Foto: Somos el medio
La política de Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño busca derrotar al magisterio. Como planteamos aquí, después del 5 de junio el gobierno quiere propinar una contundente respuesta y recuperar su imagen fuerte ante los empresarios y la Casa Blanca.
Sin embargo, si el magisterio resiste y logra tender lazos con los trabajadores y el pueblo, esta ofensiva puede volverse en contra, para el gobierno que viene de una clara derrota electoral.
El magisterio, vanguardia de la lucha contra los planes
Este ataque obedece a un claro cálculo político. El magisterio es la avanzada de las luchas recientes. Y desde hace años un actor fundamental de la lucha de clases en el país.
Enrique Peña Nieto -que al llegar a Los Pinos conquistó una importante legitimidad institucional gracias al Pacto por México- enfrentó distintos movimientos de protesta.
Primero fue el #YoSoy132, con el que surgió una nueva generación juvenil que enfrentó la imposición peñanietista.
Después vino la lucha magisterial del año 2013, encabezada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). En varias entidades se cuestionó la añeja hegemonía del charrismo y emergió un nuevo magisterio democrático. Despertó además un movimiento de solidaridad estudiantil, que inundó las calles de la Ciudad de México en repudio al desalojo del Zócalo.
En el 2014, la desaparición de los 43 normalistas generó un multitudinario movimiento que se extendió a los cuatro puntos cardinales del país. Mientras las centrales sindicales no hacían nada para que los trabajadores organizados se sumaran a la lucha, el magisterio y el normalismo fueron partícipes de las movilizaciones.
Estos movimientos se levantaron en defensa de las libertades pisoteadas día a día, pero también -en el caso del magisterio- contra las reformas estructurales, como la educativa.
Peña Nieto y Nuño saben que necesitan torcerle el brazo al magisterio para garantizar una estabilidad reaccionaria y evitar que el descontento vuelva a las calles. Y saben que si el magisterio triunfa, podría empujar nuevas protestas que debilitarían aún más al gobierno.
Un gran movimiento democrático en las calles
La movilización del 14/6 en la cual se manifestaron miles de trabajadores universitarios, telefonistas y de otros sectores, es una muestra de solidaridad activa. Además, intelectuales y personalidades se expresan contra la represión y a favor del magisterio. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador y su partido, el Morena, convocaron a una movilización para el 26/6, en apoyo a la CNTE.
Como plantearon los y las maestras integrantes de la Agrupación Nuestra Clase, es necesario impulsar la más amplia solidaridad. Estas acciones pueden ser un paso adelante.
Pero, para ello, hay que ir más allá e impulsar un gran movimiento democrático en las calles, unitario, que rodee de solidaridad a las y los maestros y le ponga un alto a la ofensiva represiva. Las organizaciones que se reclaman opositoras y democráticas deben conjuntar, sin ningún sectarismo, todas sus fuerzas para impulsar una gran movilización. Debemos ser cientos de miles y hasta millones los que en las calles le digamos ¡Alto! al gobierno, en apoyo a las demandas de la CNTE.
Por eso, creemos que los miles de trabajadores y estudiantes que apoyan a Morena y que ven en este partido una alternativa opositora, deberían exigirle a su dirección que no se quede en la acción partidaria convocada para el 26/6. Que sus fuerzas sean puestas, sin condicionantes, al servicio de la lucha, empezando por llamar a sus votantes a participar de todas las manifestaciones convocadas por el magisterio y los sindicatos.
Hoy la lucha magisterial en Chiapas, Michoacán y Oaxaca y el apoyo de sectores de la población, muestran la potencialidad que hay para este movimiento democrático.
El mismo debe basarse en las demandas que son innegociables para las bases magisteriales: Abajo la reforma educativa, Libertad a los presos políticos y, por la reincorporación de todos los despedidos.
Asimismo, es urgente convocar una gran campaña de solidaridad internacional, con acciones de apoyo ante las embajadas de México, junto a pronunciamientos y declaraciones. Ya distintas agrupaciones de trabajadores de la educación de otros países empezaron a manifestar su solidaridad, como puede verse en La Izquierda Diario.
Preparar un paro nacional en solidaridad
Para triunfar, las y los maestros necesitan del apoyo de sus hermanos de clase. La marcha sindical del 14/6 fue un primer paso: hay que profundizarlo.
Para torcerle el brazo a Peña Nieto-Nuño, hay que poner en acción los métodos de lucha de los trabajadores: el paro y la huelga. La clase obrera puede paralizar resortes fundamentales de la economía, mostrando su fuerza ante los capitalistas y rodeando de solidaridad a los maestros.
Eso implica preparar un verdadero Paro Nacional, garantizado mediante asambleas de base. La Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores, en coordinación con la CNTE, pueden ponerle fecha a este paro. Una acción así le mostraría a EPN que detrás de las declaraciones de apoyo está la disposición de los sindicatos opositores para luchar.
Junto a esto, hay que sumar a los millones de trabajadores que están bajo el control de las direcciones charras oficialistas, que sufren los bajos salarios y la precarización laboral en las fábricas, así como a las y los maestros que, como en la Ciudad de México, no pueden hoy integrarse a las acciones por el dictatorial sistema que ya impuso la reforma educativa en las escuelas.
Los sindicatos opositores tienen la responsabilidad de impulsar acciones e iniciativas para incorporar a esta lucha a los grandes batallones de la clase obrera.
Para todo esto, como planteó la Agrupación Nuestra Clase es fundamental un gran Encuentro Nacional. El mismo permitirá coordinar las luchas contra el gobierno y en apoyo al magisterio; que sea “convocado por la CNTE, los sindicatos y las organizaciones en lucha, para organizar un plan de acción conjunto y ponerle fecha a un paro nacional en solidaridad con el magisterio combativo, en el entendido de que ¡si tocan a uno, nos tocan a todos!”.
La resistencia magisterial está en una disyuntiva. Un gran movimiento democrático en solidaridad y en las calles y un paro nacional, son las medidas necesarias para fortalecer su lucha.
Es el camino para tejer una verdadera alianza del magisterio, junto a los demás explotados y oprimidos de la sociedad, contra el gobierno y los empresarios. |