con acción del poder judicial y críticas del imperialismo, el frente golpista se desharía y tendríamos nuevas elecciones, presidenciales o generales, para garantizar la legitimidad para atacar, como piden The Economis y consortes.
En un tercer escenario, los trabajadores logran aprovechar esas “brechas” en las alturas, y con su acción contra los golpistas y los ajustes, dejan su marca en el escenario político, llevando a nuevas soluciones políticas y frenando los ajustes. No faltan motivos, ¿qué nos traba para un escenario favorable a los trabajadores? El golpe no fue combatido por las principales direcciones del movimiento de masas. La CUT, la CTB, la UNE, el MST ofrecieron actos y un día de paro nacional que fue un fiasco. Sectores de la clase trabajadora se encuentran dubitativos de cómo actuar ante la derecha debido a esta inacción. Sus fuerzas no están derrotadas, sino paralizadas. Los ataques anunciados por Temer y demandados por toda la burguesía forzarán alguna acción de los trabajadores. Antes de eso, la juventud ya desarrolla una oleada de ocupaciones en las escuelas del país, de Rio Grande do Sul a Ceará.
Estas luchas se combinan con ocupaciones de universidades en la Unipampa, en el extremo sur, y en las prestigiosas Unicamp (Campinas) y USP (San Pablo), donde también se cruzan con la importante huelga de no docentes, como esta última que tiene al frente a uno de los sindicatos más combativos del país (Sintusp). En diversos estados hay luchas de estatales contra los ajustes. De docentes de Rio de Janeiro a distintos sectores municipales y provinciales. Luchas que siguen aisladas y en un marco estrictamente económico, de su lucha específica contra determinado aspecto del ajuste en ese lugar. En sectores de la clase media, se muestra una viva oposición al golpe. Diversas capitales son escenario de actos en contra de Temer.
Los más grandes fueron en Rio Grande do Sul, donde la oleada de ocupaciones se mostró más amplia y espectacularmente rápida. Gracias al trabajo de la CUT, CTB, UNE, las luchas contra Temer se muestran poco efectivas y aisladas de las luchas de la juventud y contra el ajuste, ni siquiera se pronuncian enérgicamente contra la represión, y por otro lado, la lucha de la juventud contra los ajustes no emerge como lucha política para tirar abajo el gobierno golpista. Esta separación del plano sindical o económico del plano político es funcional a un desgaste de Temer, aunque también su continuidad (o caída por la acción por “arriba” y no “de abajo”) ofreciendo al PT y Lula como alternativas, no de la lucha de clases sino de la estabilización del país. La CUT trabaja para eso, no para enfrentar al golpista Temer y los ajustes. Derrotar a Temer y sus ajustes, su represión, derrotar a todos los gobiernos ajustadores, derrotar a las patronales que despiden a diestra y siniestra, exige superar esta separación; apoyar, coordinar las luchas y poner de pie en ellas a un sujeto social y político contra las alternativas ajustadoras y conciliadoras como la que ofrece el propio PT. |