Ayer el Parlament de Catalunya votó a favor de la utilización de las desgraciadamente conocidas como pistolas Taser (nombre de la marca fabricante de dichas armas). Desde febrero en la cámara catalana se está discutiendo su uso. En un informe presentado por todos y cada uno de los partidos, antes de la votación, se recogen las opiniones de los diferentes grupos al respecto.
Las pistolas eléctricas, conocidas como Taser son armas paralizantes que pueden usarse directamente sobre el cuerpo o disparando dos dardos a una distancia máxima de 6-7 metros. Esta realiza una descarga de 50.000 voltios, de bajo amperaje, y causa un colapso general momentáneo atacando el sistema neuromuscular central. Cabe destacar, según informes de Amnistía Internacional, que sólo en el siglo XXI en EEUU (país donde el uso de dicha arma está muy extendido) han muerto más de 500 personas debido a este tipo de armas.
Junts Pel Sí (JxSí) argumenta que “constituyen una necesidad operativa y policial para poder afrontar situaciones críticas donde existe la obligación de actuar”. Señalan que su uso puede ser “alternativo al del arma de fuego” o para evitar la participación de un gran número de agentes en una reducción. Argumentan que quien las tiene que usar son los jefes de turno de las unidades de seguridad ciudadana, los del operativo de antidisturbios y los de custodia de detenidos. También plantean la incorporación de desfibriladores en los vehículos policiales.
Ciutadans pide que las Taser sólo se puedan usar “en situaciones donde haya una actitud hostil hacia terceras personas o hacia los agentes y sea previsible que vaya a haber una agresión o ya se haya producido”. El PP, por su parte, dice que el uso de las pistolas eléctricas es “totalmente aconsejable en situaciones de extrema gravedad para evitar la reducción cuerpo a cuerpo”. Aunque desaconseja su uso en grandes manifestaciones, en instalaciones penitenciarias y contra mujeres o niños.
El último de los partidos a favor de su uso es el PSC. Este se ciñe según ellos a lo que marca tanto el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, como el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo Europeo. Pide que no se utilicen en situaciones de privación de libertad, en manifestaciones, contra personas que hayan consumido alcohol o alguna otra droga, contra gente con cardiopatías o contra embarazadas. Por eso hacen hincapié en que se use según reglamento, “para evitar interpretaciones amplias o laxas”.
Sólo CSQP y la CUP (en minoría en el Parlament) están en contra de su uso. La formación morada advierte de que “corremos el riesgo de que los protocolos y los reglamentos se salten sistemáticamente y su uso acabe siendo incontrolado”. Y la CUP recuerda que “las pistolas eléctricas pueden suponer riesgos de muerte para las personas que reciben las descargas”. Además advierten de que resulta complicadísimo que el agente que usa el arma pueda conocer, a simple vista, si la persona sobre la que van a disparar la Taser ha consumido drogas o tiene una enfermedad cardíaca. |