Las masivas movilizaciones y el paro magisterial demuestran claramente la disposición a luchar por la abrogación de la reforma educativa, pero esto aún no es suficiente para doblegar al gobierno de Peña Nieto y los millonarios intereses de grandes empresarios que ya se saborean la privatización. Como el magnate Carlos Slim quien ha mostrado su apoyo a la “Reforma Educativa” conociendo que ésta lastima gravemente los derechos laborales de los maestros.
Si bien existe un poderoso interés económico para que esta reforma se aplique, también arrastra la importancia crucial de doblegar al magisterio combativo para intentar acabar con uno de los pilares de resistencia a nivel nacional. Si esta reforma cae, los empresarios y el gobierno saben bien que podría poner en riesgo el conjunto de reformas estructurales que han aplicado, porque derrotar esta reforma educativa asentaría la posibilidad de que millones de asalariados nos organicemos para tirar desde sus cimientos todas las reformas que nos han traído un enorme incremento de la explotación y precarización laboral.
Tanto la Reforma Educativa así como el resto de estas reformas empresariales que se han implantado a pesar del descontento de millones de asalariados, pueden ser derrotadas pero para ello es necesario dejar de lado los discursos y la solidaridad de palabra y sumar realmente a la base de los grandes sindicatos a estas movilizaciones. La UNT y centralmente la dirección de nuestro sindicato de telefonistas, se ha pronunciado en reiteradas ocasiones en solidaridad con el magisterio. Pero las declaraciones de solidaridad no son suficientes para frenar el ataque.
La dirección que encabeza Francisco Hernández Juárez no se propone impulsar asambleas de libre discusión sobre la lucha magisterial y por ende sumar masivamente a la base telefonista a las acciones de solidaridad. Esta política en los hechos deja solos a los miles de maestros que pelean en defensa de sus derechos.
La toma de decisiones en nuestro sindicato es completamente anti democrática y unilateral, ya que se hace lo que impone una persona que decide por miles. Sin previas asambleas y sin conocimiento de la base, esta dirección decide, sin que nosotros podamos pelear por un apoyo mucho más grande a los maestros, enviar a una comisión del CEN en las movilizaciones magisteriales y participar en reuniones donde se reitera la solidaridad con la CNTE.
Esto no es suficiente y en realidad muestra la negativa de Hernández Juárez a hacer un llamado a toda la base telefonista para hacer nuestra esta lucha y establecer unidad entre la base trabajadora. Quizá porque teme que su base se impregne de la combatividad del magisterio y se subleve contra él mismo.
Es necesario que desde la base telefonista presionemos a nuestros delegados, coordinadores y comisionados para que la alta esfera de nuestro sindicato se vea obligada a hacer un llamado real a sumarnos a esta lucha y así demostrar plenamente nuestra solidaridad con nuestros hermanos del magisterio y nutrir su lucha hasta derrotar el plan de Peña Nieto y los grandes capitalistas que buscan implantar esta reforma a como dé lugar.
Es necesario exigir asambleas para que la base telefonista pueda intercambiar ideas de cómo sumarnos a esta lucha. Esta lucha es crucial para el futuro de nuestro país y para frenar la ola de ataques que nos impone este gobierno, por ello es vital que la base de Telmex podamos participar de manera activa y masiva en los llamados de la CNTE.
Este México está asolado por una camarilla de magnates y políticos al servicio de las grandes trasnacionales que han generado un sinfín de tragedias, pero el magisterio demuestra cual es el camino para pelear por un futuro digno para nuestras familias. Solo la unidad real entre millones de trabajadores puede derrotar los planes de hambre que siguen descargando sobre los bolsillos de nosotros, los asalariados. |