ID ¿Qué significado tiene el lanzamiento del satélite ArSat-1 para la Argentina?
H.S. La Unión Internacional de Comunicaciones (UIT) le había otorgado a nuestro país dos posiciones orbitales que si no se ocupaban serían cedidas a otro país. En particular la posición que ahora ocupará el ARSAT-1 es fundamental pues permite dar servicios a nuestro país, a los limítrofes y a las Islas Malvinas. Por esto último Inglaterra la pretendía.
Uruguay por ejemplo renunció a sus posiciones orbitales porque no va ni a alquilar ni a fabricar satélites.
Como es usual, las políticas de tratar de arreglar las cosas a último momento llevó a que el entonces Secretario de Comunicaciones el inefable Guillermo Moreno, reconocido mundialmente por sus profundos conocimientos del tema, saliese a contratar un satélite canadiense que había sido utilizado por Venezuela y que estaba prácticamente fuera de servicio. No se sabe cuanto le costó al país esta falta de previsión y de políticas consistentes.
No perder las posiciones orbitales es esencial para un país que busca independizarse de las potencias dominantes, así que debe aplaudirse que se lo haya hecho. Preservarlas y utilizarlas debe ser una política de Estado.
Creo que hay que homenajear a los técnicos y científicos que lograron terminar un proyecto de tanta complejidad a pesar de que les pusieron por arriba a personajes políticos que nada entienden del tema.
ID ¿Tras el lanzamiento del satélite, qué límites y posibilidades se abren para el desarrollo científico y tecnológico en un país periférico como Argentina, en comparación con las grandes potencias mundiales?
H.S. Nuestro país tiene una larga tradición en desarrollos tecnológicos. Un caso emblemático es la Comisión Nacional de Energía Atómica que fue preservada por las dictaduras militares porque soñaban con fabricar bombas nucleares. Pero al fin de cuentas el que se haya mantenido permitió la creación de una empresa como INVAP (INVestigación APlicada) que llevó a cabo numerosos proyectos de alta tecnología como los reactores CAREM. o el reactor que Australia eligió cuando se competía con las principales potencias, los radares tridimensionales, los equipos eólicos, etc. INVAP sufrió mucho en la época menemista pues cada vez que se estaba por vender un reactor Estados Unidos lo prohibía, Menem obedecía, y llevaba a la empresa a tener que despedir personal.
Debemos reconocer que desde el 2003 se le dio mucho apoyo estatal, y actualmente tiene 1600 empleados, muchos de ellos altamente calificados. También hay perspectivas concretas de fabricar satélites para exportar.
ID En los ´80, después de la Guerra de Malvinas, se desmantelaron varios proyectos y el país quedó condicionado en temas como el desarrollo de energía nuclear, mientras que en los ´90 se dio marcha atrás con los proyectos misilísticos Condor. ¿Cómo afectaron estas etapas al desarrollo científico y tecnológico del país?
H.S. Sin duda afectaron muy negativamente al desarrollo nacional. Creo que no es conveniente aspirar a ser totalmente autónomos, pues hay componentes muy costosos de alta complejidad que sería contraproducente fabricar porque no tenemos una economía de escala que lo justifique, a menos de que se definan como muy estratégicos.
Argentina está desarrollando proyectos misilísticos apuntando a tener en un futuro lanzadores propios. También hay que entender que se eligen a las empresas como Ariane en función de su récord de seguridad (y de eso depende lo que se pague de seguro). Por ese motivo un nuevo jugador en el tema lanzamientos no sería fácilmente elegido por terceros países, tema que hay que considerar entre las prioridades que el país debe tener con recursos escasos. O sea: combatimos la desnutrición o gastamos fortunas en cohetes que lanzarán satélites al espacio cada tanto ?
Pero hay que entender que nuestro país compra imágenes satelitales para aplicaciones como el agro, pero normalmente nos niegan aquellas que cubran las Malvinas. Todo un tema de lo que debería ser la verdadera Defensa Nacional. |