Foto: Télam
Otilio Roque Romano está acusado de ser parte de más de un centenar de homicidios durante el proceso militar en la provincia de Mendoza. Lo acompañan en el banquillo más de 40 acusados, entre ellos sus pares Luis Miret, Rolando Evaristo Carrizo y Guillermo Petra Recabarren por lo que se lo conoce como el “juicio a los jueces”.
En el día de ayer el TOF N° 1 decidió concederle el beneficio de la prisión domiciliaria argumentando cuestiones de salud. De esta forma podrá volver a su casa y dejar la penitenciaría de San Felipe donde se encontraba detenido.
Se espera que la sentencia llegue en aproximadamente tres meses luego de un proceso donde el único que había sido encarcelado en prisión preventiva era Romano por su fuga protagonizada en el año 2011 hacia Chile, donde fue extraditado en 2013. Durante su huída además fue destituido de la Cámara de Apelaciones de Mendoza por el Consejo de la Magistratura.
La proximidad de la sentencia, que se prevé será de prisión perpetua, se ve como el elemento sospechoso por el cual se haya concedido este beneficio ahora para luego continuar usufructuándolo con la condena firme.
Las acusaciones se basan en que en el período en que ejercían sus funciones omitieron investigar lo que estaba pasando en la dictadura siendo que los testimonios del juicio demuestran que estaban al tanto de los que sucedía en el centro clandestino D2. Ahora enfrentan cargos por participación primaria homicidios, secuestros y torturas. Romano nunca reconoció los hechos y se autodenomina preso político.
Vale recordar que en Mendoza se logró juzgar a estos jueces no por delitos aislados sino como parte del plan de genocidio ocurrido entre 1976 y 1983.
La senadora y referente del FIT Noelia Barbeito catalogó esta noticia como “un mensaje de impunidad” que causa indignación en quienes hace años luchamos por el juicio y castigo a los militares y sus cómplices civiles y exigió “cárcel común para Romano”. |