La semana pasada Foetra, dirigida por la Azul y Blanca kirchnerista de Osvaldo Iadarola (CGT Caló) y Claudio Marín (CTA Yasky), y la Mesa de Unidad Sindical, que nuclea varios sindicatos telefónicos, emitieron un comunicado informando de un adelanto de $4.000 del aguinaldo de junio, que los telefónicos cobraron el pasado 17 de junio y otro adelanto de $ 4.500 del aguinaldo de diciembre que cobrarán el próximo 4 de julio. En medio de los siderales aumentos de tarifas en los servicios, entre ellos las mismas telefónicas, y el transporte que este mes llegaron a los hogares de miles de familias trabajadoras.
A más de un mes del último plenario de delegados de Foetra, donde se formalizó la apertura de las paritarias y se votó un pedido del 39 % por 12 meses, y un bono alimenticio, los delegados y el conjunto de los telefónicos no han tenido información alguna por parte de la conducción Azul y Blanca, sobre el transcurso de la discusión salarial. Tampoco se han convocado medidas de lucha. El anterior acuerdo salarial vence el 30 de junio.
El malestar crece día a día, de manera proporcional a la caída del salario, que cada día alcanza menos. Ya previo a dicho plenario, se había entregado un petitorio en el sindicato firmado por más de 1.500 trabajadores, solicitando un aumento de emergencia retroactivo al mes de enero, para recomponer todo lo perdido durante estos meses y solicitando el adelantamiento de las paritarias, junto con la firma de más de 50 delegados solicitando un plenario de delegados con mandato de las oficinas.
Todo aumenta, menos el salario
Las multinacionales telefónicas tienen ganancias récord hace años y vienen avanzando en nuevos negocios con la concentración monopólica del servicio de telecomunicaciones, comola no lejana posibilidad de brindar “cuádruple play” para Telefónica/Movistar, y también para Telecom, hoy en proceso de fusión con Cablevisión. Además estas empresas recibieron por parte del gobierno autorización para sus aumentos de tarifas, tanto en la telefonía fija como móvil, los cuales pagamos todos los trabajadores y nuestras familias. A pesar de esto el servicio que brindan las empresas no es el óptimo, sino más bien lo contrario.
En estos meses, los trabajadores no han recibido ningún aumento salarial, que permita cubrir los aumentos de las tarifas que el gobierno autorizó y de la inflación. Las cuentas de los capitalistas solo cierran si esos aumentos los pagan los trabajadores, para que ellos puedan seguir llevándose en pala sus cuantiosas ganancias.
Seis meses de un gobierno para ricos
Mientras dicen que los trabajadores deben ajustarse y que el final del túnel está “cerca”, desfilan los millones de dólares de empresarios y funcionarios corruptos, tanto del FpV como del PRO. El escándalo de López es un duro golpe al proyecto kirchnerista. El macrismo festeja otra vez “la herencia”, que le viene como anillo al dedo para tapar los desastres que sus medidas están provocando en la vida de millones de familias.
El FpV, mientras se muestra como opositor con un ala en diputados, viene aprobando en el Senado todas las iniciativas de Cambiemos, como fue el pago a los buitres. Esto muestra la unidad de los partidos tradicionales en las grandes decisiones y los límites que tiene para los trabajadores el apoyo a estos partidos y su estrategia electoral o parlamentaria en el Congreso donde, como también vieron los telefónicos, se ha dado la espalda a un reclamo histórico por el pago de los bonos de participación en las ganancias, demanda que luego de votarse en diputados, quedó en la nada.
La conducción Azul y Blanca de Foetra ha priorizado estos años su alianza política con el FpV, dejando de lado las ejemplares luchas que supieron dar los trabajadores telefónicos y depositando confianza en salidas y negociaciones ministeriales. Y ahora propone ir detrás de un Frente Ciudadano, que no es más que otra alianza electoral, esta vez encabezada por Gioja y que incluye a Rosana Bertone y Alicia Kirchner, que no solo son garantes del ajuste en las provincias que gobiernan, sino que han utilizado la represión paraestatal, como se ha llevado adelante en Tierra del Fuego, ante el silencios de las CTA y ni hablar de las CGT y su tregua.
Hoy las centrales sindicales, en manos de conducciones enquistadas hace años, dirigen sin mandato de base, ni asambleas, y mantienen su tregua al gobierno, con marchas esporádicas, aisladas, a cambio de mantener sus prebendas, como las cajas de las obras sociales.
En sintonía, los dirigentes de Foetra se niegan a impulsar un plan de lucha votado en asambleas, a pesar de la necesidad de recuperar el muy desfasado salario de los telefónicos, de las inequidades que existen entre los distintos convenios (como el de los trabajadores de telefonía móvil) y dejando de lado a un enorme número de trabajadores tercerizados. Desde la Agrupación Violeta hemos venido impulsando esta política en cada sector del gremio.
Política consecuente y organización
Un sector importante y creciente de telefónicos vienen organizándose junto con el Frente de Izquierda, que además de mantener una postura política consecuente, viene apoyando todas las luchas de los trabajadores que salen a enfrentar la política de los gobiernos nacionales y provinciales, como los trabajadores de Tierra del Fuego y Santa Cruz. Además el FIT ha presentado proyectos de ley para que todos los funcionarios y políticos cobren como un trabajador promedio y acabar con los privilegios de la casta política que defiende los intereses capitalistas. Myriam Bregman, Laura Vilches y Raúl Godoy son los diputados que donan sus dietas a las luchas y organización de los trabajadores y cobran como un trabajador promedio, como lo hicieron Nicolás del Caño, y Christian Castillo durante sus mandatos.
Como plantea Carlos Artacho “en Foetra, la Agrupación Violeta viene llevando adelante la pelea para forjar una fuerte organización en nuestro sindicato”. Y agrega, “nuestra resistencia no es electoral, sino que es activa frente a cada ataque y cada gobierno. Para forjar una nueva tradición en unidad de todos los trabajadores de las telecomunicaciones, es que nos proponemos recuperar los sindicatos para que sean una herramienta de lucha, democrática, independiente de los gobiernos de turno, y de las patronales, retomando las mejores experiencias de las corrientes clasistas que surgieron en los sindicatos en nuestro país después del Cordobazo, basadas en métodos asamblearios, coordinación interfabril y unidad entre obreros y estudiantes, para superar las divisiones burocráticas que nos imponen las conducciones sindicales tradicionales, sacando las mejores lecciones de esa época para no repetir la historia”. |