www.laizquierdadiario.com / Ver online / Para suscribirte por correo hace click acá
La Izquierda Diario
22 de octubre de 2014 Twitter Faceboock

Elecciones en Brasil
Una elección incierta
Daniel Matos

En la última encuesta del instituto Datafolha, publicada el 20/10, Dilma aparece con 52% de los votos contra 48% de Aécio. Aunque todavía esté en el margen de error del empate técnico, se invierte la tendencia de las últimas dos encuestas, donde Aécio aparecía con 51% y Dilma con 49%. Con este pequeño margen de diferencia, el resultado va ser definido por el 6% de electores todavía indecisos, que totalizan 8 millones de votos.

Link: https://www.laizquierdadiario.com/Una-eleccion-incierta

Fotografía: REUTERS

Si las primeras encuestas luego del primer turno hicieron que muchos analistas vaticinaran el triunfo de Aécio, esta inversión en la última semana de las elecciones está transformando a Dilma en la favorita. La encuesta de Datafolha muestra un crecimiento de 6 puntos porcentuales de Dilma en la región sudeste, un avance entre las mujeres, de 42% a 46%, y un fuerte crecimiento en el electorado que gana entre 2 a 5 salarios mínimos. Esta franja del electorado, llamada “nueva clase media”, es la que se estima que va a definir el resultado, ya que los sectores más pobres de la población tienden en su mayoría a apoyar a Dilma, mientras que los estratos más altos tienden a apoyar a Aécio.

Los dos primeros debates televisivos entre Dilma y Aécio resultaron en un intercambio de ofensas de bajo nivel donde las palabras más escuchadas fueron “mentira” y “liviandad”. En el segundo debate Dilma llego a pasarla mal delante las cámaras.

Por detrás de estas formas “exacerbadas” se escondía la profunda falta de contenido de las propuestas de ambos candidatos. Tanto uno como el otro se esfuerzan para aparecer como representantes de un supuesto “cambio” para dialogar con el descontento que prima en la sociedad desde las movilizaciones de junio de 2013. Pero como ninguno cuestiona las actuales bases de subordinación del país a los monopolios capitalistas e inversores financieros, sobra demagogia para todos los lados.

Como toda demagogia se encuentra vacía de contenido, lo que está en juego es la capacidad de los publicitarios por detrás de cada candidato de vender la imagen más creíble y destruir la del adversario.

En el tercer debate los candidatos se contuvieron. Pero siguió primando la disputa para ver si es el PT de Dilma o el PSDB de Aécio el que colecciona más escándalos de corrupción en su currículum. En este terreno, Aécio tiene la ventaja de que el escándalo más notorio del momento tiene como blanco principal el PT. La gigantesca estatal Petrobras está bajo denuncia de un esquema de sobreprecios que involucra directamente al gobierno.

La disputa de auto elogios de cada uno de los candidatos también se extiende a sus prácticas en educación y salud. Sin embargo la población muere en las puertas de los hospitales y las escuelas se caen a pedazos, con falta de docentes (que reciben un sueldo ultra precario), sea a nivel nacional como en la provincia de Minas Gerais donde gobernaba Aécio Neves.

El PT pone su arsenal en movimiento

Ya en el primer turno llamó la atención la eficacia de la campaña del PT para deslegitimar la imagen de Marina Silva. Aunque Aécio tenga una base electoral más sólida que la que tenía Marina, la que tradicionalmente vota al PSDB, hay otra parte, la que oscila entre tucanos (PSDB) y petistas, que es la que verdaderamente decide las elecciones, y que puede ser susceptible a la campaña de deslegitimación del PT contra Aécio.

Además de poner toda su militancia en las calles trabajando duro, también logró movilizar a un sector históricamente simpatizante del PT pero que no venían tan entusiasmados tras 12 años de gobierno, alentando el pavor ante el retorno de los tucanos al poder. En este terreno de poner la militancia en la calle, Aécio está claramente en desventaja.

Para hacer este movimiento, el PT trata de esconder todo lo que el gobierno de Lula y Dilma tuvieron más a la derecha (las alianzas con los personajes más reaccionarios de la política brasilera, el pacto de impunidad con los militares, el pago religioso de la deuda pública, las tropas en el Haití para hacer el servicio sucio del imperialismo, las ganancias records de los empresarios etc.), mientras enaltece las concesiones que hizo, como “grandes avances sociales” (escondiendo que los empleos creados son en su mayoría precarios, que el plan Bolsa Familia vino en sustitución de los derechos universales tirados a la basura, por los cuales la población salió a las calles en junio).

Para convencer a los electores que tienen que votar por Dilma como mal menor “contra la derecha” (como si una parte importante de la derecha no estuviera en su proprio gobierno), los petistas han llegado al colmo de intentar echarle la culpa a las manifestaciones de junio de 2013 por la recuperación electoral del PSDB. Con esto buscan esconder no sólo que aquellas manifestaciones se volcaron contra todos los partidos del orden (incluso el PT), sino también desligarse de la responsabilidad por fortalecer a sectores reaccionarios de la política como aliados propios y frustrar a un amplio sector de la sociedad que esperaba mucho más del PT en el gobierno.

Entre el desgaste del PT y el miedo a un cambio incierto

La campaña de Aécio juega duro en base al sentimiento de desgaste con el PT, que fue la marca más importante del primer turno de las elecciones y es el puno débil de Dilma. Muchos trabajadores que no les gusta para nada del PSDB evalúan la posibilidad de votar por Aécio “para sacar el PT, porque el PT no da más”.

La campaña de Dilma, por su parte, juega con el sentimiento de que el PSDB es tradicionalmente el partido más asociado al neoliberalismo descarnado de los 90’, y por esto más asociado a las altas tasas de desempleo, a índices mayores de pobreza y a privatizaciones de las grandes empresas públicas. En este punto intenta sensibilizar a los sectores más pragmáticos dela base del lulismo que ya empezaron a sentir los efectos dela recesión económica de que con Aécio van a perder aún más de lo poco que mejoraron los últimos años. Es lo que la prensa ha llamado “discurso del miedo”, en alusión al mismo tipo de discurso que el PSDB hacia contra Lula en 2002.

Lula, que luego del primero turno muchos decían que estaba apagado y distante de la campaña, volvió a ponerse activamente en el centro de la misma, ya mostrando resultados positivos en su gira por el norte del país.

Lo que se va a decidir de acá hasta el domingo es si pesa más el desgaste del gobierno del PT o el miedo a un cambio que pueda ser peor. A los ojos de este analista político, el deterioro de las condiciones económicas y el escándalo de corrupción todavía no son suficientes para pesar más que el sentimiento de mejoría relativa de vida bajo los años de lulismo. Pero Brasil es un país continente y, después de un primer turno que trajo oscilaciones inéditas para la política nacional, todo puede pasar.

Lo que si es cierto es que, gane quien gane, este va ser un gobierno mucho más débil de lo que fueran los tres últimos gobiernos del PT, y más débil también de lo que fueron los dos gobiernos de FHC. Pues estará lejos del nivel de votación alcanzado por sus antecesores.

Siguiendo lo que pasó en el primer turno, el último debate televisivo que ocurrirá viernes a la noche, promete cumplir un rol clave para la resolución de los votos de los 8 millones de personas que todavía permanecen indecisos.

 
Izquierda Diario
Seguinos en las redes
/ izquierdadiario
@izquierdadiario
Suscribite por Whatsapp
/(011) 2340 9864
[email protected]
www.laizquierdadiario.com / Para suscribirte por correo, hace click acá