La lista de sindicatos cuyas elecciones han sido suspendidas por decisión de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) o intervenidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), ha venido aumentando, y más últimamente en Ciudad Guayana, estado Bolívar, donde se encuentran las principales industrias básicas del país, como del acero, aluminio, hierro, etc.
Últimamente le ha tocado el turno al Sindicato de Trabajadores de Ferrominera Orinoco (Sintraferrominera) que cuenta con más de 8 mil afiliados. Las elecciones en este sindicato estaban previstas para ser realizadas el 27 y 28 de mayo, y cuando faltaban tres días, la Sala Electoral del TSJ suspendió los comicios en atención a una solicitud de “dos afiliados” (uno de ellos integrantes del Movimiento 21, corriente sindical del PSUV), en virtud de un presunto incumplimiento de las normas y estatutos del sindicato en la escogencia de la comisión electoral.
Los dichos accionantes incluso llegaron a sostener que acudían a la Sala Electoral del TSJ en virtud de que concurrir ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) no tendría la celeridad necesaria. Lo llamativo fue que en enero, cuando el sindicato había convocado a la elección de la comisión electoral, habían acudido a la Oficina Regional Electoral del CNE, porque supuestamente la dirección del sindicato “no había consignado los estatutos de la organización previamente certificados por el Registro Público de Organizaciones Sindicales” del Ministerio del Trabajo.
La suerte que corre ahora Sintraferrominera, a cuya cabeza continúa Rubén González como secretario general, quien durante 2009 a 2011, estuvo preso por liderar una protesta en la Ferrominera y que por una fuerte presión de movilización consiguió su libertad, ya había ocurrido en el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y Sus Similares (Sutiss) de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) en enero de 2015 con argumentos muy similares, donde aún un año y medio después los trabajadores siguen sin elecciones. Así como también en las elecciones del Sindicato de Trabajadores del Complejo Siderúrgico Guayana (Sintracomsigua), donde también esperan una decisión de la Sala Electoral del TSJ desde hace casi un año. En estos dos últimos casos también promovidos por integrantes de planchas sindicales vinculadas al PSUV.
Como vemos la intervención del Estado, vía CNE o TSJ, en las organizaciones sindicales ha venido en aumento, y sobre todo es accionado por listas sindicales ligadas al partido del gobierno, el PSUV. Pero esto se basa ya en la propia Ley del Trabajo (LOTTT) que en su artículo 408 indica que el Poder Electoral (CNE) decidirá los reclamos que los interesados puedan hacer respecto de los actos de la comisión electoral de un sindicato, donde se consagra y ratifica la intervención del Estado en la vida de las organizaciones sindicales. De allí el salto a recurrir al TSJ es solo un paso, consagrándose un intervencionismo del Estado sin parangón, que suspende elecciones sindicales fundamentalmente en aquellos lugares que no son muy favorables al gobierno.
En un reciente artículo dábamos cuenta de una resolución de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) que prohíbe “cualquier tipo reuniones” a sus trabajadores, donde se pisotea un derecho tan elemental como es el derecho a reunión o asociación entre los trabajadores y trabajadoras para discutir acerca de sus propios asuntos. Como escribimos en dicho artículo “Si alguien tenía alguna duda ahí está el Estado (burgués) como órgano de coacción y control social que ataca y busca imponer “disciplina” a la clase trabajadora. Una medida abiertamente antiobrera que lesiona y violenta un derecho tan elemental como es el derecho a organizarse, a convocar asambleas, a deliberar, a discutir”.
El gobierno de Maduro, en medio de la crisis política busca una mayor disciplina de los trabajadores vía la imposición en los sindicatos de burocracias como correa de transmisión de sus políticas gubernamentales. La intervención en los sindicatos por parte del Estado no es que sea propio del gobierno de Maduro, ya Chávez venía buscando un mayor disciplinamiento de la clase trabajadora, solo que ahora, en el marco de la debilidad y decadencia del chavismo, lo viene haciendo de una manera más descarada y abierta.
Hay que luchar implacablemente contra toda intervención del Estado en las organizaciones sindicales, para que sean los trabajadores los únicos facultados para decidir su propio rumbo. Para ello es imprescindible luchar por la independencia completa e incondicional de los sindicatos frente al Estado. Y vale aclarar que esta independencia no se trata de una simple autonomía sino que tiene que estar ligada a la independencia de clase, y en una lucha constante por convertir a las organizaciones sindicales en órganos de las amplias masas explotadas y no en un apéndice del Estado que busca disciplinar a los trabajadores bajo el control de una burocracia sindical.
Esta pelea está íntimamente ligada por conquistar la más amplia democracia sindical, que presupone para su realización la completa libertad de opinión, de organización, y una férrea pelea contra la burocracia sindical del color que sea. Es necesaria la más amplia unidad de los trabajadores para hacer valer sus derechos, fundamentalmente por un derecho tan elemental, como organizar libremente sus propias elecciones sindicales. ¡Fuera las manos del Estado y del gobierno de las organizaciones sindicales! |