En la última semana en distintos diarios electrónicos salieron notas donde se reportaban dos crímenes de odio en distintas entidades del país, uno al norte y otro al sur.
El primero ocurrió el día 25 de junio en Monclova, Coahuila. La chica de 21 años de edad trabajadora de la maquiladora Aramark, Jessica Patricia González Tovar, fue asesinada por su preferencia sexual.
La noche de ese día Jessica se encontraba con su pareja sentimental afuera de una tienda cuando un hombre en una camioneta las comenzó a agredir de forma verbal por su preferencia sexual. Las mujeres se retiraron en su auto cuando minutos más tarde el hombre chocó la camioneta contra ellas; Jessica descendió del auto, y el hombre con rifle en mano disparó en su cuello y después la atropelló. Días después murió Jessica en el hospital.
El otro crimen de odio se dio en el sector “Roberto Madrazo” en Centla, Tabasco donde vecinos descubrieron el 4 de julio el cadáver de una travesti a las orillas del río Grijalva. El cuerpo presentaba claras marcas de tortura con cortes profundos en la espalda y en el brazo derecho, además de un balazo en la nuca.
Violencia generalizada
Estos crímenes de odio se dan en un contexto en el que la Iglesia Católica, junto con grupos políticos conservadores (como el PAN y Encuentro Social), ha ampliado su campaña reaccionaria de odio en contra del matrimonio igualitario que recientemente se viene discutiendo a nivel nacional como Reforma Constitucional.
Ejemplo de esto es la toma del Congreso del estado de Morelos por grupos de extrema derecha para impedir la realización de la sesión ordinaria que abordaría el tema del matrimonio igualitario.
Distintas organizaciones agrupadas en el Movimiento por la Igualdad en México (MOViiMX) y activistas de la comunidad LGBTTTIQ condenaron la ola de violencia y discriminación que se está presentando contra la comunidad sexodiversa, además de exigir justicia e investigación del asesinato de Jessica.
También las organizaciones recordaron el asesinato de Luis Fernando Ferra Aguilar quien en Aguascalientes murió atropellado el 25 de junio mientras se incorporaba a la Marcha por el Orgullo.
Cabe recordar como parte de esta ola de violencia el ataque al bar gay “Madame” en el estado de Veracruz a finales del mes de mayo, donde hubieron más de 7 personas muertas.
Borrados por las autoridades
La mayoría de estos crímenes de odio, por vivir conforme a la preferencia sexual o identidad de género deseada, quedan borrados por los principales medios de comunicación y las autoridades que intentan dar carpetazo a los casos sin dar castigo a los responsables.
Ejemplo de lo anterior es el caso del asesinato de Jessica, donde su novia Fátima Aracely fue torturada por los agentes que iniciaron las investigaciones acusándola que ella había sido la responsable de la muerte de su pareja.
Esta violencia contra la comunidad sexodiversa, que se apoya en la cultura machista y patriarcal, es reproducida por las instituciones y los partidos políticos en el Congreso que en el discurso dicen velar por la “inclusión” pero en los hechos han hecho caso omiso a las exigencias de frenar la violencia, a la par que la violencia institucional continúa con la discriminación a las víctimas de crímenes de odio y los casos sin resolver. |