Finalmente este viernes (15) Donald Trump escogió al gobernador de Indiana, Mike Pence, como aspirante a vicepresidente en su carrera por la Casa Blanca: "Me complace anunciar que he elegido al gobernador Mike Pence como mi compañero de fórmula en la vicepresidencia", anunció Trump en un tuit.
La información sobre su posible designación había sido filtrada por los consejeros de Trump a miembros del partido republicano nacional, que todavía deben refrendar en la convención republicana, que comienza el 18 de julio, al polémico magnate.
Pence, de 57 años, antiguo congresista y locutor de radio, se habría reunido el martes con Trump tras un evento en Indiana, Estado del que es Gobernador, para ultimar detalles.
Conservador, homofóbico y antiabortista
El diario The New York times describe a Pence como un hombre "de bajo perfil" y distinguido por su fe cristiana, circunstancia que podría ponerle difícil su elección por sus puntos de vista conservadores respecto a asuntos sociales como el aborto. De hecho cuando los republicanos tomaron el control del Congreso en 2011, el entonces diputado Pence escribió el primer proyecto para retirar todos los fondos federales del programa de salud reproductiva, Planned Parenthood.
Sin embargo, aunque pueda perder votos de sectores más liberales, Pence podría ser un buen aliado para garantizar a Trump el voto de la base conservadora mayoritaria del partido republicano. Es que la retórica populista, nacionalista e aislacionista de Trump no le cae simpática a una buena parte de la base tradicional del partido y tampoco a muchos de los pesos pesados de la dirección republicana.
El perfil arraigadamente conservador de Pence podría ser un contrapeso para esa tendencia, ya que tiene buena llegada tanto entre la base tradicional del partido, como entre una parte importante del estáblishment.
A pesar de haber apoyado al candidato Ted Cruz en la interna republicana, Pence ha elogiado a Trump en varias oportunidades y ahora podría ayudarlo a llegar a la Casa Blanca.
Según el sitio The Hill, Pence pasó de ser un activista conservador del ultraderechista Tea Party a líder del partido. Tras seis períodos como diputado es un político respetado por toda la bancada. Paul Ryan, el republicano vocero de la Cámara de Representantes, definió a Pence como un “amigo”.
Por otra parte podría ayudar en la recaudación de fondos para la campaña de Trump, uno de sus puntos débiles, por la relación estrecha que mantiene con la red recaudadora dentro del Partido Republicano, desde su época en el Capitolio, y sus lazos firmes con los multimillonarios donantes Charles y David Koch.
Ideológicamente, Pence es un conservador acérrimo profundamente religioso, un devoto cristiano evangélico con fuertes vínculos con la base republicana. En su estado, Indiana, fue acusado de impulsar la revisión de una ley de libertad religiosa que legalizaba la discriminación contra las personas LGTBI.
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Este perfil religioso, homofóbico y antiabortista, tiene llegada a una parte importante del electorado conservador y cristiano que le viene dando la espalda a Trump. |