Te gusta alguien. Te acercás, le preguntás el nombre, que música le gusta. Le preguntás si votó en blanco, no responde. Se aleja, le hace señas al tipo más grandote del lugar. Es el novio. “El de barba", leés los labios. Te vas, esquivás al tipo, a un gendarme carancho y te ponés a salvo. Te ponés mal, te gustaba: ¿el amor no correspondido? Y sí, porque no todo es color de rosa.... ni amarillo. A veces el amor nos engaña y nos seduce con una ilusión que no es para uno. ¿O a vos no te pasó nunca con ningún chico o chica?
Te pasa cuando vas de compras, te seduce un paquete de fideos, la harina es una gran amante en épocas de bajas temperaturas. Pero el precio no está a tu alcance y ahí, ahí es cuando te convertís en un infiel económico, te gusta algo pero tu deseo se posa sobre otro algo que es más accesible. Aparece el famoso conformismo, decís:
El próximo semestre me llevo el que realmente quiero.
Pero como todo deseo reprimido acaba mal.
Esperás a julio, decidís ir a por eso que tanto deseo generó en vos y lo ves en la góndola, esbelto, sensual cual porno hecho trigo pero... pero... pero ya con otro precio...
Moraleja: no dejes para otro semestre lo que ni siquiera podés comprar en este. |